Laura Sanchis, intérprete: «Los actores somos hijos de la precariedad. Si no, no habría teatro»

La actriz valenciana Laura Sanchis. / Juanjo Monzó

Curtida sobre las tablas e impulsora de la compañía Perros Daneses, la valenciana critica que Cultura «abandone sus coproducciones»

Noelia Camacho
NOELIA CAMACHOValencia

Cuenta con algo más de treinta años pero la actriz valenciana Laura Sanchis ya ha saboreado las mieles del éxito. Sobre todo, gracias a unas interpretaciones comprometidas y que se alejan del circuito más comercial. El pasado junio protagonizó 'La capilla de los niños', que se representó dentro del festival Tercera Setmana. Su trabajo incluye, además, ser una de las responsables de la compañía Perros Daneses. Sanchis, pese a su juventud, conoce como funciona el circuito de las artes escénicas en la comunitat. Es muy crítica con la política actual, de la que, dice, «mata las coproducciones que se hacen con dinero público porque no se programan por la región».

-Los críticos han alabado su interpretación en 'La capilla de los niños'. ¿Cómo se siente ante este hecho?

-Eso he oído. El trabajo parecía complicado, pero ha sido uno de los más fáciles de abordar en mi carrera. Es uno de los más maravillosos a los que me he enfrentado. Ha sido un viaje a través del cuento, de la narración, que me ha ayudado a conectarme mucho con la Laura cuentacuentos.

«Huyo de los castings sin remunerar, que explotan a los actores. No somos ganado» Laura sanchis

-¿Cuándo vamos a poder verla de nuevo en ese papel?

-No lo sé. De momento, en eso estamos, en el trabajo de distribución, yendo a estivales... Esperemos que el premio del público de Cabanyal Íntim se traduzca en más representaciones.

-¿Es habitual que una producción tenga que buscar lugares donde exhibirse?

-Sí. Es muy habitual. Es algo que pasa, por ejemplo, cuando un espectáculo es galardonado en los Premios Max. Ahí es cuando empiezan a reconocerlo. ¿Cómo es posible que un montaje distinguido no se haya visto?

-Algunos la consideran una actriz arriesgada. ¿Es por decisión o por obligación?

-El riesgo es continuo en esta profesión. Vivimos y hemos nacido del riesgo. Somos hijos de la precariedad, si no no habría teatro. No hay nadie que haya nacido con una economía estable. Trabajamos desde el déficit. Ya es una tónica, por lo que estamos acostumbrados.

-Entonces, ¿no son buenos tiempos para la interpretación?

-Esa es una cuestión muy personal. Para mí, seguir con la interpretación es una necesidad vital. Es cierto que no es buen tiempo para la cultura, pero los que nos dedicamos a ello no podemos abandonarlo, es una necesidad que no podemos dejar. En este país, los actores vivimos desde la precariedad. Aún así, y aunque te llegues a plantear, no puedes dejar esto.

-Es una de las impulsoras de la compañía Perros Daneses. ¿Hay oportunidades en la industria valenciana? Algunos profesionales se quejan de que las obras, por ejemplo, apenas están unos días en cartel, que no se programa durante un periodo largo...

-No. Es una utopía. Pongo un ejemplo. Hace un año hicimos una coproducción, 'Nagg i Nell', con el Instituto Valenciano de Cultura (IVC). Nos prometieron la exhibición en Alicante y Castellón. No se ha cumplido. Han abandonado sus propias producciones. No apuestan por sus propios productos. Los matan. Y fue un montaje con muy buenas críticas. No hay una apuesta por la exhibición. Hablamos de auténticos crímenes culturales, ellos asesinan sus producciones. Nosotros arriesgamos un dinero, pero ellos no, porque el presupuesto es público.

-Como dramaturga, ¿es de las que denuncia la invisibilidad de la mujer en la literatura dramática?

-Sí. Deben seguir apoyándonos. Pero el problema es, sobre todo, el no apostar por los dramaturgos vivos. Está muy bien recuperar a Blasco Ibañez o a Bertolt Brecht, pero hay que dar oportunidades. Tercera Setmana, por ejemplo, nos dio una gran lección, con grandes obras, muy buenas y que se han hecho con muy poco.

-Ha comentado que la interpretación es una necesidad vital para usted. Sin embargo, y con el panorama valenciano que describe, ¿ha pensado en marcharse fuera de la Comunitat?

-Nunca. Yo hago teatro por amor al arte. Estoy en una etapa sin muchos deseos, con principios muy claros. Necesito hacer teatro en valenciano, en mi lengua y en mi tierra. He estado mucho tiempo fuera y ahora no tengo esa necesidad. Huyo de los casting sin remunerar, que explotan a los actores. No somos ganado, tenemos unos derechos y una dignidad.

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