José Ovejero: «El cuento ya no es el patito feo»

El escritor José Ovejero./
El escritor José Ovejero.

El escritor, ganador del Alfaguara y del Anagrama de ensayo, regresa tras una década a los relatos cortos con el libro 'Mundo extraño'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El escritor José Ovejero regresa una década después al cuento con 'Mundo extraño' (Páginas de Espuma), un volumen que incluye catorce relatos cortos y cinco piezas más breves en los que explora los mundos de la tristeza, la alegría, el humor y el surrealismo. «Al final, la clave de un libro de cuentos es encontrar una mirada, un estado de ánimo, que te abra la puerta a diferentes estilos y voces. Y lo difícil es no perder ese estado de ánimo», cuenta Ovejero (Madrid, 1958), un autor todoterreno que se desenvuelve en la novela (ganó el premio Alfaguara en 2013 con 'La invención del amor'), en el ensayo (premio Anagrama en 2012 con 'La ética de la crueldad'), en la poesía y en el teatro.

En el cuento recupera ahora Ovejero un medio de expresión cuyas reglas tradicionales, sin embargo, no sigue. «Me gusta romper con los dogmas del cuento. No creo en eso de 'el arquero y la diana', de que cuando comienzas a escribir ya tienes que saber el final. Por el contrario, creo que el cuento es el territorio de la libertad, en el que uno puede introducir disgresiones», explica.

«En mi escritura hay dos ramas, una más realista e intimista y otra más disparatada, y me di cuenta de que en el relato breve se pueden aunar estos dos terrenos que parecen paralelos y que sin embargo, se pueden unir en un punto», sostiene el narrador. Tampoco considera el autor que se trate de un género menor. Ovejero recuerda cómo, en una ocasión, envío sus relatos breves a una editorial. La respuesta fue: «Nos han gustado mucho, ya nos puedes mandar una novela». «El cuento ya no es el patito feo de la literatura. Ha encontrado su espacio y sus lectores, aunque en realidad, y contrariamente a lo que se dice, siempre los ha tenido», asevera este seguidor de Chejov, Cortazar, Carver y Cheever que se maneja bien entre el humor y el drama. El primer relato de 'Mundo extraño', un encargo de un cuento de Navidad, empieza así: «Mamá eligió para suicidarse el 24 de diciembre por la mañana». Y a pesar de este inicio, es una historia divertida. «El humor es una constante en mi literatura. Siempre aparece, aunque no es un humor deliberado. No me digo: 'Voy a escribir algo divertido', sino que ese humor surge de la mirada a la realidad, que es absurda, de una mirada a situaciones que pueden ser trágicas o ridículas, como un espejo deformante, que cuando te miras en él te ves, pero además descubres cosas que no sabías que estaban ahí.

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