El Escalante, de símbolo teatral al abandono

FAchada del teatro Escalante /Damián Torres
FAchada del teatro Escalante / Damián Torres

Un año después del cierre de la sala, el proyecto artístico deambula ante la falta de una solución definitiva | Los profesionales valencianos critican la clausura del espacio que ha obligado a que cuatro instituciones cedan sus escenarios para los espectáculos

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

El teatro, hasta que no se demuestre lo contrario, es un arte a prueba de crisis, austeridad, precariedad, ataques políticos, censuras... Su supervivencia, como disciplina, resulta a veces heroica, pero requiere de aliados impresncindibles. La complicidad y la generosidad de los gestores es esencial no sólo para el desarrollo de las artes escénicas sino también para representarlas en las mejores condiciones posibles. En este último punto el proyecto teatral de El Escalante, que dirige Josep Policarpo, deambula desde hace un año. Fue el 5 de octubre de 2016 cuando la Diputación de Valencia, a través de un comunicado de prensa, anunció el cierre inopinado de la sala situada en la calle Landerer. En una decisión política adoptada en función de un informe técnico del arquitecto se dilapidaron más de 30 años de historia cultural valenciana. En un año El Escalante ha pasado de ser un símbolo teatral al abandono.

¿Por qué el mítico teatro queda prácticamente condenado a su desaparición? La versión oficial apunta a las graves deficiencias estructurales. La sala de la calle Landerer se cae a pedazos, tanto que su uso entraña riesgo para los espectadores. ¿Quiénes son los culpables de esta situación? Depende de quien conteste a la pregunta. La diputada de Teatros, Rosa Pérez Garijo, apuntó a los anteriores gestores del PP, que no realizaron las debidas actuaciones de mantenimiento. ¿Y los propietarios? Desde la Diputación se habló públicamente de tratar con los dueños del espacio, la Fundación Patronato de la Juventud Obrera, para concretar cómo se abordaba la reforma y quién afrontaba los gastos, pero, o bien, las conversaciones entre ambas no han fructificado, o bien, el acuerdo es más difícil de lo esperado. Lo que parece cierto, como avanzó LAS PROVINCIAS el pasado 12 de septiembre, es que la institución provincial se desprenderá del edificio. No renovará el alquiler y, de momento, no rehabilitará el inmueble. El coste de la reforma para paliar los fallos estructurales del edificio, según la Diputación, ronda los 4,9 millones de euros. Si la remodelación fuera más amplia para ajustar el espacio a la normativa actual y poder tener licencia de actividad, llegaría a los 6,3 millones de euros.

La decisión por parte de la Diputación parece firme. La vida útil del edificio se da por concluida, según la institución provincial, pero no el proyecto cultural, que queda huérfano de sede y condenado a la itinerancia. No es fácil dar salida a los espectáculos de El Escalante. Al contrario. En algunos casos se ha tratado de hacer un encaje de bolillos que no surtió efecto. Es el caso del Teatre El Musical (TEM). Fue la primera opción y sirvió de auxilio para el arranque de temporada en octubre de 2016. Se firmó un convenio entre la Diputación y el Ayuntamiento, que gestiona el TEM, para regular la duración hasta el 30 de marzo de 2017 aunque se prorrogó. Durante la vigencia del acuerdo, el MuVIM también socorrió a El Escalante, por ejemplo, 'Screen Man', de la compañía L'Home Dibuixat', se represento en el museo valenciano, que también depende de la Diputación.

La Diputación cerró el Escalante en 2016.
La Diputación cerró el Escalante en 2016.

El ensamblaje no fue perfecto. Tampoco sus responsables explicaron por qué el idilio no funcionó. «El convenio con el Ayuntamiento no ha continuado porque el TEM no ha querido», sostuvo Pérez Garijo a este periódico en mayo de 2017. En cambio María Oliver dijo que «no había ningún problema con el acuerdo, pero la Diputación ha preferido otros espacios y no nos ha vuelto a pedir el TEM».

