«Aznar debería ser juzgado en un tribunal internacional»

Los periodistas Javier Espinosa y Mónica G. Prieto./
Los periodistas Javier Espinosa y Mónica G. Prieto.

Los periodistas de guerra Mónica G. Prieto y Javier Espinosa ahondan sobre las causas y las consecuencias de la invasión de Irak en su libro 'La semilla del odio'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Catorce años después de que George W. Bush ordenase la invasión, Irak está "desintegrado". Así lo cree la periodista Mónica G. Prieto, que entró en el país en mayo de 2002, meses antes del conflicto armado, y que ahora escribe junto a Javier Espinosa, otro de los grandes reporteros de guerra españoles, 'La semilla del odio' (Debate), un profundo análisis sobre la situación de un país que una vez fue "sólido y un ejemplo de tolerancia" y que ahora no solo "ha dejado de existir", sino que es el caldo de cultivo ideal para la expansión del terrorismo internacional del Estado Islámico. La obra es la segunda que publican conjuntamente estos dos multipremiados periodistas, que antes lanzaron 'Siria, el país de las almas rotas'.

La caótica situación de Irak tiene responsables, según Prieto y Espinosa: el trío de las Azores. "Bush, Blair y Aznar deberían ser juzgados por los tribunales internaciones", sostiene Prieto. "Llevaron a cabo una intervención militar basada en mentiras, no había armas de destrucción masiva y el Gobierno no tenía relación con Bin Laden", recuerda la periodista. "Fue una bofetada al derecho internacional y a la democracia y no podemos dar ese ejemplo de impunidad. Si nuestros líderes no pagan por sus culpas, ¿cómo van a ser juzgados los del Estado Islámico? Si queremos mejorar nuestro entendimiento con el mundo árabe, tenemos que demostrar que no pagan solamente sus políticos o los africanos, sino también los occidentales", asegura Prieto.

Espinosa, por su parte, pone el foco en el Gobierno español, presidido en aquellos días por José María Aznar. "Estados Unidos tenía un objetivo político, crear un nuevo Oriente Medio. Pero España solo era el perrito faldero de Bush, no se podía caer más bajo. Francia, cuando vio que aquello no encajaba con sus principios, se plantó, más allá de que Estados Unidos fuera un aliado. Pero España, pese a saber que se estaba tomando una decisión ilegal y que las informaciones eran mentira, dijo que les seguíamos pasara lo que pasara", cuenta el reportero.

El libro, que lleva por subtítulo 'De la invasión de Irak al surgimiento del ISIS', está compuesto por reportajes que perfilan todos los ángulos del conflicto: el enfrentamiento entre suníes y chiíes ("que no existía de ninguna manera antes de la invasión de 2003", señala Prieto); el terror de la población, ejemplificado en los atentados y los secuestros; el difícil trabajo de los periodistas... Y en varios capítulos se analiza la presencia española en el país, otro punto sobre el que los periodistas son muy críticos. "El Ejército español estaba frustrado, desconcertado, porque desde Madrid les decían que no pasaba nada, pero la tensión era increíble", cuenta Mónica G. Prieto. "Podían haber hecho un gran trabajo de seguridad en las calles, de entrenamiento de tropas... Pero se veían coartados por las directrices de Madrid, que eran muy claras: no queremos ni un solo muerto y si oís un tiro, salís corriendo en dirección contraria", añade la autora.

Esta situación de caos en Irak ha sido aprovechada por los grupos terroristas para asentarse en el país. "Hasta entonces, Al-Qaida eran cuatro locos que habían hecho la guerra santa en Afganistán y habían cometido unos cuantos attentados muy concretos, con los objetivos muy seleccionados. Pero la guerra de Irak les legitimó. Y el Estado Islámico, que se crea en los años 2005 o 2006, nunca hubiera existido sin la invasión", asevera Prieto. En la misma opinión incide Javier Espinosa: "El número de países en los que actúa el terrorismo internacional se ha multiplicado por 20". "Lo increíble de todo", concluye Prieto, "es que todo surge porque un señor (Bush) dice que va a hacer un mundo más seguro. ¿Pero qué seguridad hay ahora mismo en Irak, en Siria o en Barajas?", se pregunta.

Espinosa cree que el Estado Islámico seguirá existiendo durante tiempo porque "la idea perdurará". "Nuestra aproximación a Oriente Próximo es siempre la misma. La hemos visto hace poco con Al-Sisi, al que Occidente ha apoyado. Nosotros sostenemos a dictadores si son los nuestros, y esa es una parte del armazón ideológico que sustenta la expansión del Estado Islámico. Probablemente perderán todo su territorio, o volverán con otro nombre, o Al-Qaida será más importante, o se fusionarán, pero la amenaza del terrorismo internacional continuará", subraya el periodista, que fue secuestrado por el Estado Islámico durante seis meses en 2013.

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