El pop mordaz de Joan Verdú

Obras de Joan Verdú, que se exponen en la Nau hasta el 30 de septiembre. / jesús signes
Obras de Joan Verdú, que se exponen en la Nau hasta el 30 de septiembre. / jesús signes

La Nau homenajea al artista valenciano en una exposición con 30 obras inéditas

EP VALENCIA.

La Colección Martínez Guerricabeitia expone en La Nau 'Joan Verdú. Bonus Track', una muestra que homenajea al artista valenciano que falleció el pasado noviembre. Desde ayer y hasta el 30 de septiembre piezas pop, alegres y coloristas reflejan la mordacidad e ironía del arte de Verdú.

'Bonus Track' está compuesta por distintos tipos de obras de Joan Verdú (Alzira, 1959-Alginet, 2017), algunas de ellas inacabadas, la mayoría de ellas acrílicos de diferentes dimensiones; además de trípticos, una escultura de hierro forjado, dos serigrafías, un calendario editado por él y una vitrina con los cuadernos donde el artista dejó por escrito la producción de este proyecto.

«Joan manejaba el color y el dibujo, tenía un punto pictórico muy realista y, sobre todo, un dominio de la técnica del acrílico muy figurativo y virtuoso», manifestó Mavi Escamilla, comisaria de la exposición.

La muestra se divide en tres series. La primera de ellas, 'Iconos', refleja imágenes de la cultura popular a través de la reinterpretación de mensajes cinematográficos o de tiras cómicas. En la segunda, 'En el medio está el mensaje', el autor «explota» su faceta como escritor con críticas por escrito, da un «giro lingüístico» a la teoría de la comunicación de McLuhan y crea una «atractiva adivinanza» a través de dibujos animados y jeroglíficos simbólicos. La tercera serie, titulada 'Monstruos', presenta su producción final, con una parte inacabada. «La última parte son una serie de trípticos muy conceptuales, en la línea de que sean tres cuadros de distinto tamaño. Pero esta exposición la veo más pop, más alegre, más colorista y muy filosófica, con cuadros como 'Detrás del yo', pero sobre todo lo veo más alegre en las primeras series», indicó la comisaria.

El director de la Colección Martínez Guerricabeitia, José Pedro Martínez, aseguró que un artista como Verdú encajaba «perfectamente» en sus exposiciones, por su «discurso práctico» entre el «pop y el surrealismo». «Tiene una gran dosis de humor corrosivo, realmente ácido, que mezcla en sus obras temas dispares, como el sexo, el poder, la muerte, todo ello con un fuerte componente de denuncia», dijo.

El fallecimiento del artista le impidió acabar algunas obras, aunque la muestra se mantuvo para realizar un «homenaje» a la trayectoria creativa de un autor que no fue «profeta» en su tierra por su ideología política y por no ser proclive a «rendirse a las servidumbres del mercado artístico», añadió Martínquez, quien definió a Verdú como un creador «muy especial» que no se encuadró en ninguna corriente artística «oficial» y que creó su propio «lenguaje visual simbólico» con técnicas diversas que van desde el dibujo y la pintura, a la fotografía, el collage o el fotomontaje.

A la presentación de la muestra asistieron el hijo del artista, Tomás Verdú, y el vicerrector de Cultura de la UV, Antonio Ariño, quien destacó la «mordacidad» del autor, que da una «vuelta de tuerca» al arte pop y a su cultura, y su «capacidad de provocar» en cualquier persona que observe su obra, quienes únicamente necesita «paciencia y calma» para comprenderlas, sin necesidad de ningún «libro de instrucciones» ni críticos.

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