Ishiguro, un Nobel entre dos mundos

Kazuo Ishiguro posa ayer en el jardín de su residencia de Londres tras ganar el Nobel. / Ben Stansall / AFP

El autor británico de origen japonés se mueve entre fantasía y realidad «con enorme fuerza emocional» La Academia Sueca retorna a la senda puramente literaria tras su controvertido premio a Bob Dylan

MIGUEL LORENCI

En lo literario y en lo personal, Kazuo Ishiguro está escindido entre dos mundos y dos lenguas. Británico de origen japonés, el último premio Nobel de Literatura se mueve a caballo entre la fantasía y la realidad, entre el pasado y el futuro, en unas «novelas de enorme fuerza emocional» que han merecido el máximo reconocimiento literario. Unas ficciones en las que Ishiguro «descubre el abismo que hay más allá de nuestro ilusorio sentimiento de conexión con el mundo», dijo Sara Danius, secretaria de la Academia Sueca y encargada de anunciar ayer el fallo en la Sala de la Bolsa de Estocolmo. El fracaso, la memoria, la angustia y el autoengaño son temas muy presentes en la obra de Ishiguro, recordó Danius, que la define como «una mezcla de Jane Austen y Franz Kafka con una pizca de Marcel Proust».

Con la designación de Ishiguro, que no figuraba en las quinielas, la Academia vuelve a la senda puramente literaria, tras premiar el año pasado a Bob Dylan, una decisión controvertida y muy criticada por la actitud displicente del cantautor de Minnesota. El Nobel de Ishiguro «hará al mundo feliz», aseguró Danius, muy consciente de la polvareda que causó la concesión del premio al músico estadounidense.

Ishiguro, que se embolsará nueve millones de coronas, casi un millón de euros, es «un escritor de una gran integridad», según Danius. «No mira hacia otro lado y ha desarrollado un universo estético propio», dijo de un autor de vocación internacional y que renovó la narrativa británica en los años 80 del siglo pasado junto a Martin Amis, Ian McEwan, Hanif Kureishi, Salman Rushdie o Julian Barnes.

Nacido el 8 de noviembre de 1954 en Nagasaki, se trasladó con su familia a Surrey siendo todavía un niño. Su padre era oceanógrafo y empezó a trabajar en 1960 en plataformas petrolíferas del Mar del Norte cuando el escritor tenía seis años. Nacionalizado británico, con el japonés como lengua materna, Ishiguro estudió piano, pero se graduó en Filología y Filosofía en la Universidad de Kent en 1978. Soñaba con ser músico de rock, pero cursó un posgrado de Literatura Creativa en la Universidad de East Anglia con Malcolm Bradbury y Angela Carter como profesores, y comenzó a publicar cuentos y obras para televisión. Autor de siete novelas traducidas a más de cuarenta idiomas, casi todas están escritas en primera persona y con narradores que evidencian el fracaso humano. La primera, 'Pálida luz en las colinas' (1982), contaba la historia de una japonesa exiliada en el Reino Unido. Partía de su tesis doctoral y le procuró el premio Winifred Holtby Memorial. Se consagraría con 'Un artista del mundo flotante' (1986) -Premio Whitbread-, sobre la vida de un anciano pintor japonés que evocaba la II Guerra Mundial.

Cambió de registro y penetró en la aristocracia británica más acrisolada con 'Los restos del día' (1989), novelando sobre el mayordomo Mr. Stevens, que trabaja para un lord pronazi. Seguirían 'Los inconsolables' (1995) -Premio Cheltenham-, 'Cuando fuimos huérfanos' (2000), 'Nunca me abandones' (2005) -Premio Novela Europea Casino de Santiago- o 'El gigante enterrado' (2015), todas publicadas en español por Anagrama, como los cinco exquisitos cuentos reunido en 'Nocturnos' (2010).

La más difundida y premiada de sus novelas es sin duda 'Los restos del día', ganadora del Booker, pero más conocida como 'Lo que queda del día'. Fue el título de la película de James Ivory a la que dio pie en 1993. Protagonizada por Anthony Hopkins como el mayordomo Mr. Stevens y Emma Thompson en el papel de la señorita Kenton, fue nominada al Oscar. También se convirtió en película 'Nunca me abandones', la primera incursión del escritor en la ciencia-ficción, que protagonizaron Carey Mulligan y Andrew Garfield a las órdenes Mark Romanek en 2010. Varias de sus novelas están ambientadas en el pasado, como 'Un artista del mundo flotante', situada en su ciudad natal en los años posteriores al bombardeo atómico de 1945. Pero en 'Nunca me abandones' entra en el mundo distópico y de la ciencia ficción con una historia de tres amigos en un universo alternativo en la última década del siglo XX. Con su último y artúrico titulo, 'El gigante enterrado', viaja a una Inglaterra medieval poblada de dragones y criaturas fantásticas. «Explora cómo la memoria se relaciona con el olvido, la historia con el presente y la fantasía con la realidad», según destacó el fallo del Nobel sobre la originalísima narración.

No figuraba en las quinielas

Ishiguro, empeñado en ser considerado un escritor internacional, había sido ya merecedor de notables premios como el Booker, que ganó en 1989 tras haber estado nominado en varias ocasiones al galardón más prestigioso de las letras anglosajonas. Es Caballero de las Artes y las Letras de Francia desde 1998 y desde 1995 es Oficial de la Orden del Imperio Británico. No figuraba en las quinielas, pero superó a clásicos en la carrera por el Nobel como el japonés Haruki Murakami, que por enésima vez se quedó en la cuneta, la canadiense Margaret Atwood o los estadounidenses Joyce Carol Oates, Philip Roth y Don DeLillo. También deben aguardar los israelíes Amos Oz y David Grossmann, el italiano Claudio Magris y el keniano Ngugi wa Thiong'o, el mejor colocado este año, como el argentino César Aira que sigue en espera junto al español Javier Marías.

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