El jazz es un juego de niños

Un momento del taller de jazz para niños en el Palau de la Música.
Un momento del taller de jazz para niños en el Palau de la Música. / jesús signes

Memoria, inteligencia emocional y habilidad técnica son los beneficios de aprender este estilo musical desde pequeños

AMPARO BELTRÁN VALENCIA.

Vera tiene 11 años y desde el pasado mes de septiembre asiste a clases de jazz, un estilo musical que ha conquistado a la pequeña. Ahora incluso canta en directo. «El jazz me parece muy bonito y se lo recomendaría a mis amigas, pero ellas prefieren el reggaeton. A mi madre no le gusta esa música, por eso no me la pone ni me la inculca», asegura Vera. Seguramente, las amigas de la joven bailarán este verano al son de 'Despacito' o 'Súbeme la radio', mientras en su casa, todos escucharán jazz. Como Vera, está Aurora, 10 años, quien se dejó atrapar por el jazz cuando tenía seis. Durante todo este tiempo ha aprendido a «componer, a leer partituras, teoría y muchas otras cosas». Yaiza, 12 años, quien toca el saxofón, dice: «Me gusta porque es original y muy especial». Joan, 10 años, es un auténtico experto del clarinete y Ximo, 5 años, descubrió los ritmos suaves cuando solo tenía tres: «El jazz me parece muy guay». Todos ellos participaron la semana pasada en el taller de niños que organizó una de las escuelas valencianas especializadas en este género musical, Sedajazz, dentro de la XVIII edición del seminario internacional, que se enmarca en la celebración del XXI Festival de Jazz que finaliza mañana.

La memoria, la independencia rítmica entre el cuerpo y la voz, la habilidad técnica y mecánica y la inteligencia emocional son algunos de los beneficios que los niños aprenden a raíz de este tipo de música.

Para Francisco Angel Blanco -conocido como Latino-, director de la academia musical desde su nacimiento en 1991, el jazz «ayuda a las personas a ser mejores», porque en las sesiones se respira el respeto mutuo, la escucha, la solidaridad y la alegría del trabajo en equipo.

En su escuela, afincada en el barrio La Torre, se realizan diferentes talleres para niños por edades durante el curso escolar; de octubre a junio. A través de su web se accede con la institución. 'Sensibilización y música creativa' es el nombre que lleva el primero de los talleres, dirigido a niños de entre 3 y 8 años. En este curso, de una clase semanal de una hora, los más pequeños descubren, a través del juego y la experimentación, el universo musical.

Para los escolares de entre 7 y 12 años, hay clases para aprender a tocar instrumentos, como la guitarra, el ukelele o el banjo. En estas sesiones, asientan conocimientos sobre el ritmo, los acordes y la melodía, a la vez que se sumergen en los talleres de coro y combo.

Los adolescentes de entre 12 y 16 años, refuerzan lo aprendido anteriormente y se adentran en el estudio de la armonía. Los talleres de coro y combo, para niños de entre 7 y 16 años, implican ensayos semanales de dos horas.

Sedajazz se nutre de 250 alumnos en total: el más pequeño tiene tres años y el más mayor 75. Aunque como asegura Latino, «todos son niños porque el jazz es un juego». El director de la escuela musical afirma que en otros idiomas, como el francés o el inglés, tocar un instrumento se conjuga con el verbo jugar. «Intentamos que el instrumento sea un juguete para ellos», afirma Latino.

Particular. Así es el método de enseñanza de la academia, donde la creatividad y la improvisación son los «ingredientes esenciales». El director de la academia asegura que los conciertos son la mejor manera para que los niños se suelten y pierdan vergüenza y miedo escénico, «porque es su momento para expresarse».

Sedajazz tiene su 'Kids Band' que va a grabar su segundo disco con artistas menores de 12 años.

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