La muestra permanente del Bellas Artes se reduce pero gana en autores valencianos

No hay cuadros puestos encima unos de otros en la recién pintada primera planta del museo, que se divide en tres salas. / irene marsilla
No hay cuadros puestos encima unos de otros en la recién pintada primera planta del museo, que se divide en tres salas. / irene marsilla

El museo mantiene a Goya y Velázquez en la primera planta y recupera obras de Ribalta, March y López Piquer

NOELIA CAMACHO VALENCIA.

El lavado de cara de la primera planta del Museo de Bellas Artes de Valencia, cerrada desde el pasado mes de octubre para reformarla, ha tenido dos consecuencias muy palpables, sobre todo a ojos de los visitantes. La estancia, que ha visto como se pintaba y se arreglaban la iluminación y la climatización, presenta ahora menos obras de arte expuestas. La colección permanente se ha reducido, ha dejado de mostrar cuadros unos encima de otros, para presentar un discurso más ordenado. La segunda apreciación que el público podrá visualizar es que la presencia de autores valencianos cobra peso en este nuevo concepto que el director del museo, José Ignacio Casar Pinazo, ha impuesto en esta primera planta.

Aunque se trata de una «prueba o un experimento», según Casar Pinazo y el conservador de la pinacoteca, David Gimilio, esta nueva reordenación de las salas obedece a la intención de que sirva como prueba para el futuro plan museológico del museo.

Y, aunque se han incorporado unas 75 obras, la mayoría procedentes de la Colección Delgado como la 'Dama de perfil', de Diego de Velázquez; 'Magdalena penitente', 'Oración en el huerto' y 'El Salvador', de Bartolomé Esteban Murillo, y 'San Pedro', de José de Ribera, entre otros, la presencia de autores valencianos gana más fuerza con este nuevo discurso. Así, a los clásicos de Vicente López, Yepes, Camarón o Maella se han incorporado piezas de Ribalta, March, Parra o López Piquer, entre otros. También, y como novedad dentro de esta reformulación del espacio, la primera estancia del museo ha incluido esculturas de otros autores de la Comunitat como Esteve Bonet, Ignacio Vergara y José Cotanda. Asimismo, el nuevo discurso no sólo se ha centrado en los cuadros. La estancia incluye también tapices y obras suntuarias como 'San José' y 'San Miguel', del propio Vergara; cerámicas propias del romanticismo como mancerinas, pisapapeles y platos de vajilla con motivos chinescos; y un tapiz de Albert Awertck, procedente de la donación Orts-Bosch.

El centro ha incorporado las obras de la Colección Delgado y otras piezas de artes suntuarias

De esta forma, la primera planta del Bellas Artes ha quedado dividida en tres espacios. El primero se dedica a la pintura barroca, tanto valenciana como española. Se trata de un conjunto de salas que presentan las creaciones de Murillo, Miguel March, Vicente Giner y Vicente Vitoria. Por su parte, el único autorretrato de Velázquez del que se tiene constancia mantiene su propia pared en este apartado, donde convive con obras de José de Ribera, Antonio de Pereda, Juan de Pareja o Juan Van der Hamen y León.

En la segunda sala, el museo centra el foco en la pintura italiana y en la flamenca del siglo XVII. Allí han recalado las obras de Valerio Castello, Rutilio Manetti, Paolo de Matteis, Francesco de Mura o Luca Giordano. No obstante, y dentro de esa «transversalidad» de las pinturas que no obedecen sólo a criterios cronológicos, en este espacio también se pueden observar algunas obras de José de Ribera o Esteve March, entre otros. «Hemos apostado por la contextualización de los autores con el momento histórico», aseguró el director.

Finalmente, el último enclave de la primera planta se ha reservado para el siglo XVIII y mediados del XIX. Del academicismo al romanticismo, las obras de Goya de la exposición permanente mantienen su importancia aunque comparten pared con otras de Agustín Esteve, Vicente López, Asensio Juliá, Raimundo de Madrazo o José Felipe Parra, entre otros.

Aún quedan por instalar unos paneles explicativos que hagan más divulgativa la visita. No obstante, el Museo de Bellas Artes, con esta nueva actuación, mira al futuro. Durante los pasados meses, según Casar Pinazo, se ha colaborado con una comisión del Ministerio de Cultura para confeccionar las bases del futuro plan museológico del centro, que deberá salir a concurso público próximamente. En un primer momento, la intención del director era de dotar de mayor presencia al arte valenciano, sin embargo, al departamento que tutela Íñigo Méndez de Vigo no le pareció tan buena idea, por lo que pidió integrarlo junto al arte español y el europeo. De esta forma, este nuevo discurso obedece al consenso y va a marcar las pautas del futuro plan para la pinacoteca.

A lo largo de estos seis meses no sólo se ha adecuado el espacio, sino que se han restaurado obras de arte, se han cambiado los marcos de algunos de los cuadros y se está a la espera de unos carteles -llegarán previsiblemente en abril- para que el visitante pueda descubrir a una Bellas Artes que, a falta de ocupar la parte resultante de la última fase de ampliación inaugurada hace un par de años, intenta ofrecer una experiencia renovada al visitante.

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