Helga Schmidt regresa a Valencia

La exintendente de Les Arts recoge en la Ciudad de la Justicia el auto que la sienta en el banquillo por el caso del desfalco en el coliseo

A. G. R. VALENCIA.

La exintendente lleva cerca de dos años lejos de la ciudad de Valencia , aunque sin poder salir de la Unión Europea. El juzgado le retiró el pasaporte para que no pudiera instalarse en países con un deficiente nivel de cooperación con la justicia española. Helga Schmidt regresó ayer a Valencia para recoger personalmente, tal y como exige la ley, el auto por el que se sentará en el banquillo de los acusados el próximo año. En los próximos días, comparecerán el resto de los procesados: tres empresarios (José Antonio Noguera, Joaquín Maldonado y Pablo Broseta) y uno de sus subordinados en el coliseo musical, Ernesto Moreno. Se enfrentan a siete años de prisión.

La investigación ha permitido acreditar, de modo indiciario, la existencia de un fraude en la externalización de patrocinios de la institución y la facturación hinchada de determinados contratos. El juez reclama a Schmidt y al resto de manera solidaria una fianza civil de unos 495.000 euros para asegurar el pago de las responsabilidades que puedan desprenderse de una hipotética condena. Si no aportan bienes o dinero, el juzgado procederá en breve al embargo de sus propiedades. Hasta que se celebre el juicio, el instructor ha acordado que sigan en libertad provisional con las medidas cautelares que ya tienen.

El caso arrancó en enero de 2015 tras una denuncia de la Fiscalía Anticorrupción. Casi tres años después, y con un retraso considerable durante estos últimos meses, se ha puesto punto y final al procedimiento. El auto recuerda cómo Schmidt decidió crear la sociedad Patrocini para la búsqueda de colaboradores económicos de Les Arts pese a que la institución disponía de un departamento para este cometido. Tanto Noguera como Maldonado figuran en esta nueva sociedad en la que Schmidt se coloca como consejera. De esta forma, ni respeta la Ley de Incompatibilidades ni su propio contrato con Les Arts. Destaca el auto que la institución musical contrató directamente con Patrocini sin respetarse los principios de publicidad, concurrencia y transparencia.

Schmidt «se encontraba en los dos lados de la relación contractual creando un artificio para desviar fondos públicos a una empresa privada con conocimiento de que carecía de la infraestructura personal y material» para la realización de estas tareas. Cobraban una comisión del 10% por la renovación de patrocinios y un 30% por nuevos socios financieros. Pero, según recoge el auto, la captación de patrocinadores se seguía haciendo desde la propia fundación del Palau de Les Arts. La Audiencia de Valencia enjuiciará los hechos.

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