Josep Manel Casany: «En el tren de los políticos, la cultura ocupa el último vagón»

Josep Manel Casany, en el teatro El Micalet. / Juanjo. monzó
Josep Manel Casany, en el teatro El Micalet. / Juanjo. monzó

El intérprete, que representa 'Hamlet Canalla' el miércoles en Sagunt a Escena, asegura que «al teatro valenciano le falta un poco de identidad»

LAURA SANFÉLIX VALENCIA.

Josep Manel Casany, uno de los rostros más conocidos de la escena teatral valenciana, se subirá al escenario de Sagunt a Escena este miércoles con 'Hamlet Canalla', una interpretación que le ha valido una nominación a los Premios Max. Esta adaptación de Manolo Molins reflexiona sobre algunos temas tan actuales como la corrupción política y el machismo. En el espectáculo, Casany, que interpreta diferentes personajes incluidos femeninos, comparte escenario con Ximo Solano en el papel de Hamlet.

-¿Ha sido difícil meterse en la piel de tantos personajes? ¿Lo había hecho antes?

-Lo había hecho en otras ocasiones. Aquí tenía también el handicap de que dos de ellos son mujeres y no desde un punto de vista grotesco, sino con una mirada muy de verdad y de sentimiento y sufrimiento. El teatro nos permite hacer estas cosas, que los hombres nos metamos en la piel de las mujeres y ellas en el papel de los hombres. Eso es algo muy interesante que yo creo que lo deberíamos hacer más veces.

-'Hamlet Canalla' es un trabajo sin apenas escenografía, ¿la ausencia de grandes montajes se debe en parte a la crisis?

-En este caso no es por condiciones económicas, sino porque se va a la esencia de los personajes. Hay que transmitir mucho y emocionar, da igual que lleves vaqueros que falda y ahí está la gracia y lo teatral. Los espectáculos, en general, están condicionados a hacer repartos pequeños y a sintetizar también escenografías y vestuario. Además, cada vez somos más televisivos. 'El club de la comedia' nos ha invadido, alguien sale y cuenta una historia. Yo no quiero eso, yo quiero que alguien me represente esa historia. Esto es teatro porque hay alguien actuando y alguien mirando.

-¿Acostumbrarse a la televisión es uno de los problemas que tiene el teatro valenciano?

-Eso no lo asocio al teatro valenciano, es en general. Pienso que al teatro valenciano le falta últimamente un poco de identidad. Si el teatro es palabra, la palabra es lengua. Y ahí ha habido como tabúes, es como que no pueden convivir las dos lenguas de una manera clara. Una siempre sufre más que la otra. Hay mucha gente de aquí de toda la vida que entiende toda connotación valenciana de una manera folclórica, ciudadanos que no aceptan el valenciano como forma de vida por muy valencianos que sean. Shakespeare no es consentido por una mayoría en valenciano por ejemplo.

-¿Se ha notado algún cambio en las condiciones del sector de la cultura con el actual gobierno?

-No lo he notado, la verdad. Sí que he sentido que hay más escucha pero veo que hay un retraso muy grande. Por una parte está el tren de los teatreros y por otra parte el de los políticos. En el tren de estos últimos la cultura ocupa el último vagón. Hay predisposición, pero creo que los condicionamientos políticos o el miedo a perder la sillita están ahí, da igual que sean de una tendencia política u otra. Otra cosa de base es la educación para el teatro. En las funciones que hicimos para institutos, en los coloquios Solano y yo preguntábamos a los profesores: «¿estudiáis a Shakespeare?». Y nos decían que no. La crisis del teatro se debe en parte a la crisis en la educación, todo es una cadena.

-¿La nueva RTVV es la esperanza para los actores valencianos?

-Es una necesidad, porque del teatro en Valencia no se puede vivir y eso que yo soy de los que hace teatro.

-¿Tiene más trabajo después de recibir una nominación al Max?

-Más trabajo desde luego que no. pero es como que te carga las pilas. Yo me he sentido como representante de los actores valencianos. Porque uno tiene sus crisis, por ver que lo que haces no trasciende. Igual si lo que se me considera a mí aquí estuviera en Cataluña o en Madrid igual no me pasaría. Pero aquí sí, no sé si es el caracter valenciano o qué. Parece como que en Valencia no nos apoyamos ni nos defendemos como deberíamos. Somo un poco 'meninfots'.

-¿Podría invitar de alguna forma a al público para que vaya, no solo a ver 'Hamlet Canalla', sino que vaya más al teatro?

-A ver, hay que decir que hay espectadores sí, pero parece que se ha convertido esto un poco como en las Fallas. Muchas fallas y las quemamos rápido. Nuestra lucha es que los espectáculos se puedan mantener más en el cartel. Al público le diría que se impregne de silencios, de pausas, de verso, de miradas y de respiración. Eso lo da el teatro.

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