Todo salió mal en ‘OT’ salvo alguna cosa

Todo salió mal en ‘OT’ salvo alguna cosa

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Amaia ha ganado el nuevo ‘OT’, sí, eso ya lo saben. Y saben también que era lo previsible, que en casi todas las encuestas aparecía como favorita. Que semana tras semana se llevaba todos los vítores y loas. Que su nombre ha corrido de boca en boca en los últimos meses. Y que como mucho le podía hacer sombra Aitana, que finalmente quedó segunda. Eso ya lo saben. Y saben que cantó primero ‘Miedo’ de M Clan al piano y después ‘Starman’ de David Bowie. Y que en las dos ocasiones lo hizo bien, francamente bien. Todo eso lo saben.

Amaia brilló, pero no lo tuvo fácil. Todos los factores se alinearon anoche en su contra y pese a todo salió ilesa. TVE planificó una gala precedida por Cárdenas (que es un castigo) y con una duración superior a las tres horas. Quedarse hasta el final a ver cómo ganaba era un acto de amor verdadero. Y más teniendo en cuenta que tres cuartas partes del programa fueron vídeos con refritos (de cuando llegaron, de cuando se fueron, de cuando se rieron, de cuando lloraron, de cuando cantaron una canción y la otra). También hablaron mucho, demasiado, sobre todo Miriam, que cogió carrerilla al final y casi empalma con ‘Los desayunos de TVE’.

En la selección musical hubo de todo. Esto no es ni bueno ni malo. La variedad tiene un problema y es que en algún momento siempre habrá alguien que se aburra. Al que no le guste la canción melódica, al que no le gusten los boleros, al que no le guste el pop, al que no le guste Pablo Alborán (que estuvo invitado)… También iba a cantar Bisbal, pero quisieron las fuerzas divinas impedir un tema más.

Y ahí vino lo gordo. De repente falló un micrófono y el programa entró en una especie de bucle sin fondo en el que nada salía como debía. Y a todo esto, Amaia sin ganar. El presentador quiso preguntar a los participantes expulsados que cómo estaban viviendo el acontecimiento. ¿A quién le importaba? A nadie. Pero había que rellenar. No pudieron ni hablar. Unos extraños ruidos venidos del más allá se apoderaron del escenario. Después nos enteramos de que una mesa de sonido se había estropeado y que la actuación de Bisbal se suspendía por ello. Por un momento temimos que Roberto Leal cancelase la gala sin proclamar ganador. Pero no. Sin sonido, con todo el mundo amotinado en el escenario comenzaron a leer porcentajes. Y Amaia ahí, esperando a ganar. Que sí, que no, que caiga un chaparrón, el presentador se hizo de rogar. Hasta que finalmente dijo su nombre.

Final de Operación Triunfo 2018

Y entonces cualquiera diría que debería haber sido su gran momento, que todas las miradas tendrían que haberse centrado en ella. Y ahí nos podría haber regalado cualquiera de los temas que ha interpretado, el “Shake it out”, puestos a pedir, y después todos a dormir que ya era hora. Pero no, sacaron a Bisbal de su encierro, no sabía ni quién había ganado, se puso a contar una anécdota (de barcos y muelles) que le habían comentado el día anterior y que no venía a cuento, y después cantó a capela, sin ni siquiera dirigirse el micrófono a la boca. Porque total ¿para qué, con semejante desaguisado?

Y, entre tanto desastre, Amaia como en un segundo plano. Bueno, eso no, porque la concursante ha destacado y brillado desde el primer día y eso es lo que más ha llamado la atención de este ‘OT’ del que han acabado hablando espectadores inimaginables: lo más entregados, los más horteras, los más culturetas, los más resabiados... Actores, cantantes, presentadores, marineros, soldados, solteros, casados, amantes, andantes y alguno que otro político despistado.

Hay que reconocer que el casting de ‘OT’ ha salvado y sorprendido a un programa, que no ha sabido dejar atrás vicios (galas interminables, rellenos innecesarios) de una televisión que pide a gritos que se adapte a los nuevos tiempos. Veremos si estos llegan en el reinado de Amaia (I de España y V de Alemania).

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