Jesús Cintora: «Estamos en un tiempo en que no gusta que cuentes lo que ocurre»

El periodista triunfa con el libro 'Conspiraciones' en el que reivindica los datos para construir un relato político Jesús Cintora Escritor

MIKEL LABASTIDA VALENCIA.

«Intrigas, conspiraciones y una encarnizada lucha por el poder». Así se vende el libro 'Conspiraciones' (Espasa). Y cualquiera diría que se trata de un relato de fantasía. Pero no, lo que se narra, aunque sea de un modo literario, son hechos reales que sucedieron en la izquierda española. Y eso quizá es lo que ha enganchado al lector. La obra alcanza su sexta edición.

-Acaba de celebrarse una moción de censura contra el Gobierno. ¿Merecería un capítulo de su libro?

-Es más de lo mismo de lo que se lee en 'Conspiraciones': división de lo que se considera izquierda -porque ni en eso se ponen de acuerdo- y un Rajoy que hace como que con él no va la cosa y se pone de lado.

-¿No le sorprendió nada?

-Ha confirmado algunas de las cosas que se dicen en el libro. El propio Pablo Iglesias ha reconocido que se cometieron errores y Sánchez también. Ahora bien, yo creo que ambos deben abandonar la cofradía del santo reproche y ponerse a tender puentes en la búsqueda de una posible alianza si es que quieren desalojar a Rajoy de la Moncloa. El presidente es más hábil de lo que muchos creen. Y frente a eso el voto de la izquierda está fraccionado.

-¿Llegará a entenderse la izquierda alguna vez?

-Yo no soy un periodista de hacer acertijos. El libro lo que tiene de bueno es que cuenta con datos e investigación. La intención de 'Conspiraciones' es arrojar luz sobre muchas cosas que han pasado en las sombras y que muchos no conocen. Lo que vaya a suceder no lo sé.

-¿Hay más conspiraciones a la derecha o a la izquierda?

-Las hay en las altas esferas del estado por parte de unos cuantos que se preocupan por mantener el statu quo, políticos de viejo cuño, poderes mediáticos y empresarios a los que les gusta inmiscuirse en la política. Y luego, por otra parte, se conspira en todos los partidos políticos por las parcelas de poder. El poder les encanta.

-Los acontecimientos suceden tan rápido que cualquier libro corre el peligro de quedar desfasado.

-El libro es una buena radiografía para ir viendo cómo influyen las ambiciones de poder de nuestros dirigentes políticos y las relaciones con el mundo empresarial. Sirve también para comprender cómo se maneja en las sombras un personaje como Mariano Rajoy. Y eso no ha perecido, eso se mantiene muy vigente. Así que quien lo lea se va a enterar de lo que se cuece y además de una manera entretenida. El libro funciona porque te habla de personajes reales pero contado como si fuese una historia de ficción.

-¿Su libro ayuda a entender por qué Pedro Sánchez ha ganado a Susana Díaz en las primarias?

-Puede ser. Lo que se vislumbra en el libro es que a Susana Díaz se le vio mucho. Tanto a Díaz como a Rajoy les mueve una ambición muy clara. La gran diferencia es que a Rajoy no se le nota, parece que todo le da igual, aunque no es así. Y a Susana Díaz se le ha visto todo. Rajoy nunca se deja ver en el escenario del crimen y a ella se le vio con el puñal en la mano.

-¿Es fácil escribir de política?

-No, mi propia trayectoria es una buena muestra de que no es sencillo. Te pueden hacer pagar por ello. Simplemente contar lo que ocurre te puede pasar factura. Estamos en un tiempo en que no gusta que cuentes lo que ocurre y a determinados profesionales se nos ha puesto un sambenito.

-¿Dónde se dan más puñaladas en la política o en la tele?

-Son dos ámbitos muy competitivos, pero creo que es algo que sucede también en otras parcelas. Yo desde que empecé a trabajar en esto no he parado. Me he preocupado de tener varios registros para cuando te cierren una puerta puedas abrir otra, como me sucedió a mí. A pesar de todas las dificultades que he tenido no voy a permitir que me callen.

-¿Le temen?

-Creo que soy un buen presentador de programas en directo y hay quien teme la credibilidad que yo pueda tener y hay quien trata de evitarlo. A partir de ahí es cierto que vivimos un tiempo en el que existe un poder político determinado que entiende la libertad de expresión en algunas parcelas como si fuera su chiringuito. Y se ve en RTVE, que hemos ido hacia atrás. Hoy en día muchos programas de los años 80 no se podrían hacer. Mira, yo solo quiero hacer mi trabajo, ni soy tan malo ni tan bueno.

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