Una exposición trae a Valencia al único dinosaurio carnívoro y acuático

El 'Spinosaurus' se podrá ver en Valencia hasta febrero del año que viene. / efe

El Museo de las Ciencias exhibe una reproducción de Spinosaurus, cuyos restos desaparecieron en un bombardeo

EFE

La exposición 'Spinosaurus: el gigante perdido del Cretáceo', trae al Museu de les Ciències de València el único dinosaurio carnívoro adaptado a la vida acuática conocido hasta el momento, cuyos restos se perdieron en un bombardeo de la Segunda Guerra Mundial.

El Spinosaurus, que ya ha viajado a Milán, Berlín y Barcelona tras la exposición inaugural en 2014 en el Museo National Geographic de Washington, vivió en el Cretáceo hace 95 millones de años y alberga una inmensa cresta dorsal, un cráneo parecido al de un cocodrilo y unas patas posteriores adecuadas para desplazarse en el agua que lo hacen único. «Ningún otro dinosaurio tiene espinas tan grandes», pues algunas son del tamaño de una persona», aseguró ayer el paleontólogo de National Geographic Nizar Ibrahim, que volvió a encontrar restos del Spinosaurus después de que los únicos que habían aparecido se destruyeran durante los bombardeos sobre Múnich.

Esta es la historia que se cuenta en la exposición que se podrá visitar desde hoy hasta febrero de 2018 en Valencia sobre este dinosaurio de 6,8 toneladas de peso y 15 metros de longitud encontrado en el llamado «río de los gigantes».

Ibrahim explicó que la zona de África en la que se encontraba, que ahora es desértica, contaba con un paisaje ribereño que albergaba gran diversidad de especies de enormes dimensiones. El explorador también narrólas dificultades que tuvo para hacerse con los restos del gigante, descubiertos en el desierto del Sahara. Según el paleontólogo, consiguió un hueso de dinosaurio a través de un local del Sahara que se dedicaba a buscar fósiles, «como practican muchas personas del lugar». Tiempo más tarde, en una visita al Museo de Historia Natural de Milán, a Ibrahim le fueron mostrados restos que el paleontólogo supo relacionar con el que ya tenía.

Nizar Ibrahim tardó poco en identificar de qué especie de dinosaurio se trataba, por lo que partió al Sahara para averiguar dónde se hallaba el yacimiento original con todas las partes del esqueleto. Y tras algunas dificultades, consiguió dar con el resto de piezas que desde hoy se pueden contemplar en el museo.

Para poder hacer la reconstrucción de este «monstruo ribereño», más grande que el Tyrannosaurus rex, «se ha combinado la paleontología y la tecnología de vanguardia».

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