Las Provincias

Manolito, sexo, porros y gafotas

Probó con las lentillas, hasta de colores, pero se  ha resignado a ser un 'gafapasta'.
Probó con las lentillas, hasta de colores, pero se ha resignado a ser un 'gafapasta'.
  • La escritora Elvira Lindo avanza el futuro de los protagonistas de su saga de novelas: «El nuevo libro ya no estará en la sección de infantil»

Quienes crecieron en los años noventa recordarán que los bolígrafos de la marca 'Bic' eran los mejores para rebobinar cintas de 'cassette' y seguramente sean capaces de tararear, tras años sin escucharla, la canción de cabecera del programa infantil 'Barrio Sésamo'. A estas alturas, los niños de entonces han llegado irremediablemente a la madurez. Quizás con una hipoteca, un trabajo y esas distracciones infantiles convertidas en nostalgia.

Lo mismo ha sucedido con otro cándido icono de aquella generación, Manolito Gafotas, un niño con tantas dioptrías como ingenuidad. Su día a día en el barrio madrileño de Carabanchel era seguido, entrega tras entrega, por niños y adultos que despachaban sus páginas entre sonoras carcajadas.

El personaje creado por la escritora y periodista Elvira Lindo (Cádiz, 1962), apareció por primera vez en Radio Nacional de la mano de la propia Lindo, que tiempo después lo convirtió en el protagonista de una serie de ocho novelas. Veintidós años después de la publicación del primer libro de la serie, la escritora y periodista recaló en la villa con motivo del Festival Ja! y reveló que el personaje también ha crecido en su cabeza, como lo han hecho sus lectores. «Quiero escribir un libro de Manolito adulto, para que el lector que le ha seguido tantos años sepa qué ha sido de él», explicó la escritora que se confiesa cansada de los límites y la corrección política de la literatura infantil. «Este será un libro para adultos, con porros y sexo».

Lo que no desvela es cuándo se arrancará a escribir esta nueva y descarada entrega, «quizás deje pasar un par de años». En 2012 ya publicó 'Mejor Manolo', el último libro de la colección que protagoniza un Manolito ya preadolescente y contestón. Pero la evolución de los personajes está muy avanzada en el imaginario de la escritora, tanto que el protagonista ya se ha convertido en un universitario.

«A Manolito lo imagino estudiando la carrera que le parezca más fácil, Ciencias de la Información o algo así, y porque está dotado para comunicarse», describe la autora. Las grandes gafas seguirán siendo uno de sus rasgos físicos sobresalientes, a aunque probó a llevar lentillas, también de colores. Resignado a seguir siendo 'el gafotas', Lindo acuña un término más moderno y amable para este crecido Manolito: 'gafapasta'.

Genio de la informática

El entorno del protagonista también ha crecido con él. Su hermano pequeño y compañero de trastadas,El Imbécil, «apunta maneras como genio de la informática, aunque será poco sociable y solo querrá estar con Manolito». El Orejones López -que ya salió del armario en 'Mejor Manolo'- cambiará las patadas al balón por los «andares de Mario Vaquerizo». Y una corpulenta Susana Martínez se dedicará al deporte profesional mientras sigue locamente enamorada de Manolito. La relación de Susana y el protagonista promete dar juego: «Manolito es tan bueno que no se atreve a decir a Susana que no es la mujer de su vida, mientras ella lo toca, lo besa.».

Por su parte, los padres del Manolito universitario cambiarán papeles. «Él ha perdido el tren del trabajo e intentará ser un buen amo de casa, pero será un desastre», augura Lindo a un padre con una baja por enfermedad que le obliga a quedarse en el hogar. Su mujer Catalina, por el contrario, se perfilará como una empresaria de éxito con su negocio de muebles. Al núcleo familiar habrá que sumar al abuelo Nicolás, que ahora en silla de ruedas luchará por que la comunidad ponga un ascensor en el edificio, y a la pequeña del clan que se siente fascinada por el mundo del espectáculo y alberga la ilusión de salir en un programa de televisión. La relación de Manolito con su familia seguirá siendo parte de la intriga. «Él intentará independizarse, pero su familia es muy pegajosa», explica la escritora, que define a Manolito como «el más bueno de los personajes infantiles, a pesar de que lo tachen de políticamente incorrecto».

Precisamente de la correción quiere zafarse Lindo con este proyecto. «Los libros de Manolito ya no están en una sección infantil, nadie puede cortarme ahora», sentencia sin tapujos. Con estos ingredientes Elvira Lindo pone la máquina del tiempo a trabajar y abre boca a esos niños crecidos, ávidos de la entrega más descarada y mordaz de la serie. «Quien compre el libro a sus hijos será responsable», advierte.

Temas