Una muestra reivindica el talento de los dibujantes valencianos

Ilustraciones de la muestra. / lp
Ilustraciones de la muestra. / lp

La asociación de ilustradores celebra sus dos décadas de vida con una exposición en la galería Pepita Lumier

C. VELASCO VALENCIA.

La ilustración vive una época boyante en la Comunitat. Hace tiempo que salió del gueto y ahora ocupa librerías, galerías y museos. «Hay un boom pero no hay industria», aseguró ayer Miguel Ángel Giner Bou, presidente de la Associació Professional d'Il.lustradors de València. No es un sector económico potente porque «necesitamos lectores», matizó. El nivel de lectura en la Comunitat es de los más bajos del país, algo que redunda inexorablemente en la industria cultural. Los libros de cómic y de ilustración no son ajenos a esta tendencia, pese al tirón de la novela gráfica en los últimos años. Faltan lectores y sólo desde la educación en los colegios, argumenta Bou, se podrán remontar las cifras.

Para atraer lectores se ha de visibilizar el trabajo de los autores que son, en palabras de Giner Bou, «la pieza más débil». Las exposiciones de ilustradores son cada vez más frecuentes, por ejemplo, se han hecho un hueco en la Fira del Llibre. Muchas de las obras que desde hace año se exhiben en Viveros se pueden ver ahora en Pepita Lumier, donde APIV celebra sus dos décadas de vida con la exhibición de trabajos de casi un centenar de autores, 90 concretamente.

Hasta el 8 de septiembre, se puede observar ilustraciones de Paco Roca, María Herreros, Carlos Ortín, Malota, Luis Demano, Ada Diez, Paco Giménez, Núria Tamarit, Cristina Durán, etcetera. ¿Es lo mejor de APIV? «Es una representación de casi todos los que han formado parte de la asociación», explicó Bou en la presentación de la muestra. APIV es la cara visible de los dibujantes, que suman alrededor de 200 asociados. El número máximo de socios rondó los 250 miembros.

Dos décadas es mucho tiempo para una asociación, pero los años a veces no garantizan por sí solos la superación de las debilidades. Uno de los puntos flojos de los ilustradores, en el que se ha avanzado poco, según el presidente de APIV, es «la lucha por los derechos de los autores». Se mostró taxativo: «La situación ha cambiado pero para mal». La ley Sinde, explica, no era satisfactoria al 100% pero salvaguardaba a los creadores. Ahora dicha norma no está vigente. Giner Bou apunta también a la piratería: «Ahora es más fácil robar los dibujos».

Pese a las debilidades, la ilustración se ha hecho fuerte en 20 años. «Su fortaleza es la enorme producción de talento que se debe, sobre todo, a la estructuración de los estudios en la Facultad de Bellas Artes, en la Escuela Barreira o en la ESAT», recalca Giner Bou. No sólo se necesita educación para crear lectores, sino también formar ilustradores.

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