Miguel Falomir considera «milagroso» que el Museo del Prado cumpla 200 años

Miguel Falomir, ayer, en el Club de Encuentro Manuel Broseta. / jesús signes
Miguel Falomir, ayer, en el Club de Encuentro Manuel Broseta. / jesús signes

El director anuncia en Valencia que la pinacoteca trasladará obras de grandes maestros a distintas ciudades para celebrar el bicentenario

M. BALLESTER VALENCIA.

Desde los siete años quería estudiar Historia del Arte, siempre habla con cariño del Museo de Bellas Artes de Valencia y no deja pasar la oportunidad de reivindicar más plantilla y presupuesto para el centro. Así presentó José Ignacio Casar Pinazo, director de la pinacoteca valenciana, a Miguel Falomir, responsable del Museo del Prado, quien protagonizó ayer el Club de Encuentro Manuel Broseta.

Falomir (Valencia, 1966) tildó de «milagroso» que una institución cultural, como el caso del Prado, cumpla 200 años, «tiempo suficiente para pensar en qué hemos sido y qué queremos ser», matizó. El director de la pinacoteca nacional abordó el pasado, el presente y el futuro de la institución museística. Para el responsable de la pinacoteca, «es un placer estar en Valencia» y se congratuló de trabajar en proyectos futuros con el Bellas Artes, entidad de la que formó parte del patronato.

El Prado trabaja ya en los actos del bicentenario, que se celebrará en 2019. Una de las propuestas, además de grandes exposiciones (recorrerán desde los orígenes de la institución hasta la actualidad), pasa por hacer «llegar una obra maestra a cada comunidad autónoma» para potenciar la idea de que el Prado «es un museo de todos los españoles, situado en Madrid, pero de todos», matizó.

«No utilizar el Prado como arma política es una de las razones de estabilidad del museo»

Falomir, que hizo una intervención amena y trufada de datos, no ocultó que el Prado tiene lagunas artísticas, es decir, no posee obra de todos los pintores pero porque «ha sido un museo hecho con pasión y no por científicos». Esta situación no impide que algunas colecciones y obras generen «excitación única» en el visitante.

Falomir, que recordó la visita de Hitler por las salas y la falta de interés de Franco por el arte, destacó que la pinacoteca «fue haciéndose hueco dentro sociedad española». Agradeció particularmente que la institución artística quede aislada de «guerras políticas y de partidos». No utilizar al museo como arma entre los políticos «es una de las razones de la estabilidad de la que ha gozado la pinacoteca».

El museo, dijo, ha crecido en sus colecciones pese a las limitaciones presupuestarias. «Lo hemos hecho demasiado bien porque hemos mal acostumbrado al Gobierno», señaló. Apuntó que el centro se autofinancia en un 70% y que del Estado recibe 13 millones de euros, «el salario de un jugador del Real Madrid», bromeó.

Defendió que el Museo del Prado es «embajador de España en otros países». El reto ahora pasa por que la institución esté a la altura otros 200 años más, que no se conciba sólo como «un contenedor de obras» y atraiga a «nuevos públicos».

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