Los genios que habitan en Valdés

La exhibición 'Valdés. Una visión personal' estará instalada en la Fundación Bancaja hasta el 25 de marzo del próximo año. / jesús signes

La muestra reúne 150 obras, algunas inéditas, desde los 80 hasta la actualidad, que incluyen piezas inspiradas en Matisse, Picasso y Velázquez La Fundación Bancaja presenta una gran retrospectiva sobre el artista valenciano

NOELIA CAMACHO

valencia. Al artista Manolo Valdés no le da miedo confesar que se inspira en los grandes genios de la pintura. Esos maestros que, como las musas, le han ayudado a configurar su particular universo en solitario tras abandonar Equipo Crónica. Durante estas más de tres décadas de trayectoria, desde los años 80 hasta la actualidad, el valenciano ha navegado entre autores como Velázquez, Picasso y Matisse, esos pintores que le han acompañado en cada momento y de los que bebe para seguir plasmando en lienzos o esculturas su particular manera de entender el mundo. Pero también ha sido capaz, como los grandes genios del arte, de evolucionar. Ha experimentado con nuevos materiales, ha buscado distintas formas de crear y se ha convertido, aunque él reniega de ello, en todo un referente del arte contemporáneo de la segunda mitad del siglo XX.

Es el Valdés de hace 35 años contra el Valdés actual. Es lo que refleja la exposición que ayer inauguró la Fundación Bancaja de Valencia, que se erige como la gran retrospectiva sobre el maestro en toda la historia. Son más de 150 piezas, un número que, como confesó el artista, le «asusta». Además, la exhibición también es capaz de presentar otras facetas menos conocidas del autor. Porque si algo caracteriza esta muestra, que se podrá ver hasta el 25 de marzo del próximo año, es que en ella conviven todas las disciplinas que han pasado por las manos del valenciano. No sólo hay pintura y escultura, sino también artes decorativas y grabados.

'Valdés. Una visión personal' ha sido comisariada por el crítico de arte Kosme de Barañano. Él ha sido el artífice de bucear en el estudio del artista en Nueva York e, incluso, llegar a arrancarle algunas de sus creaciones más recientes. «Algunas se exhiben porque Kosme me ha empujado a sacarlas», aseguró durante la presentación el creador. Hay obra inédita, sobre todo del último año. También hay iconos como sus Meninas. Y, además, se presentan emblemas de la cultura popular como 'Mickey Mouse y Minnie Mouse con moto' -la pieza que da la bienvenida a la retrospectiva.

En esta muestra está Valdés en todo su esplendor. Sus retratos, sus bodegones, sus variaciones sobre Matisse y sus máscaras africanas se entremezclan con sus icónicas Meninas o las Bañistas, inspiradas en la obra de Picasso. También hay espacio para sus frascos de perfume o las bolsas de papel del Metropolitan Museum de Nueva York.

A Valdés siempre se le quedó pequeño el lienzo. Por ello, la primera parte de esta visión personal sobre su obra exhibe esas primeras esculturas que «pedían salir a gritos de los cuadros». Dos salas antológicas condensan esa producción, para dar paso a otras estancias en las que se representan sus últimas creaciones. La exposición dedica un importante apartado a la escultura, sobre todo la desarrollada por el autor valenciano en la última década. Las grandes piezas que se han instalado en espacios públicos de ciudades como Singapur, París, Miami, Düsseldorf , Montecarlo y, más recientemente en Valencia -en la Ciudad de las Artes y las Ciencias- que permiten descubrir una parte de su imaginario poco conocido en España.

Este «menú» artístico, como lo definió De Barañano, reivindica todas las miradas que van desde el Valdés que dejó de formar parte de Equipo Crónica al artista más reciente y experimental. «Eso es algo que me ha producido satisfacción, ver que obras hechas recientemente coexisten bien con cosas que hice cuando tenía 50 años», confesó Valdés. «Pintar para mí es como respirar; es una pasión, una necesidad», aseveró durante la presentación de la antología, donde narró que aunque algunas de las obras expuestas no las habría escogido, la retrospectiva instalada en la Fundación Bancaja es un «estímulo» para seguir creando.

Esa fuerza artística, además, es la que le lleva a trabajar con materiales mucho más novedosos. Ahí radica otro de los aspectos significativos de esta muestra. En ella no sólo se hace un repaso a esas materias primas como el mármol, el bronce o el hierro fundido, tan imprescindibles en sus esculturas, sino que nos permite descubrir cómo trabaja el artista con otras técnicas en las que utiliza resinas azules, alambres, espejos o materiales como el epoxi.

Parece que, como otros grandes genios, el valenciano es inabarcable. Porque también logra sorprender a sus acólitos con hasta tres series de grabados, bocetos de sus esculturas urbanas, muebles y artes aplicadas, que se conjugan con unas consolas y dos alfombras.

Manolo Valdés (Valencia, 1942) dijo ayer no ser consciente del paso del tiempo ni de la edad que tiene y ahora se siente «como siempre». «Voy al estudio las mismas horas y con la misma ilusión, y espero seguir haciéndolo», señala el artista radicado en Nueva York, quien parece que cierra en Valencia un círculo con esta muestra iniciado hace un año con la gran retrospectiva sobre Equipo Crónica instalada en Bancaja hace un año. El genio de Valdés no se acaba nunca.

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