Importancia genética y ancestros

Del estudio de ADN mitocondrial de más de 500 animales pertenecientes a 70 ganaderías de la Unión de Criadores de Toros de Lidia (UCTL) efectuado en el Laboratorio de Genética de la Universidad Complutense de Madrid se concluye que la diversidad de este tipo de ADN resultó muy parecida a la que se observó en las razas bovinas autóctonas de Oriente Próximo, lugar en el que se inició la domesticación de esta especie a partir del uro, hace 10.000 años, en la revolución neolítica, que alberga las razas de mayor diversidad.

Esta raza tiene una estructura genética similar a la de bovinos primitivos de la península que vivieron hace de más de 3.000 años en Atapuerca, en que ya se demuestra la existencia de una influencia africana anterior a la llegada de los primeros colonizadores africanos a la Península (los cartagineses en los siglos IX-III a. C.). Algunos bovinos de lidia analizados tienen secuencias genéticas de ADN mitocondrial idénticas a las de restos bovinos prehistóricos peninsulares y a las de uros italianos de 9.000-19.000 años

MÁS APORTACIONES

mayor extensificación
que otras razas bovinas (cerca de 2 Hectáreas/cabeza) y tiene menos impacto sobre su hábitat que otras especies como el cerdo o la oveja.
Contribuyen a lucha contra el cambio climático
porque las dehesas son sumideros de CO2 y fuentes productoras de oxígeno, frenando la construcción urbana en zonas donde ésta se ha generalizado.
Evitan el furtivismo
y limitan el acceso indeseado del mayor depredador del planeta, el hombre.
barrera frente a los incendios
por la limpieza del matorral, por la constante vigilancia del ganado y por las características de sus cerramientos. En las ganaderías de lidia no hay incendios.
las mejor arboladas
de la península Ibérica, se frenó el arranque indiscriminado de encinas de las reformas agrarias del siglo XX.
parada de aves migratorias
cuando hay presencia de acuíferos.
mejor equilibrio ecológico
que la ganadería mansa, dotando a la dehesa de mayor valor ambiental.

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