Maestros de la costura: Coser y rezar en TVE

Sergio y Vicente, los gemelos de Chiva. /RTVE
Sergio y Vicente, los gemelos de Chiva. / RTVE
Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Cualquiera diría que lo que estrenó TVE ayer por la noche era Maestros de la fe, un programa para demostrar quién tiene mayor fervor religioso. Así Sergio y Vicente, hermanos gemelos de 32 años naturales de Chiva y catequistas, explicaron en la presentación del concurso la paz que les da rezar mientras cosen. Dicho y hecho, en el programa, para ser lo más gráficos posible, nos los mostraron rezando un Ave María al tiempo que le daban al corte y la confección. Por su parte, Jaime, otro participante valenciano, relató que entre otras tareas se dedica a confeccionar bordados para elementos de ornamentación religiosa, como mantos de virgen. También la inspiración divina la busca Vanessa, que es profesora de religión, poco amiga de cualquier referencia erótica-festiva y ha acudido al nuevo formato de TVE para demostrar sus dotes. En la primera emisión los vimos cantando “juntos como hermanos, miembros de una iglesia” e invocando al Espíritu Santo. Habrá que ver cuáles son los designios que el señor tiene preparados para ellos.

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A la cadena pública le ha funcionado muy bien en los últimos años ‘Masterchef’, así que para alargar el éxito se ha sacado de la manga un ‘talent-show’ similar, en el que cambia los fogones por talleres de costura y las sartenes por las agujas. El esquema lo ha mantenido intacto: pruebas individuales, retos en equipo, una eliminatoria final y un jurado duro e implacable (con Lorenzo Caprile, como nuevo malo oficial). Hasta la presentadora la han buscado del mismo corte (Raquel Sánchez Silva) para intentar repetir los buenísimos resultados del espacio anterior. De momento ha comenzado liderando por encima de la competencia. Habrá que ver si consiguen enganchar a la audiencia y conservar esos datos o incluso mejorarlos.

Para ello tienen dos opciones: intentar sorprender a través de los entresijos de la moda (un campo poco explorado y sobre el que pesan demasiados estereotipos) o buscar el lado más friki y el conflicto fácil. Cualquiera de los dos caminos se apuntaba en el primer programa: había una clara intención de poner en valor la industria (enfatizando su labor artesanal y no dejándose deslumbrar por las pasarelas), pero no se renunció a hacer espectáculo con los participantes más estrambóticos. Y ahí echaron mano de otro valenciano, Eduardo, dispuesto a no pasar inadvertido, a dar la nota y a convertirse en el aprendiz más díscolo. Fue vedete antes que modista y la fe la tiene en la Terremoto de Alcorcón. A decir verdad parecía un concursante más propio de un formato de Telecinco que a lo que aspira TVE. Veremos si saben controlar a la fiera.

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