De los fogones del hotel Ritz a los del IVAM

Terraza de la cafetería del IVAM. / lp

El chef José Luis Mascaraque gestionará la cafetería del museo valenciano antes del verano

CARMEN VELASCO VALENCIA.

José Luis Mascaraque no es un desconocido en el mundo de la restauración. Al contrario. Se ha ido haciendo un nombre a fuego lento. Ha trabajado en las cocinas del hotel Ritz de Madrid (de 2000 a 2003 fue el jefe de cocina del restaurante Goya) y hace casi tres años abrió local propio en el barrio el Carmen. El chef está vinculado a la zona donde se ubica el IVAM, una condición que le confiere un dominio y conocimiento del distrito y de la ciudad.

José Luis Mascaraque, que gestiona Viva Mascaraque (calle Santo Tomás, 18) junto a Reyes Real y Quique Cabanes, explotará la cafetería del IVAM, según ha podido saber LAS PROVINCIAS. El nuevo adjudicatario firmará en breve el contrato para explotar el espacio por un periodo de cuatro años. Junto a Mascaraque optaron otras dos firmas al concurso de la cafetería del centro de arte.

El museo dirigido por José Miguel G. Cortés estrenará restaurante (con carta renovada y otros gestores) previsiblemente antes del verano. Hasta que el nuevo inquilino no firme el contrato, la empresa Eurest Colectividades S.L continúa dando servicio. Esta firma asumió el espacio en abril de 2016, aunque se formalizó la relación contractual unos meses antes. En octubre de 2017, un año y medio después de la apertura de puertas, comunicó a los responsables del centro de arte su voluntad de no continuar con el negocio por «desequilibrio financiero». El museo y la parte implicada rescindirán el contrato, que establecía una duración de cuatro años. La empresa concluirá su experiencia en el IVAM antes de tiempo y sin agotar lo firmado.

De 2000 a 2003 Mascaraque fue jefe de cocina del restaurante Goya del Ritz de Madrid

Con una plantilla de más de 12.000 personas, la compañía opera en el IVAM a través de su marca comercial Vilaplana Catering que ya gestiona los restaurantes del Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) y de los CaixaForum de Barcelona, Madrid, Palma de Mallorca y Zaragoza. Fue la única candidata que presentó proyecto. Y lo ganó. Cuando abandone el IVAM tomará el timón Mascaraque, quien una vez suscriba el contrato tendrá un mes para poner en marcha su proyecto de restauración y podrá subrogar a los trabajadores si ellos así lo desean.

Respecto a la adjudicación de la cafetería del IVAM a Mascaraque, el museo valenciano guarda silencio y anunciará el adjudicatario cuando el proceso esté oficialmente concluido.

José Luis Mascaraque
José Luis Mascaraque / LP

El centro de arte está en contínuo cambio. Cuando José Miguel G. Cortés alcanzó la dirección del IVAM el restaurante lo gestionaba La Sucursal, que ocupó el centro de la calle Guillem de Castro durante 14 años. El IVAM sacó a concurso primero el servicio de restauración y luego la librería. Ésta recayó en Dadá, la misma empresa que operaba en el MuVIM, pero abandonó el proyecto, como avanzó LAS PROVINCIAS, tras más de dos años de actividad. Como informó el periódico en su edición del 6 de febrero, el IVAM descartó abrir otra librería. El espacio ahora está dedicado al arte, es decir, se ha trasladado la galería 3, donde ahora se exhibe 'Ródchenko. Caso de estudio', de la primera planta a la planta baja. También el hall ha sufrido cambios durante la etapa de Cortés. Se trasladó la recepción de debajo de la escalera a un lateral y ahora se han ubicado sillones para el uso del visitante que visten la entrada al museo.

La próxima exposición que inaugurará el IVAM será 'A contratiempo. Medio siglo de artistas valencianas (1929-1980)' a partir del 26 de abril. La muestra recrea el lento y espinoso camino que las artistas valencianas tuvieron que recorrer para conquistar su visibilidad y profesionalización desde el final de la dictadura de Primo de Rivera y la Segunda República, pasando por el franquismo hasta la década de los años ochenta.

Dos artistas marcan el inicio y el fin de este trayecto. Por una parte, Manuela Ballester publica en 1929 una portada en 'Blanco y Negro' que puede entenderse como un símbolo de rebeldía contra el academicismo reinante en Valencia; disputa que continuará de forma contundente durante la República en unos trabajos escasamente vistos. Por otra, Carmen Calvo expone en 1980 en el Guggenheim de Nueva York en la muestra 'New Images from Spain' en un momento de transición que, institucional y políticamente, rompía con el conservadurismo patriarcal.

En 'A contratiempo' se refleja una doble militancia: la que atañía a la situación política que les tocó vivir y la que correspondía al hecho de ser mujeres en una sociedad que las discriminaba. La muestra reúne obras de artistas como Amparo Segarra, Jacinta Gil, Juana Francés, Ana Peters, Monika Buch, Isabel Oliver, Ángela García Codoñer, Cristina Grau, Victoria Civera, Soledad Sevilla o Cecilia Bartolomé.

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