José Sacristán se sumerge en las cloacas del poder en el Olympia

José Sacristán, durante la presentación en Valencia de 'Muñeca de porcelana'. / Irene Marsilla
José Sacristán, durante la presentación en Valencia de 'Muñeca de porcelana'. / Irene Marsilla

El actor madrileño representa en Valencia, junto a Javier Godino, 'Muñeca de porcelana', la obra que David Mamet escribió para Al Pacino

CÉSAR CAMPOY VALENCIA.

En los mentideros de Broadway se asegura que el mismísimo Al Pacino tuvo problemas para memorizar algunos de los pasajes de 'China Doll', la obra que David Mamet escribió expresamente para él. Ayer, en Valencia, José Sacristán -que lució una pulsera que el propio Mamet le regaló, acompañada de una carta de felicitación por su interpretación- salió en defensa del actor neoyorquino. Lo hizo en la presentación en el Teatro Olympia de 'Muñeca de porcelana', la primera adaptación del texto que se ha llevado a cabo en el mundo después de aquel estreno absoluto: «Hay momentos de la obra en los que nadie te da pie. Este texto es un reto realmente increíble. Nos muestra un espejo en el que no siempre nos gusta vernos retratados. Es una especie de colonoscopia del poder, de las cloacas del poder político, del económico y del moral».

Sacristán, que se sube a las tablas en compañía de Javier Godino, da vida a un millonario que acaba de comprar un avión a su prometida. Él forma parte de esa cara oculta en la cual aquellos que dirigen los destinos del planeta se esconden.

Godino, que se pone en la piel del asistente de nuestro protagonista, afirmó que en ningún momento han tenido la tentación de inspirarse en la sociedad española actual a la hora de afrontar sus papeles, y también se reconoció tocado por la suerte a la hora de poder enfrentarse a semejante pieza: «Me estoy acostumbrando a estar con Pepe en el escenario, y, a veces, hasta creo que me lo merezco. Esta obra es capaz de hacer que la gente sea consciente del poder que da al entorno de los políticos a los que votan, porque siempre hay alguien detrás de los que mandan».

Acompañada de unas buenas críticas desde que se estrenó en Madrid, 'Muñeca de porcelana' es «una obra que no alecciona, para gente adulta», según un Sacristán, que no evitó entrar de lleno en la situación política de Cataluña: «La bandera es como el paraguas, el disfraz o la careta que impide que nos reconozcamos como seres humanos. Hay gente a la que, cuando le quitas la bandera, no tiene nada detrás. Existe una incapacidad para aceptar una mayoría de edad en cuanto a la solución de unos problemas que pueden pasar por el ejercicio de la razón y de la inteligencia. Esto da mucha pena, la pobreza del discurso de ambos», sentenció.

El actor de Chinchón aprovechó su estancia en la capital del Turia para recordar la figura del director valenciano José María Morera, fallecido en agosto: «Irrumpió con una tremenda generosidad en mi carrera. Nunca lo olvidaré. Fue en enero de 1965. No se ha reconocido todo lo que ha hecho por esta profesión».

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