Hasta que la muerte nos una

Un momento de la representación de 'Else y Henry'. :: / NICK ROGERS
Un momento de la representación de 'Else y Henry'. :: / NICK ROGERS

La sala Inestable estrenó 'Else y Henry' de la autora valenciana Puy Navarro El difícil texto exige una buena elección de actores. Y se ha realizado con acierto. Victoria Salvador, grandiosa, interpreta como nunca

JOSÉ VICENTE PEIRÓ

Empezamos la nueva temporada teatral con 'Else y Henry', una interesante producción de Puy Navarro (1973), valenciana residente en Nueva York, donde es docente de la American Academy of Dramatic Art. Autora, actriz y directora también, tuvo la gentileza de estrenar en su tierra su última obra, tercer premio en el concurso de la Fundación Metlife estadounidense.

'Else y Henry' es una bella trama de amor pasional de una pareja. Y gustó al público amante de las historias sentimentales tiernas. Su argumento está basado en un diario real encontrado por la autora. Comienza en el presente con Else ya madura, postrada por la enfermedad, y Henry cuidándola con plena dedicación, hasta el punto de soslayar su tarea profesional como arquitecto. Entre estas secuencias llenas de amor devoto se insertan otras del pasado de la pareja, desde que se conocen siendo jóvenes viajando en avión a Estados Unidos. Alternan en paralelo la relación juvenil llena de pasión, sexo y vigor, y el deterioro de la protagonista en la madurez. Pero el amor y el deseo no mueren, aunque el fervor de antaño haya derivado en lazo afectivo indestructible. La aparición de Richard, hijo del primer matrimonio de Henry, incrementa el toque humano del argumento.

Los amantes de la escena disfrutaron con su estructura y su textura narrativa poderosa, propia de quien domina y conoce la creación de una arquitectura teatral sólida. Los trazos discursivos y los diálogos no se pierden en el vacío y están acompañados de una disposición sui generis de los actores durante el transcurso del montaje. La migración del presente al pasado es sabia y natural. En el planteamiento, destacan las transiciones de escenas, llenas de originalidad y frescura, y el refuerzo del sonido de dos músicos en directo que la nutren de efectos y melodías con eficacia.

Puy Navarro despliega una gran dirección, sobre todo de actores, con un hábil decorado de proyecciones en tres pantallas móviles. Lástima que la resolución de algunas situaciones sea previsible, sobre todo el desenlace y la reconciliación del hijo, y que el ritmo se resienta a veces por unos silencios y pausas incómodas. El diario, 'leit motiv' de las primeras escenas, desaparece en el último tercio, cuando podría ser muy interesante ver en él la evolución de la tensión de Henry.

El difícil texto exige una buena elección de actores. Y se ha realizado con mucho acierto. Victoria Salvador -grandiosa- interpreta como nunca, a pesar de la complejidad del papel de Else, un carácter duro pero en el fondo dulce. Ricart expresa muy bien las dudas e inquietudes de Henry, aunque en ocasiones no se le escuchara lo suficiente. La pareja joven convence, con Ester Martínez demostrando su solvencia y Paco Trenzano su eficacia. Leo de Bari y Duarte seducen al espectador. Un elenco soberbio para trenzar bien una bonita historia de amor, sensible, muy estadounidense, con una atractiva estructura de tiempos alternos y una escena aprovechada.

Es grato ver el trabajo de autores valencianos residentes en el extranjero. La emblemática sala Inestable de Valencia ha permitido conocer el último de Puy Navarro, dentro de su nada convencional programación, completada durante el resto de septiembre con más obras interesantes: 'Una casa a l'est' este fin de semana, 'Goldi libre' de los gallegos de Chévere o 'El acto más hermoso del mundo' de Maribel Bayona y Rafa Palomares.

Fotos

Vídeos