'El ermitaño', un corto valenciano en animación 3D sobre el futuro que lucha por el Goya

EFE

madrid/valencia. Una mantis religiosa metálica que se mueve y actúa como un guerrero humano intenta por todos los medios mantenerse en contacto con cualquier otra criatura que consiga recibir su mensaje; en mitad de un desierto de arena, crece apenas un árbol reseco del que brotan algunas extrañas y punzantes flores.

Así comienza el cortometraje 'El ermitaño', un diseño de animación de los hermanos Raúl y Daniel Díez, que ha entrado a la lucha por los premios Goya. Un premio, comenta Raúl, director y guionista, que podría significar empujar su sueño hacia el mercado exterior. «La difusión, que el público lo vea», anhela.

'El ermitaño', que cuenta con las ayudas a la producción que convoca anualmente el Institut Valencià de Cultura dentro de la categoría de cortometrajes, es un extraño cuento distópico que ha costado años de trabajo e investigación; unas labores que comenzaron en 2005, explica Díez, pero que hasta 2015 no logró su empujón final. «Era un corto muy complicado de hacer, hemos trabajado muchas personas para sacarlo adelante. Sé que es una historia dura, pero lo bueno es que cada espectador lo completa con su lectura», apunta Díez. «En el fondo es un alegato por la comunicación, es una crítica a la hecatombe que provocan las guerras y cómo un mundo casi destruido, comienza de nuevo a lanzar lazos para intentar comunicarse», dice. Pero no es una historia «pretenciosa», añade Díez, sino que «lo único que quería era contar físicamente cómo ese guerrero va cambiando cuando se da cuenta de que está solo». «Es una metamorfosis a la inversa, al final vuelve a la escritura tradicional para intentarlo», señala.

La cinta competirá con la también valenciana 'Colores', de Arly Jones y Sami Natsheh; 'Un día en el parque', de Diego Porral; y 'Woody and Woody', de Jaume Carrió.

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