Mario Gas: «Quienes dicen que el arte debe alejarse de la política hacen política»

El actor Mario Gas durante la representación de la obra de teatro 'Julio César'. / lp
El actor Mario Gas durante la representación de la obra de teatro 'Julio César'. / lp

El director de 'Calígula', que se representa el viernes en Sagunt a Escena, considera que «los gobiernos frenan la cultura cuando no creen en su utilidad social»

LAURA SANFÉLIX VALENCIA.

Mario Gas, una de las figuras más relevantes de las artes escénicas en España, dirige 'Calígula', que será representado en Sagunt a Escena los días 18 y 19 de agosto con Pablo Derqui como protagonista. El actor y director tiene un largo recorrido en el festival valenciano con obras como 'Julio César' o 'A Electra le sienta bien el luto'. Ahora regresa con uno de los textos más brillantes del autor francés Albert Camus, en el que se reflexiona sobre algunos temas como el absurdo existencial o la lógica del poder.

-¿Cuál es el atractivo esta obra de Camus?

-Es una pieza muy especial que sigue siendo muy vigente. Por un lado está el planteamiento y el terror ante la existencia, el enfrentamiento a la nada y la consecuente mala utilización del poder al caer en un concepto arbitrario del mismo.

-¿Qué quiere que le llegue al espectador de esta tragedia?

-Al público le tiene que llegar todo. Yo no soy quién para establecer punto de envío. Intento explicar de la mejor manera posible con los actores el viaje de este emperador que cree que los hombres mueren y no son felices y que escoge después la ruta del asesinato y de la aniquilación de una élite para llegar a consumar su plenitud, cosa que no consigue.

-«Quiero la luna en mis manos» dice Calígula. ¿La sociedad actual pide lo imposible?

-Tampoco hay que desviar el problema de Calígula hacia la sociedad de una manera total y absoluta. Es lo imposible como símbolo de no acceder a lo posible. Es decir, encastillarse en algo que es imposible para que todo el orden establecido cambie. Esa es una de las grandes preguntas de la obra que yo prefiero que el público la obtenga.

-¿Por qué ha huidó de un Calígula más histriónico o enfermizo?

-Porque un Calígula enfermizo o histriónico sin más se anula a sí mismo. La gente cuando lo ve se tranquiliza diciendo: «bueno este un loco y hay que encerrarlo». Pero él es un personaje nocivo, inteligente, lúcido. Él ha escogido un camino equivocado, se da cuenta y busca también su eliminación. Al perseguir un Calígula lúcido y consecuente con sus actos, estamos poniéndole un nombre mucho más peligroso al mal.

-Algunos profesionales eligen sus obras como una forma de mostrar su opinión de la sociedad. No sé si este es su caso , pero el texto de Calígula tiene peso social. En un momento dice «gobernar es robar», ¿puede que esta afirmación de Calígula sea la que mejor defina a la clase política española?

-¿Usted qué cree? (Ríe)

-La frase es muy del 15 M. ¿El teatro hace política?

-Mire, respirar es político, vivir es político, opinar es político. Los que dicen que el arte ha de mantenerse alejado de la política están haciendo política. Otra cosa es que el arte no tenga que estar inmerso en los partidos y en la ideología partidista. Pero la ideología está ahí y flota en el ambiente. Aquello que decía la canción de 'Love is in the air' pues 'Politics are in the air'. (Se ríe).

-¿Cuál es el futuro del teatro?

-El futuro del teatro es que siempre estará ahí en espectáculo vivo y en directo. El teatro tiene un futuro difícil pero desde luego inalterable, el teatro va seguir. Pero pienso que en nuestro país sigue faltando un ornamento teatral serio y coherente, como tienen muchos países no muy lejanos al nuestro.

-¿Para los políticos la cultura es una cuestión accesoria o simplemente la plantean como una materia que no ocasione problemas de gobierno?

-Bueno habrá alguno que no pensará así, pero yo un poco sin especular, solamente a tenor de sus manifestaciones, de sus actitudes, sus actividades y cómo masacran a la cultura muchas veces, pues cuanto menos diría que es una utilización banal, partidista y escapista.

-¿Como actor le llegan personajes interesantes o todo está reservado para intérpretes de 20 a 40 años?

-Bueno vivimos en un culto digamos a la juvenalia. (Se ríe) Siempre llegan propuestas interesantes. Es cierto que los personajes femeninos escasean más, y que los masculinos pueden seguir llegando independientemente de la edad del actor. A mí me gusta dirigir y actuar y no concibo ninguna de las dos cosas como sustitutivo de la otra, en absoluto.

-¿Cómo se gestiona el fracaso?

-Contestaré con una frase que no recuerdo quién la dijo hace mucho tiempo que es «hay una cosa que es mucho peor que el fracaso que es el éxito». Luego habría que discutir qué entendemos por éxito y fracaso y ver si es algo de tipo interior o exterior. Asuntos poco claros, para mantenernos en un terreno convencional, el éxito y el fracaso van indisolublemente unidos y esto del teatro es una auscultación de largo recorrido.

-¿Tiene utilidad social el teatro?

-La cultura y el teatro tienen mucha utilidad social y por eso siempre es algo que se intenta frenar cuando los gobiernos no creen en ello. Porque ayuda al desarrollo de la comunidad y del hombre, ayuda a que seamos un poco mejores y a plantearnos preguntas que a veces no tienen respuesta, pero que ayudan a encontrarse a sí mismo como individuo y sociedad.

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