Después de que la colaboración con el Ayuntamiento no cuajara, El Escalante pidió ayuda a la Conselleria de Cultura. Y la logró. El vagabundeo del proyecto teatral pasa también por el Palau de les Arts y por el Rialto. La próxima temporada arrancará el 11 de octubre con 'Arturo y Clementina' en la sala Martí i Soler del coliseo. En este espacio se desarrollará el arranque de la actual temporada hasta el 11 de diciembre. Luego volverá a trasladarse. Por cuarta vez. En Navidad se instalará en el Rialto. El ciclo 'Nadal a l'Escalante', que tendrá lugar del 26 de diciembre al 3 de enero, incluye 'Oopart, historia de un contratiempo', de la compañía Tresperté (26 y 27 de diciembre); 'Cuento de Navidad', de la compañía Ferroviaria (28 y 29 de diciembre); 'Bitels para bebés', un concierto tributo a la banda británica de la Petita Malumaluga (2 y 3 de enero).

'Las aventuras de T. Sawyer' recala en marzo de 2017 en Les Arts
'Las aventuras de T. Sawyer' recala en marzo de 2017 en Les Arts

¿Los espectáculos de 2018 dónde se desarrollarán? No se ha anunciado el espacio. La solución definitiva, aún por concretar, pasa por una sede fija. La Diputación no cierra ninguna opción: se estudia tanto la posibilidad de compra de algún espacio, como el arrendamiento o cesión por parte de otra administración de forma temporal o definitiva o, incluso, encontrar alguna solución entre las propiedades de las que dispone la Diputación. Sobre todo la institución provincial quiere encontrar una sala «no para dos años, sino para 20 o 40», dijo la diputada de Teatros el pasado lunes. Por esta razón, su «primera opción» es Espai Moma, propiedad de la familia Alfaro Hofman.

Así lo aseguró tras afirmar que, ante la imposibilidad de reparar el inmueble que ha acogido el proyecto del Escalante durante más de treinta años, «se buscaba un espacio cerrado con licencia de actividad para ser un teatro, y Espai Moma lo es», según Rosa Pérez Garijo.

Reacciones

¿Qué dice el sector? Censura la actuación de la Diputación. Tres asociaciones profesionales del sector se han posicionado contra el cierre y lo han hecho públicamente. La Associació d´Escriptores i Escriptors Teatrals Valencians (Aveet): «Nos vemos en la obligación de solicitar a la Diputación el máximo esfuerzo económico y humano para conservar para el Centro Escalante la sede que ha tenido los últimos 40 años, puesto que sus instalaciones forman parte de la memoria sentimental y afectiva de un número inmenso de profesionales y de espectadores de todas las edades». Desde la Associació d'Actors i Actrius Professionals Valencians (AAPV) se lanzó una campaña en change.org ('No al cierre de El Escalante'), que supera las 8.700 firmas.

Algunas obras se desarrollan en el MuVIM.
Algunas obras se desarrollan en el MuVIM.

La AAPV junto a la Associació d'Empreses d'Arts Escèniques del País Valencià (Avetid) denunciaron la decisión de prescindir del inmueble sin tener una alternativa de nueva sede cubierta: «Es urgente disponer de un espacio para este proyecto público, que no solamente juega un papel esencial para la escena, sino que amplía su oferta».

Desde la Fundación Patronato de la Juventud Obrera prefieren guardar silencio respecto a cómo se está gestionando el futuro del edificio. Son cautelosos sobre el devenir del antiguo palacio tardo renacentista. La fachada del inmueble conserva una entrada con dintel de piedra y escudo heráldico de la familia de los barones de Cortes y Ruaya, sus primeros propietarios. El patio era la entrada de carruajes y las caballerizas estaban donde ahora se encuentra el patio de butacas. Con el tiempo, se anexionaron al palacio algunas viviendas contiguas. La portalada del edificio situada a la izquierda es en la actualidad la puerta de artistas y acceso directo al escenario. Esta unión de edificios ha dado lugar a un centro con una curiosa e intrincada distribución.

El teatro se construyó a principios del siglo XX y muestra un aire modernista por las guirnaldas que adornan los palcos y la boca del escenario. Las columnas de hierro visto proceden de un barco hundido en la guerra del 1914-1018.

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