Las Provincias

Negrísimo novelón en Asuntos Internos

El escritor y policía Esteban Navarro.
El escritor y policía Esteban Navarro. / José Miguel Soler
  • Expedientan al policía y novelista Esteban Navarro, acusado de aprovechar su condición de funcionario para vender sus libros

  • El comisario de Huesca traslada «diversas quejas» tras publicar una ficción sobre una mafia policial en la ciudad aragonesa

Esteban Navarro (Moratalla, Murcia 1965) está de baja por ansiedad. Policía nacional en Huesca, autor de una decena de novelas negras, aspirante al Premio Nadal en 2013 con 'La noche de los peones', una obra sobre la desaparición de 'El Nani, este agente afronta un expediente disciplinario. Se lo ha abierto su jefe, el comisario de Huesca, Fernando Pascual, por entender que Navarro se aprovecha de su condición de policía para vender sus libros y perjudicar así al cuerpo policial.

«Es un sinsentido, un disparate», dice el atónito policía, que se pregunta por qué este expediente «llega ahora, después de tantos años de actividad literaria». No descarta que haya generado malestar que en su última novela imagine una oscura trama de mafia policial radicada en Huesca. «Se trata de un asunto interno», se apunta sin más comentarios desde la Jefatura Superior de Policía de Aragón.

El expediente, un procedimiento administrativo, recoge «diversas quejas» y trata de dilucidar si el agente se sirve de su condición profesional para promocionar sus obras. «No se especifica ni el número de quejas ni su contenido; recoge un presunto malestar general y anónimo», lamenta Navarro, que declarará ante Asuntos Internos el 5 de junio en Madrid. «Es el primer expediente que me abren en 23 años y es de risa», dice el policía.

Le hiere y le escama que la denuncia proceda de la comisaría en la que trabaja dese hace quince años. Sospecha que algo ha tenido que ver su última novela, 'Una historia de policías' (Playa de Ákaba), «en la que fabulo sobre una mafia dentro de la Policía y que decidí ambientar en Huesca». «Se presentó el 18 de marzo y el expediente tiene fecha del 7 de abril, veinte días después. Menuda casualidad», ironiza Navarro. Reconoce que sus historias «son muy críticas con la Policía» y que aborda asuntos como la corrupción y las torturas. «Sé que no gusta y que a veces rozo el larguero, pero no tiene sentido que me denuncien por utilizar mi condición de policía para venderlas», dice.

No niega que en las redes sociales aparece de uniforme, «pero siempre he favorecido al cuerpo», se defiende. «Jamás he cobrado ni cobraré por mis charlas y encuentros. Muchos ayuntamientos han querido pagar mis gastos de desplazamiento, pero yo no he aceptado. Nunca he presentado mis novelas de uniforme, cuando me consta que se ha hecho en otros casos, y en mis libros no se dice que soy policía», destaca.

Con el ánimo muy bajo, optó por cancelar algunos de los actos promocionales en Zaragoza y Huesca, pero estará en la Feria del Libro de Madrid el mismo día en que tenga que declarar. Ha puesto el asunto en manos de un abogado y sabe que la resolución puede concluir en agua de borrajas o acarrearle una suspensión de empleo y sueldo entre cinco días y tres meses». Reiterará en su defensa que «transmite una imagen cultural y literaria de la Policía» y piensa recurrir y llegar a la justicia ordinaria si fuera necesario.

Con 52 años y a menos de tres de una posible jubilación no descarta colgar el uniforme si las cosas se tuercen. «Mi idea era agotar estos años, pero no dispongo de medios económicos, aunque el descontento ha subido hasta el diez desde que me comunicaron el expediente», señala.

A Navarro se le coloca en la 'Generación Kindle', la de los autores que se dieron a conocer en internet, desde donde saltaron a editoriales convencionales con ventas más que aceptables. Impulsor del concurso literario 'Policía y Cultura', participa en la organización del Festival Aragón Negro, ha sido jurado de premios literarios y ha recibido premios como La Balsa de Piedra-Saramago por su novela 'El buen padre'.

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