Las Provincias
Luis Roldán, en una imagen de archivo
Luis Roldán, en una imagen de archivo / EFE

Dragó y Roldán, entre verdades y mentiras

  • «Todos podemos ser Roldán», dice el autor de una «novela de no ficción» sobre el expolítico corrupto

  • «He viajado de la España mágica a la de la podredumbre», asegura Sánchez Dragó tras publicar 'La canción de Roldán'

Fernando Sánchez Dragó (Madrid, 1936) hace malabares entre verdades y mentiras en su último Libro. 'La canción de Roldán' (Planeta) es «una novela de no ficción», según su autor, que recrea la peripecia muy real y verdadera de un Luis Roldán (Zaragoza, 1943) que «podríamos ser todos». El exdirector general de la Guardia Civil, paradigma de la falacia y la corrupción en la España de los ochenta, dio la "espantá" en la presentación de la novela testimonial que inspiró y protagoniza. Un libro que no firma, pero por el que habrá percibido un anticipo. Para Dragó aquel ladrón con mando en plaza ha expiado su pena y «es una persona decente desde hace muchos años».

«No es una biografía, ni una confesión; no son unas memorias, ni un ejercicio de periodismo de investigación», insiste su autor. Lo sitúa en la estela de 'A sangre fría' de Truman Capote, 'Limónov' de Emmanuel Carrèrre, 'El cero y el infinito' de Arthur Koestler, o las últimas novelas de Javier Cercas y Antonio Muñoz Molina. «Es una novela con todas su virtudes y defectos», dice Dragó del tomo de 500 páginas que, con permiso de Dostoievski, ha subtitulado 'Crimen y castigo'.

«Está escrita con empatía y misericordia hacia sus personajes, como Dostoievski nos enseñó con su Raskólnikov», asegura. Con uno de su pocos libros «no egográfico» ya a disposición del lector, Dragó resume su enseñanza en que «todos podemos ser Roldán». «Cada cual, en determinadas circunstancias, puede ceder a las tentaciones del poder y del dinero y convertirse en corrupto», aventura.

Presenta el libro «como un retrato y una reflexión sobre la condición humana» y se incluye en el saco de los corruptos. «Entre mis corrupciones estuvo expulsar y humillar a un delincuente común y homosexual de la celda que compartíamos con otros miembros de Partido Comunista». «Fue cuando la dirección del PC nos obligó a echarle y explicarle al chico las razones de su expulsión», rememora.

Como Montaigne, dice Dragó que se limita a «contar» sin tomar partido. «Ni juzgo, ni condeno ni absuelvo», afirma. Asegura ofrecrer jugosas revelaciones «que hay que leer entre líneas» una vez que el texto pasó el filtro de los servicios jurídicos. Con todo, estima que hoy Roldán «está arrepentido» que «ha pagado su culpa» y «tiene propósito de la enmienda». «Si no ha devuelto el dinero -1.700 millones de pesetas- es porque no puede. Fernando Paesa le indujo a cometer el garrafal error de huir y se quedó con todo; la pasta acabó en Singapur, hasta donde el Gobierno le siguió el rastro sin poder recuperarla».

El Roldan «decente», el ladrón arrepentido, vive hoy «muy modestamente con su pensión de 780 euros en un apartamento de 50 metros en Zaragoza, y con los 500 euros de pensión de su segunda esposa, que tiene una casa de 25 metros en Moscú», apunta. Es para Dragó «el chivo expiatorio del felipismo y protagonista del mayor aislamiento penitenciario de nuestra historia».

Tendencia suicida

Con 75 años cumplidos y casi cuarenta libros publicados, dice Dragó haber librado una ardua batalla contra sí mismo que ha ganado «de milagro». Se sintió sin fuerzas ni recursos para sacar adelante un libro como este, «y pensé en el suicidio». Vencidas todas las dificultades, y con el libro impreso, el autor de 'Gárgoris y Habidis' resume su vida de escritor como «un viaje de la España mágica a la España podrida de la corrupción». Insiste Dragó en que el libro no es un encargo editorial. Roldán, «a quien un egógrafo como yo deparaba un desinterés cósmico», se cruzó en su vida en distintos episodios en Laos -le preguntaron por el mafioso español que al parecer había estado por allí- en Bangkok o París. Llegó a tener un encuentro casual en un teatro gatuno de Moscú con Roldán y su esposa rusa, Natasha.

Fue la editorial quien propuso a Roldán publicar un libro y sería el convicto exdirector general de la Guardia Cvil quien pusiera sobre el tapete el nombre de Sánchez Dragó. Cientos de horas de conversaciones con Roldán y con otros protagonistas de su corrupta aventura -Rafael Vera, Antoni Asunción, Juan Alberto Belloch, Juan Alberto Perote, Antonio Rubio o Julio Feo- son la base del libro. El estudio de los miles de páginas del diario que Roldán llevó en su largo aislamiento carcelario de Brieva cimienta también una novela escrita entre París, Dublín, Zaragoza, Bangkok, Laos, Madrid y Soria, ente otros lugares.

Según Dragó, su hoy «amigo» Roldán perdió su identidad en la cárcel. «Se derrumbó hasta convertirse en un desecho, en una piltrafa» pero «supo ponerse en pie y reconstruirse gracias a lectura». «Se rescató a sí mismo con sus lecturas, de Aristóteles a Hegel pasando por Walter Benjamin, y con la conversaciones con un jesuita que le condujeron de nuevo al Dios de su infancia y a saber que era un delincuente», concluye Sánchez Dragó que asegura «no estar bajo el síndrome de Estocolmo».