Lorenzo Caprile: «La gente no sabe de moda. Es triste ir por la calle porque nadie te llama la atención»

Lorenzo Caprile./EFE
Lorenzo Caprile. / EFE

El diseñador, que visita la Rambleta, asegura que su paso por la televisión no le ha aportado más clientes

Marta Ballester
MARTA BALLESTER

No le gusta ser presuntuoso ni pensar si en un futuro su firma dejará huella en la moda. Prefiere vivir el día a día en su taller, con sus clientas y su costura. Ha dado el salto a la televisión con el programa 'Maestros de la costura', una experiencia que le ha aportado satisfacción personal pero no más encargos. Después de 25 años está orgulloso del estado de salud de su negocio y de la moda española a nivel profesional porque, para él, en general, la gente no sabe de moda. Lorenzo Caprile ha visitado la Factoría de Sabios de la Rambleta para hablar de su experiencia, del libro reeditado 'De qué hablamos cuando hablamos de estilo', y de su faceta como figurinista en la creación de vestuarios para teatro, danza y ópera.

-Echando la vista atrás, hacia esos 25 años de taller, ¿Cómo definiría su experiencia en el mundo de la moda?

-Una coctelera de emociones. 25 años son toda una vida, de mucho trabajo e ilusión; de mucho bueno pero también malo. Ha habido alegría, penas y decepciones. Pero sobre todo mucha satisfacción, porque mantener hoy en día cualquier negocio abierto y con mucha salud durante tantos años es un orgullo.

«El estado de la moda española es formidable. Rebosa una salud excelente»

-Ha reeditado su libro, 'De qué hablamos cuando hablamos de estilo', donde dice que éste es expresión de inteligencia. ¿Cuál diría que es el estilo Caprile?

-El truco del estilo Caprile, de los que trabajamos a medida, es no tener un estilo propio y adaptarnos a nuestra clientela. Tengo que ser versátil para saber interpretar los sueños y lo que cada mujer tiene en su cabeza. Si hiciese un prêt-à-porter, desfilara o presentara colecciones cuatro veces al año, sí podría hablar de estilo. Pero yo tengo otra manera de entender el oficio más entregada al cliente.

-Antes los modistas no salían de sus talleres, no se les ponía cara y se les juzgaba tan sólo por su trabajo. Ahora dan conferencias y salen en televisión. ¿Actualmente se valora más un todo?

-Yo creo que se valora más un todo en todas las profesiones. Creo que esta famosa expresión de la marca personal es muy de estos tiempos. Y es cierta, porque actualmente se nos valora en un conjunto, tenemos que dar una imagen muy completa. Hay que ser multitarea. Es algo de los tiempos de ahora.

-El programa 'Maestros de la costura' ha sido todo un éxito, pero ¿la tele crea clientes?

-No, de momento no y tampoco me los esperaba. No quiero parecer presuntuoso pero ya he pasado por varios momentos mediáticos durante estos años, como los relacionados con la Casa Real, y vives esos momento de gloria maravillosos, te reconocen, te paran, te piden selfis... pero luego la vida sigue en el taller, con nuestro ritmo. El mundo a medida va por otro lado. Si yo tuviera un imperio como el de Agatha Ruiz de la Prada con tres mil licencias, pues por supuesto que me ayudaría a vender, pero yo soy una cosa muy chiquitina, muy de nicho, de venir a probarse, del traje a medida. Además, aunque hubiera sucedido no tengo capacidad.

-¿Qué le ha aportado la experiencia televisiva?

-Muchísimo. Al principio era muy escéptico. Acepté porque di mi palabra, pero al final yo estaba equivocado y la productora tenía razón, de lo cual yo me alegro muchísimo. A nivel personal la experiencia me ha servido porque he perdido muchos miedos y muchas inseguridades. El paso por televisión era algo nuevo y fuera de mi zona de confort. Ha sido muy enriquecedor.

-El formato ha despertado el interés de muchos por la costura. ¿Realmente la gente sabe de moda?

-Yo creo que paradójicamente no. Vivimos en un momento en el que hay muchísima información, muchas revistas de moda, programas de televisión, internet, blogs, influencers... pero al final la gente no sabe de moda. Ir por la calle cada día es más triste porque nadie te llama realmente la atención. Además hay un desconocimiento total de las cosas más básicas y de la cultura general de la costura, como la composición de un tejido, los cortes más básicos, los tejidos más habituales... Esto es una contradicción como tantas en nuestro tiempo, porque la sobreinformación al final nos hace saber menos de todo. En este sentido me ha gustado mucho el programa porque hemos intentado ser lo más didácticos posibles. Formar y educar.

-¿Cuál es el estado de salud de la moda española?

-Es formidable. Tenemos en España al primer grupo mundial en moda textil y confección que es el grupo Inditex, del que soy fan, que ha cambiado las reglas del juego para siempre nos guste o no. Luego está Pronovias, Tous, Purificación García, Adolfo Domínguez, CH, Bimba y Lola, Mango, Desigual, Custo... rebosamos de una salud excelente.

-¿Qué destacaría de los modistas valencianos en la moda? Tuvo a varios concursantes de la ciudad en el programa

-Vivimos en un mundo global y todos estos micronacionalismos me parecen de catetos. Está la moda oriental, occidental, de los países musulmanes, los africanos hacen lo que puede en ese continente que se desangra... pero en el bloque occidental hay que hablar de moda en general. Ahora vestimos todos igual y más con las redes sociales, porque recibimos los mismos estímulos.

-¿La moda unisex es un guiño a la igualdad por la que luchan las mujeres?

-Son hechos en paralelo, pero es cierto que la moda y cómo nos vestimos es un reflejo transparentísimo de la sociedad en la que vivimos y en ella hay esa necesidad de igualdad y de que todos seamos iguales. Por eso tendemos hacia el unisex, una realidad y una moda que va a ir a más.

-Visita la Rambleta para una charla, pero ¿qué le ha supuesto en su carrera subir la moda a escena?

-Lo que más destaco de mi faceta como figurinista es que es una experiencia que me saca de mi refugio, que lo compone el taller, mi clientela y mi equipo. La escena me plantea retos diferentes, distintas épocas, vestir a hombres... Todavía me acuerdo con el que debuté en escena, con un 'Don Gil de las calzas verdes' en 2006. Fue mi bautizo en los escenarios y lo recuerdo con mucho cariño porque me dejó fantasear.

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