Màxim Huerta: «No hay que entrar tanto en internet y ligar más en la barra de los bares»

El escritor Màxim Huerta, ayer, en Valencia. / juanjo monzó
El escritor Màxim Huerta, ayer, en Valencia. / juanjo monzó

El autor valenciano publica 'Firmamento', una novela que refleja que «la mentira está en el ADN de las personas»

MARTA BALLESTERVALENCIA.

'Firmamento', la nueva obra del escritor valenciano Màxim Huerta, es una novela de dos en la que caben todos. El juego amoroso entre Ana y Mario, sus protagonistas crea un universo donde se relatan los oscuros recovecos de dos personas muy diferentes que no saben cómo salir de sus vidas, tan vulnerables como firmes en sus contradicciones.

-La novela nace de un momento de soledad y ruptura, ¿qué le curó entonces, escribirla o el mar de Mallorca al que define en el texto como «sanador»?

-La cura para todo siempre es el agua salada. A mí el mar me relaja, me divierte, me seduce y me sirve de inspiración. Siempre disfruto más cuando escribo novelas mediterráneas en las que el mar es protagonista por encima de los personajes. Este libro es así. Yo quería una obra luminosa para disfrutar. Había sufrido demasiado con la última novela, porque fue una narración real que dejó demasiadas heridas. Esta, en cambio, me cura y creo que al resto también, porque es una obra para bañarse, meterse y disfrutar en agua salada con ellos dos.

-Relatar los sentimientos de los protagonistas vuelve a ser su prioridad. ¿Cuán duro es bucear en las entrañas del ser humano?

-Descubres la pura realidad de nuestro ser. Esta novela habla mucho de la mentira como elemento principal y atractivo. De hecho es mucho más sugerente que la verdad, porque habla más de nosotros al inventárnosla. En este libro todos mienten pero la mentira les ayuda a ser felices.

-¿Diría que la mentira está en el ADN de las personas y ahora con las redes sociales más que nunca?

-Sí. Aparecen mucho las redes en la obra, pero la escuela de la mentira es la familia. Allí aprendemos y ya nos pasamos media vida mintiendo, que es una forma de ficcionar, de hacer novelas diariamente. Hoy siempre se miente cuando conoces a alguien, porque muestras lo mejor de ti y maquillas las cosas desde la primera cita para gustar a otra persona. En las redes hacemos lo mismo, mostrar una parte de ti mismo que no es la verdadera, sino la que te apetece mostrar al mundo. Entre eso y la posverdad política creo que vivimos en tiempos de mucha ficción, mientras no sea de ciencia- ficción... Eso sí, no hay que entrar tanto en internet y ligar más en la barra de los bares, para hablar de amor cara a cara.

-Precisamente habla de amor y ruptura. ¿Sigue aprendiendo del desamor de sus personajes?

-Totalmente. A mí me gustan las novelas de las que no sales indemne, porque te generan interrogantes las actitudes de los personajes y sigues aprendiendo. Platearse preguntas es sanísimo. Me da mucho miedo la gente que no se cuestiona y no cambia de opinión.

-Su literatura habla de literatura...

-Me interesaba mucho porque el protagonista es un escritor que escribe novelas para otros pero es incapaz de acabar la suya propia. Quería que fuera un negro literario que le resulta fácil inventar para los demás pero no para sí mismo.

-¿Podría ser usted un «negro literario» y escribir en la sombra para otros?

-Si me lo han ofrecido o no es una cosa que no puedo traicionar. No lo diré. Pero no me vería capaz de esconderme tras una persona. Esa mentira no me gusta, no comulgo con ella.

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