La Generalitat intenta salvar el mural de Renau a diez días de que se venda el edificio

El mural de Renau es muy colorido y refleja animales y siluetas humanas. / Irene Marsilla
El mural de Renau es muy colorido y refleja animales y siluetas humanas. / Irene Marsilla

El Consell se interesa por el precio y la superficie de la obra, el único fresco del artista que se conserva en un inmueble de la ciudad

Noelia Camacho
NOELIA CAMACHOValencia

Abandono institucional. Falta de interés. Desidia. Muchas son las descripciones que van aparejadas a la situación que atraviesa el único mural del artista valenciano Josep Renau (Valencia, 1907-Berlín, 1982) que se conserva en la ciudad. Su supervivencia corre peligro ya que, en apenas dos semanas, una de las ofertas por el palacete de la calle Caballeros en el que está ubicado se hará efectiva y el fresco, calificado por los expertos como una obra excepcional, pasará a manos privadas.

Este hecho fue adelantado el pasado sábado por LAS PROVINCIAS. Según había podido saber este periódico, desde que el inmueble salió a la venta en 2014, las administraciones públicas habían visitado la pieza, situada en el techo del baño del palacete, pero no habían hecho nada por intentar salvaguardarlo. Hasta la fecha. Fuentes consultadas por este diario aseguran que la Generalitat, apenas diez días antes de que se haga efectiva la venta, ha vuelto a interesarse por el futuro de esta impresionante creación. Desde Presidencia de la Generalitat han solicitado el precio y la superficie de la pieza. Han mostrado un interés que puede llegar tarde. No hay que olvidar que no haría falta adquirir todo el edificio. Según los expertos consultados por este periódico, se podría adquirir sólo la tercera planta ya que el fresco no puede separarse del inmueble. El coste, según estas fuentes, no excedería los 200.000 euros. «Se podría segregar de las otras estancias. Lo que debe hacer la Generalitat es presentar una oferta y se le hace llegar al acreedor», afirman sobre un inmueble que está inmerso en un concurso de acreedores.

El edificio, en el que hasta hace unos años estaba ubicado un restaurante italiano, ya tiene varias ofertas de compra. Su precio ronda el medio millón de euros y conserva el único mural de Renau que se conoce. La obra sufre desperfectos y necesita ser restaurada. Durante estos casi cinco años, técnicos tanto del Consell como del Ayuntamiento han visitado la pieza. No obstante, desde el Consistorio no han movido ficha y se escudan en el hecho de que el mural no puede desprenderse del edificio. Mientras, desde la Generalitat defienden es indiscutible «el interés» de la pieza. Para ello, están «estudiando diferentes vías» aunque no especificaron cuáles. Lo que sí es cierto es que ya han movido ficha, alertados por una problemática que se ha alargado en el tiempo. Se han interesado por la creación, han pedido presupuesto para, aunque no es seguro, adquirir la pieza.

La declaración del mural como Bien de Interés Cultural (BIC) o la inclusión en el catálogo de patrimonio del Consistorio hubiera garantizado su conservación. Pero la inminente venta, que ha de hacerse efectiva en el juzgado como muy tarde a principios de marzo, ha despertado de nuevo la preocupación. Pese a ello, no hay nada cerrado y el tiempo juega en contra de la pieza, que no se encuentra en su mejor estado de conservación. El tapiz requiere de una restauración considerable ya que padece grietas y humedades. Además, se le ha practicado una especie de 'eccehomo', es decir, personas no profesionales han repintado algunas áreas, algo que se aprecia a simple vista.

De Renau se conoce su faceta como cartelista, pero no como muralista. Ni en Valencia ni en el resto de España se tiene conocimiento de otro fresco de Renau. El creador valenciano fue uno de los artistas plásticos más prestigiosos de la cultura internacional. Durante la guerra civil realizó carteles de propaganda a favor de la República. En 1936 es director general de Bellas Artes, presidente del Consejo Español del Teatro y director de propaganda gráfica del Comisariado General del Estado Mayor Central. Se le encomendó la tarea de salvaguardar el patrimonio artístico nacional durante la Guerra Civil y bajo su responsabilidad se trasladaron las obras del Museo del Prado a las Torres de Serranos y al Real Colegio del Corpus Christi. Con motivo de la realización del Pabellón de España en la Exposición Internacional de Artes y Técnicas de París, en 1937, encarga a Picasso el 'Guernica'. En Alemania, donde se exilió tras la Guerra Civil española, creó 'La naturaleza, el hombre y la cultura', un gran mural que recorre desde hace más de dos décadas las fachadas del antiguo centro cultural de la plaza de Moscú en la ciudad alemana de Erfurt.

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