Los sintezoides sueñan con familias normales

Viñeta de 'La Visión'. /
Viñeta de 'La Visión'.

La premiada miniserie 'La Visión' cuenta con el acertado dibujo del español Gabriel Hernández Walta en una obra que explora las relaciones entre seres artificiales y humanos

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

Hace casi un siglo, el checo Josef Capek escogió la palabra 'robot' para designar a las máquinas trabajadoras con la esclavitud como principal diferencia con el ser humano. Las exploraciones de esa frontera han sido variadas y discontinuas. La filosofía se ha cuestionado el particular espejo del hombre, la literatura ha explorado en la ciencia-ficción y los medios audiovisuales han explorado las posibilidades hasta crear un debate colectivo. Curiosamente, un antiguo agente de la CIA llamado Tom King y un pintor nacido en Melilla y criado en Granada que responde al nombre de Gabriel Hernández Walta han colocado una visión original y reconocida desde un cómic de superhéroes.

Lo que The New Tork Times ha calificado como «una obra maestra» son 12 tebeos sobre 'La Visión', un personaje de 'Los Vengadores' que encontró su hueco propio por una serie de condiciones aleatorias. La historia de La Visión entronca con todas esos relatos de no humanos que tratan de acercarse a la especie animada de la Tierra. La Visión está formada con tejido orgánico y su espíritu procede de las ondas cerebrales de otro hombre, pero sus razonamientos son casi mecánicos por su lógica estricta -casi computerizada-. Incluso así, se acerca al personaje del doctor Spock de Star Trek, el venusiano que intenta comprender a los terrestres con una intención de convertirse en uno de sus semejantes. En la miniserie, La Visión decide crear una familia con el mismo proceso con el que él fue creado. Una esposa, dos hijos, un trabajo con traje y corbata y una residencia en las afueras de Washington para convertirse en alguien «normal». Todos sus miembros desean convertirse en sus semejantes, pero con la familia por encima de todo, como muchos humanos.

Marvel encargó esta historia con el indicativo de que fuera de ciencia-ficción sin salir de la Tierra. Al poco de contratar a King, el escritor avisó de que había firmado para el año siguiente con la competencia (DC Comics) y entonces la serie se convirtió en limitada. «El guionista pensó en que precisamente venía de que le cancelaran una serie y curándose en salud lo planteó como algo cerrado, pensando que si se la cancelaban por pocas ventas al menos podría hacer una historia redonda. No fue un plan de emergencia sino retomar su plan inicial», aclara Walta.

El problema para un androide que no sigue las leyes de la robótica de Isaac Asimov es la definición de «normal». La historia sirve a King para plantear cuestiones sobre el hombre, salpicar batallas de superhéroes y alcanzar a un amplio grupo de lectores más amplio. No ser esclavo significa elegir y vivir las consecuencias. La Visión no es el robot de hace un siglo. En la imaginación del antiguo agente de la CIA hay crueldad, un aprendizaje que entronca con la adolescencia humana y las gotas mágicas de fantasía de los tebeos Marvel. «Los superhéroes ya tienen una andadura. Superman empezó en los años 30, está a punto de cumplir un siglo. Al principio, era un género más mestizo con una mezcla de policiaca, ciencia-ficción, aventura, pero con variaciones sobre este tema. Esos dibujantes no venían de los superhéroes, sino del romance y de la ciencia-ficción y quizás era un género más variado que ahora. Esto es básicamente recuperar un poco esas posibilidades de cajón de sastre que tiene el género con toques de thriller y de aventura cotidiana. A día de hoy, eso es algo original. Pero, en realidad, siempre estaba abierto antes de que el género cerrara esas claves que tiene ahora», explica Walta.

Las posibilidades se ampliaron con el pincel del español, capaz de alternar un estilo tan costumbrista que podría invitar a los acuchilladores del parqué de Gustave Caillebote, pasar a una página dedicada únicamente a una impactante viñeta energética y en medio intercalar una solución novedosa para introducir recuerdos. El abanico es amplio, como se observa en el producto final y en los bocetos e indicaciones que acompañan a una edición de lujo en el integral que ha puesto Panini en venta en España (junto a comentarios y respuestas de los autores). «Se buscó un guionista que se adecuara tanto al personaje como a mi forma de trabajar. De alguna forma, por el estilo de narración que había hecho para Marvel, me hacía el indicado para una serie que en vez de tener más acción tenía escenas más reposadas, más cotidianas. Creo que lo puedo aportar ya lo había ido aportando en series anteriores, una visión más cotidiana de la acción superheroica», recuerda Walta.

Lo que consiguieron el antiguo agente de la CIA y el pintor español -había apartado esa faceta por el exigente ritmo de trabajo de los cómics durante ocho años en Marvel- fue el reconocimiento mundial con un premio Eisner y la certeza de que será una obra recordada por sus diversas líneas de lectura. Fue el fruto de que un sintezoide soñara con una familia feliz y se convirtiera a un ser con superpoderes en uno de los entes más humanos (con sus intereses, aciertos y errores).

Portadas de 'La Visión'.
Portadas de 'La Visión'.

'La Visión' (edición integral)

Editorial
Panini
Autores
Tom King, Gabriel Hernández Walta
Tamaño
18X27.5
Formato
Tapa dura
Color
Páginas
520
Contenido
The Vision v2, 1-12 y material de The Vision: Director’s Cut 1-6 USA

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