Las Provincias

Ildefonso Falcones presenta 'Los herederos de la tierra' en Valencia

Ildefonso Falcones, ayer, en un céntrico hotel de Valencia. :: irene marsilla
Ildefonso Falcones, ayer, en un céntrico hotel de Valencia. :: irene marsilla
  • Asegura que no ha tenido «necesidad de inclinarse ante el mundo editorial» y que «lo épico es salir adelante cada día»

Ildefonso Falcones echaba de menos volver a la Barcelona medieval. En la última década, los lectores de 'La catedral del mar' (2006) saciaron la sed por las novelas del escritor catalán con 'La reina descalza' o 'La mano de Fátima', pero no es lo mismo. Falcones no pretende con 'Los herederos de la tierra' acallar las críticas sobre la autoría de la novela protagonizada por Arnau Estanyol: «Hubo una campaña muy dura, pero no veo motivos para tener enemigos de altura». Se ríe de tales acusaciones: «He contratado a los mismos negros para que escriban la continuación de 'La catedral del mar'».

En su cuarta novela, el peso de la historia recae en Hugo Llor y Bernat Estanyol, quienes, como marca del autor, son dos tipos humildes que luchan contra el destino. «Se enfrentan a condiciones muy adversas y salen a flote, como hace todo el mundo hoy en día aunque no viva en situaciones tan extremas como la de la sociedad feudal. Lo épico es salir adelante con la crisis, pagar hipotecas, asumir riesgos, defender a tu familia, trabajar...».

Falcones suscribe que cualquier tiempo pasado fue peor. «No viviría en la Barcelona feudal ni rico», apunta. Recrear las relaciones humanas del siglo XIV exige al novelista mayor complejidad sobre todo para reflejar los roles femeninos: «Me obliga a cambiar el chip para no atribuirles actuaciones poco habituales para la época. En el medievo los hombres podían rebelarse, pero ellas no. Ahora las mujeres se rebelan tanto o más que ellos. En la actualidad la mujer abandera todos los movimientos, empezando por la formación académica aunque ya domina la medicina, la judicatura, etcétera. Llegará un momento que el techo de cristal estará encima de los hombres».

En 'Los herederos de la tierra', Falcones se adentra en el mundo de los viñedos. No lo oculta: «Me gusta mucho el vino». «En aquella época era un elemento de primera necesidad. Como hilo conductor me permitía a los personajes viajar a otros territorios, como Valencia», explica. Falcones no bebe cuando trabaja. «Escribo en un ambiente funcionarial. Sin copa de vino y sin tabaco -ha dejado de fumar-, me siento delante del ordenador durante horas».

El conflicto de religiones también recorre las páginas de la novela. «En aquella época los yihadistas éramos los católicos, que hemos evolucionado hacia principios de libertad y hemos ido asumiendo normas civiles para regir la vida».

En la continuación de 'La catedral del mar' el reto de Falcones es que «la novela guste, que satisfaga a los lectores». Nada más y nada menos. No siente la necesidad de reinar entre la lista de los más vendidos: «En mis 35 años ejerciendo como abogado he sufrido más presión que como escritor». Vender seis millones de ejemplares, como sucedió con su primera novela, es una marca «imposible de repetir» y poco acorde con los nuevos tiempos: «De 2006 hasta ahora el mercado editorial ha menguado un 40%». Falcones debutó en la literatura a los 46 años tras coleccionar numerosos noes. «No he tenido necesidad de inclinarme ante la industria editorial», asegura. Tampoco siente la obligación de implicarse la adaptación televisiva de 'La catedral del mar': «Me he desvinculado del rodaje. Confío en que lo hagan bien. Sería de imbéciles no respetar los principios de la novela. Si el resultado de la serie fuera malo, callaré».