Muere José Enguídanos Iborra, redactor taquígrafo de LAS PROVINCIAS

Muere José Enguídanos Iborra, redactor taquígrafo de LAS PROVINCIAS

Transcribió la crónica de la trágica noche de Fallas de 1971 y el bando de Milans del Bosch durante el golpe del 23-F

J. F. Valencia

Ha fallecido en Valencia a los 100 años de edad José Enguídanos Iborra, redactor taquígrafo de LAS PROVINCIAS durante décadas, hasta su jubilación en 1983.

José Enguídanos ejerció su profesión en unos años en los que la idea de enviar una crónica a través de internet era pura ciencia-ficción. De ahí que su labor en el periódico era vital, bien para transcribir los teletipos a la nada despreciable velocidad de 150 palabras por minuto, bien para tomar por teléfono las informaciones que le narraban los corresponsales. Transcribía las crónicas que Ricardo Ros Marín, recientemente fallecido, le dictaba por teléfono cuando marchaba al extranjero a seguir al Valencia CF.

José Enguídanos -Pepe para sus amigos, familia y compañeros- vivió en primera persona la inundación de la redacción del periódico en la Alameda a consecuencia de la Riada de 1957. Pero una de sus experiencias más amargas la sufrió la noche del 19 de marzo de 1971, cuando una carcasa defectuosa del castillo de la Nit del Foc cayó sobre una adolescente donostiarra que había venido a disfrutar de las Fallas y falleció al instante. La avalancha humana que se produjo causó otros dos muertos y más de 200 heridos. Aquella triste madrugada, Francisco Pérez Puche le dictó al minuto todo lo ocurrido en la Plaza del Caudillo para que saliera publicado a la mañana siguiente.

Diez años más tarde, en 1981, fue el único taquígrafo de Valencia que redactó íntegro el bando de Milans del Bosch durante el golpe del 23-F para entregárselo al gobernador civil.

Trabajador infatigable, Enguídanos simultaneó durante años su trabajo de taquígrafo en este diario y en el Gobierno Civil de Valencia. Los diferentes horarios se lo permitían, pero sus jornadas laborales comenzaban a las 8 de la mañana y concluían de madrugada. También fue taquígrafo del Congreso de los Diputados.

Ya en el ámbito más privado, era un gran aficionado a la filatelia, así como criador de canarios. Seguidor del Valencia C. F. y asiduo lector y suscriptor de LAS PROVINCIAS.

Como enciclopedia viviente que era del periodismo valenciano, le gustaba enseñar a nietos y bisnietos palabras poco frecuentes que usaban los redactores.

Pero lo que más le gustaba, sin duda, era escuchar a su mujer, Dolores Alemany (97 años), recitar poesías que él nunca fue capaz de memorizar. Gran persona y gran padre, estuvo enamoradísimo de Lolita durante los 73 años que duró su matrimonio. Tuvieron cinco hijos, María Dolores, José Vicente, Jorge, María Teresa y Francisco Javier, once nietos y diez biznietos.

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