Intel extiende los fallos de seguridad a los microchips de las principales marcas

La firma trabaja con otros afectados como AMD o ARM para facilitar la semana próxima actualizaciones que solventen el problema

R. C.

nueva York. Intel, una de las principales marcas mundiales de procesadores, reconoció el pasado miércoles que los ordenadores y aparatos informáticos que integran sus microchips sufren una vulnerabilidad a través de la cual es posible que delincuentes informáticos accedan a «datos confidenciales» de las terminales en las están instalados. No obstante, aclaró en un comunicado que no se trata de un fallo exclusivo de sus diseños sino que, «basados en el análisis realizado hasta la fecha, muchos tipos de dispositivos informáticos -con procesadores y sistemas operativos de muchos proveedores diferentes- son susceptibles de verse afectados por estas vulnerabilidades».

La compañía californiana no identificó directamente qué procesadores de marcas de la competencia sufren el mismo problema de seguridad, pero la BBC británica indicó que las deficiencias se han detectado también en aparatos electrónicos con procesadores de ARM y AMD. Según esta cadena, el defecto se daría tanto en ordenadores portátiles y de mesa, como en teléfonos inteligentes y tabletas.

La polémica se ha desatado después de que una revista británica especializada en tecnología publicase esta semana que había identificado un defecto de seguridad en los microchips de Intel que podían exponer a las computadoras a los ataques de 'hackers'.

La nota de Intel, tras explicar que se trata de un problema general, admite que «hay determinados métodos de análisis que, cuando se usan para fines malintencionados, podrían apropiarse indebidamente de datos confidenciales en dispositivos informáticos que funciona tal y como fueron diseñados». No obstante, la multinacional rebaja en parte los temores revelados por los descubridores de la deficiencia, pues asegura que «estas vulnerabilidades no tienen potencial para corromper, modificar o borrar datos».

Intel asegura en su escrito que se compromete a dar una pronta solución al problema y que, de hecho, ya trabaja en ello conjuntamente con otras compañías tecnológicas como AMD, ARM y otros grandes suministradores de sistemas operativos. La compañía y el resto de las firmas tienen previsto informar con detalle del problema en los próximos días y creen que ya podrán suministrar a los usuarios actualizaciones que solventen las deficiencias de diseño a lo largo de la próxima semana. La nota también rechaza que estas soluciones vayan a acarrear una importante ralentización de los sistemas operativos de los ordenadores que instalan los microchips vulnerables.

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