«Los cuentos siguen sin tener arraigo en España»

El autor de 'La vaga ambición', Antonio Ortuño.
El autor de 'La vaga ambición', Antonio Ortuño. / Daniel Mordzinski

El autor mexicano gana el premio Ribera del Duero con su nuevo libro de relatos de autoficción y metaliteratura, 'La vaga ambición' Antonio Ortuño Escritor

MARTA BALLESTER VALENCIA.

Se propuso un juego, el de armar una colección de relatos que pudiera ser leída como un conjunto, con una serie de lazos que «enriquecieran su lectura individual». Así nació 'La vaga ambición', el nuevo libro de cuentos del autor mexicano Antonio Ortuño, que ha sido galardonado con el premio Ribera del Duero. El hilo conductor entre todos ellos es la naturaleza de la escritura. El escritor la narra desde su propia experiencia. Una autoficción con mucha ironía y vitalidad. Su capacidad humorística no va en detrimento de la emoción y logra la hazaña de «divertir y conmover al lector», cumpliendo así el objetivo del autor. Seis cuentos donde su protagonista, el escritor Arturo Murray, luchará por sobrevivir entre la catástrofe familiar del pasado y un presente grotesco construido con malas reseñas, entrevistas vacías, una cuenta bancaria en números cada vez más rojos....

-¿Cree que este libro es una pieza imprescindible para conocer la actualidad del cuento y del escritor?

-'La vaga ambición' puede dar cuenta del momento que está pasando la literatura en español. Creo que en América Latina el cuento tiene un papel mayor. En España no tiene tanto peso y arraigo, todo gira más entorno a la novela. Por eso estoy contento de que las editoriales o estos concursos evidencien que también aquí hay una buena cantera de cuentos. El libro aborda estas tradiciones y procedimientos, pero siempre desde la sátira.

-Durante la obra esa sátira y humor siempre esconden alguna decepción, ¿significa eso que la profesión de escritor es sinónimo de frustración?

-Estoy completamente seguro de ello. Escribir es frustrarse. Uno nunca está satisfecho con lo que escribe, otras veces la frustración llega cuando festejan un escrito en el que te has esforzado poco y en cambio otro al que le has puesto mucho interés y horas, resulta no gustar. También existe la descolocación del lector, que entiende otro mensaje y parece haber leído otro libro, o cuando los textos literarios mueren en los correos de tus amigos. Al escribir dejamos una parte de nosotros de ahí la frustación.

-Seis cuentos con Arturo Murray como narrador y protagonista, pero no deja de ser una autoficción. ¿Es su obra más íntima?

-Es la más personal de lejos. Juego con las posibilidades para fabular que da la experiencia. Aprovecho episodios de mi vida. Para mi era un reto, tanto la autoficción, como la metaliteratura. Nunca antes me había enfrentado a ellos. Mi objetivo final era que todo el conjunto convertido en ficción funcionase.

-En el cuento 'El príncipe con mil enemigos' narra limitaciones y fracasos en la vida literaria basados en esas experiencias propias. ¿Cuál de ellos no le desearía ni a su peor enemigo?

-Una mala entrevista con alguien que no quiere hablar de tu libro. Estamos demasiado acostumbrados a que el escritor opine de fútbol o de los presupuestos, de todo menos de literatura que es de lo que se debería hablar más. En el libro cuento una de esas entrevistas genéricas en la que fui preguntado hasta por un libro que no era mío. Esos momentos te recuerdan lo poco importante que es la literatura y para mí son los peores.

-En otro relato, 'El caballero de los espejos', se habla del primer impulso hacia la escritura. ¿Le ha decepcionado la profesión de escritor con la que soñaba de pequeño?

-No, pero porque yo quería escribir y no ser escritor. No tenía ilusión ni de ser premio Nobel, ni marqués. Sólo quería escribir como lo hacían mis abuelos, con poemas entre ellos. La vida de escritor me parece difícil y más ahora. De entrada, que alguien lea en vez de echarse a ver Netflix ya me da suficiente alegría.

-Ha escrito varias novelas, ahora innova en su estilo con un cuento, ¿seguirá por el camino de los relatos en futuros proyectos?

-Aparqué una novela para escribir este libro de relatos, pero voy a continuar con ella. Yo no soy ni novelista, ni cuentista, soy un narrador que se lo pasa bien intentando hacer cosas diferentes. Por eso según el proyecto me adecuo. He escrito novela para jóvenes, un libro infantil, guiones, cuentos y novelas. La próxima se alejará de lo personal y del arte literario que tiene 'La vaga ambición', para ser un libro mucho más político y social, con la desaparición de personas en México como tema principal.

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