Édouard Louis se asoma al abismo del mal

Édouard Louis se asoma al abismo del mal
John Foley Opale

El narrador francés muestra su comprensión hacia el joven que lo violó y trató de estrangularlo

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Hace cuatro años Édouard Louis (Amiens, 1992) irrumpió como un huracán en las letras francesas. Era un chaval de provincias, nacido en la misma ciudad del norte de Francia que Emmanuel Macron, capital de la región de Picardía, pero de humildísimo origen. En su primera novela, 'Para acabar con Eddy Bellegueule', reveló la infancia atroz de un homosexual afeminado y atractivo que sufrió acosos y abusos. Contó su torturada infancia entre la necesidad, la delincuencia y el alcoholismo de un padre violento. Volvió a conmocionar a la sociedad francesa con 'Historia de la violencia', que narra otro episodio terrible, la violación y el intento de asesinato que sufrió en la Nochebuena de 2012 y que Salamandra publica en español.

Una agresión salvaje que el escritor ha sido capaz de procesar gracias a una catártica novela en la que analiza el terrible suceso y que le ha permitido expresar su comprensión, que no su perdón, hacia el muchacho que lo violó e intentó estrangularlo tras un apasionado encuentro sexual.

La autobiográfica 'Para acabar con Eddy Bellegueule' se convirtió de la noche a la mañana en un fenómeno de ventas. Con una tirada inicial de 2.000 copias, despachó 200.000 en Francia. El respaldo de la crítica catapultó a Louis, nacido como Eddy Bellegueule, apellido traducible como 'bocaguapa' o 'jetabonita'. Con 21 años era un elogiado como autor revelación de una novela traducida a más de 20 lenguas que exportó el éxito a países tan dispares como Albania, Dinamarca o Estados Unidos.

En 2016 Louis regresaba con una historia aún más sobrecogedora. Relata cómo en la madrugada de un 25 de diciembre, de vuelta a casa tras una cena con sus amigos más cercanos, se cruzó en la calle con un desconocido y lo invitó a su apartamento. Pocas horas después, tras hacer el amor y en un acto de inusitada brutalidad, aquel joven amante ocasional sacó un revólver, lo violó e intentó estrangularlo. Se llama Reda, es de origen argelino y está hoy encarcelado. Louis le detesta, pero se esfuerza por comprenderlo.

En torno a la terrible experiencia el narrador ha realizado un audaz ejercicio de catarsis, asomándose al abismo de la violencia y esforzándose por comprender la raíz del mal y la infancia de su agresor, «que quizá tuvo muchos puntos en común con la mía». Todo sin caer en el racismo. Un desafío que, según ha precisado, le ha servido «para analizar y comprender los impulsos más viles y ultrajantes de los que es capaz el ser humano», y «para explorar las múltiples facetas de la violencia». Par tratar de entender por qué su apasionado amante le llamaba «sucio marica» mientras le abrazaba y cómo en su mente convivía la pulsión homosexual y el odio hacia su propio deseo.

«Quiero que la violencia tenga un espacio literario, como Marguerite Duras hizo de la locura o Claude Simon de la guerra», ha declarado el autor, que abordó en su debut la exclusión social, la dominación y la pobreza recurriendo a unos eficientes diálogos, y que se refugia ahora en el monólogo y la voz narradora de su hermana. Todo con un estilo que la crítica gala conecta con Thomas Bernhard y William Faulkner.

Sus editores españoles destacan cómo «en un alarde de sinceridad extrema franquea la barrera del pudor y consigue algo que está al alcance de muy pocos creadores: hacernos sentir y pensar a la vez». José Luis López Muñoz es el responsable de la traducción española de «un testimonio profundamente emotivo e inteligente», según los editores, de un texto «terriblemente descarnado y sin ningún tipo de restricción».

La publicación en España de su primera novela impulsó la creación de la Fundación Eddy en Madrid, que adquirió varios apartamentos para acoger y proteger a jóvenes homosexuales, transexuales y lesbianas víctimas del rechazo de su entorno.

El escritor creció en un barrio obrero, marginal y pobre, «y sufriendo el determinismo sexual por se marica y pobre». Hijo de un obrero bebedor y una madre que se ganaba la vida cuidando ancianos, la familia se sostenía con subsidios. Pero Eddy fue capaz de huir de aquel asfixiante ambiente gracias a su empeño por estudiar. Nadie en su familia había ido a la universidad hasta que en 2011 fue admitido en la exclusiva École Normale Supérieure de París. Dos años después cambiaba oficialmente su nombre por Édouard Louis y aparecía en una sesuda obra colectiva que analiza la influencia de Pierre Bourdieu en el pensamiento crítico y la emancipación política. Antes de irrumpir en la narrativa publicó 'Las palabras' (Des Mots), una serie de ensayos sobre las humanidades y las ciencias sociales.

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