Paula Hawkins: «El éxito es pura alquimia»

La escritora Paula Hawkins./
La escritora Paula Hawkins.

«Construimos nuestra verdad con mentiras» dice la escritora, que aspira a repetir el 'bombazo' de 'La chica del tren'

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Tras vender veinte millones de libros, Paula Hawkins (Zimbabue, 1972) asegura desconocer las claves del éxito. «Es pura alquimia, algo inexplicable», dice la autora de 'La chica del tren'. Regresa después de su bombazo global con otro 'thriller' psicológico, 'Escrito en el agua' (Planeta). Cambia de planteamiento y apuesta por una novela coral con «muchos misterios» y de ambientación rural para abordar temas tan espinosos como la violencia de género, el suicidio juvenil, los estragos de la crisis o la intolerancia. También la construcción de la identidad, en la que juega un papel crucial la memoria que todos trampeamos para protegernos. Esas «mentiras con las que construimos nuestra verdad» marcan el latido de una novela con voluntad de 'best-seller' que llega con una primera tirada de 200.000 ejemplares.

Sabe Hawkins que un éxito como el de 'La chica del tren' «se da una vez en la vida». «No debería decirlo, pero quizá no vuelva a vender tantos libros», se sincera. Podía haber optado por repetirme, pero quería explorar otros caminos más complejos», asegura. «'La chica...' tenía ritmo y los editores hicieron un trabajo fabuloso. Además, todos tenemos algo de 'voyeur', esa curiosidad innata para interesarse, hasta el espionaje, por lo que hace su vecino, pero eso no lo explica su sorprendente éxito», plantea.

«Es importante que lo que el lector espera de ti no te condicione», dice sin miedo al fracaso que supondría no igualar sus espectaculares cifra de ventas, con un millón de copias vendidas en castellano. «He puesto todas mis energías para abordar el mejor libro que creí que podría escribir, mucho más complejo, más rico y con más capa que el anterior», se justifica.

Autoengaño defensivo

El alcoholismo de Rachel, la chica del tren, nublaba su percepción. Pero ahora es la memoria la que juega malas pasadas a las protagonistas de una novela que gira en torno «a esas mentiras que nos contamos para construir nuestra verdad». «Todos nos engañamos para armar la historia de nuestras vidas, nuestra identidad. Es un mecanismo de defensa. Recurrimos a los recuerdos como si fueran garantía de veracidad, cuando lo único cierto es que los falseamos. Ese es el corazón del libro», señala Hawkins. «No confíes en nadie, ni siquiera en ti mismo», escribe en la novela, convencida de que «los autoengaños nos liberan».

Pocos días antes de morir Nel Abbott telefonea a su hermana Jules, que no contesta. Ahora Nel está muerta. Quizá saltó al río, a la terrible poza de las ahogadas. A partir de ahí se desarrolla una historia que arrastrará a Jules al pequeño pueblo de los veranos de su infancia. En ese asfixiante entorno emerger todos sus miedos. El terror al agua, a sus recuerdos enterrados largo tiempo atrás y, sobre todo, el miedo a su certeza de que Nel nunca habría saltado al vacío por sí misma, que podría ser víctima de un asesinado en el entorno doméstico.

«La violencia de género es un problema persistente en todo el mundo. En el Reino Unido se cobra cada semana la vida de dos mujeres. No tengo la solución para evitar este horror, pero quizá habría que cambiar el enfoque de los medios, en los que muchas veces se presenta a las víctimas como responsables de su muerte», denuncia la autora.

Hawkins se afincó en Londres con 17 años. Graduada en Políticas y en Económicas por Oxford, trabajó como periodista económica durante quince años. Había escrito, sin éxito, varias novelas románticas bajo el seudónimo de Amy Silver y un libro de consejos financieros. Pero solo cuando perdió su empleo y se vio al borde de la bancarrota, se planteó escribir una intriga criminal. Dice deberle «mucho» a su oficio de periodista. «Te enseña a prescindir de lo innecesario, a ir a lo esencial, a ser claro y escuchar a los demás. A entender que lo que no se dice es más importante que lo que se dice», resume.

Se ha cuidado mucho de «no arrojar demasiada luz» sobre los personajes de la novela y de crear una «atmósfera un poco asfixiante». «Siempre debes ocultar ciertas cosas, mantener a los personajes y sus secretos en la zona oscura», dice agradecida a las novelas románticas, con las que fracasó. «Al cambiar vi que me sentía cómoda explorando esas zonas más siniestras, que me interesaba averiguar qué hace la gente cuando se sitúa en los extremos. Que no soy una persona de finales felices ni de historias alegres. Que estoy hecha para este tipo de novelas y no para las románticas», explica Hawkins.

Dreamworks, que tardó un suspiro en adquirir los derechos de su anterior novela para llevarla al cine, ha hecho lo mismo con esta. La productora reclutó a Emily Blunt para el papel de Rachel en una película muy del gusto de la autora. «Es fiel al corazón del libro y a la oscuridad del personaje», se felicita. «Lo importante es el odio y el asco que Rachel siente por sí misma y eso lo bordó Blunt, que través del alcoholismo de Rachel llegó a un punto trágico y oscuro», agradece.

«'Escrito en el agua' tiene aspectos muy cinematográficos, como la belleza que genera el río, fácilmente imaginable en la gran pantalla, pero me temo que será mucho más difícil de de adaptar», concluye.

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