«Estamos creando un monstruo de arte malo y sobrevalorado»

El ilustrador Calpurnio, en la galería Pepita Lumier.
El ilustrador Calpurnio, en la galería Pepita Lumier. / JUANJO MONZÓ
El abecé de la cultura

Eduardo Pelegrín 'Calpurnio', que acaba de exponer en la galería Pepita Lumier, considera su Golem como fiel reflejo del caos de la sociedad contemporánea

Marta Ballester
MARTA BALLESTERValencia

Nacido en Zaragoza pero afincado en Valencia, Eduardo Pelegrín, más conocido como Calpurnio, es un hombre polifacético que lleva casi 35 años dedicados al arte, a la ilustración y sobre todo al cómic. Con una manera de hacer muy personal, destaca su sencillez, «un tanto minimal», que pretende «trasmitir sencillez en medio del caos que vivimos en nuestra época, tanto a nivel vital como gráfico», declara. Precisamente, en su última exposición en la galeria Pepita Lumier, que concluyó el pasado viernes, presentó al mostruo Golem, un experimento gráfico inédito, con el que refleja los excesos del mundo contemporaneo. Es optimista y muestra algunos trucos gráficos para desarticular al monstruo. «Los dibujos hablan por si solos», alega. Frustrado con el «arte basura» de moda, aboga por que Valencia siga apostando por el cómic , sus talentosos artistas y sea así «la ciudad de la ilustración».

-En su última exposición exhibe todo su universo de personajes: Cuttlas, Golem, Mundo Plasma...

-Quise mostrar los origináles de mis últimos trabajos más conocidos, pero la mayoría de la exposición estuvo dedicada a un experimento gráfico que no estaba pensado para ser publicado. Giró alrededor del Golem, el mítico monstruo judío que me ha servido para reflejar y explicar la sociedad contemporánea llena de excesos y caos. Aunque parezca pesimista, yo no me rindo ante la evidencia de que todo está mal e identifico al Golem como el primer paso para combatirlo. Estamos a tiempo de abordar los problemas y planteo soluciones gráficas.

-¿Qué diría el monstruo Golem de la actualidad cultural de este sector y de sus salidas profesionales hoy en día?

-Dentro del mundo del arte estamos creando un monstruo de arte malo sobrevalorado. Y hay que tener mucho cuidado con esta cultura basura porque al final lo que consumimos es lo que somos. Hay que saber escoger lo bueno, aunque la mayoría de veces no predomina y no gusta. Esto es algo que frustra a los artistas, a los cuales se les han cerrado puertas con la crisis. Un ejemplo sería la ilustración en la prensa, con la cual yo disfruto tanto y tengo la suerte de continuar. Pero han sido muchos los despidos en este área.

-¿En qué suma la Comunitat al sector de la ilustración y en que le resta?

-Pienso que hay mucho interés en el cómic, algo que no se da en otras ciudades. Pero sobre todo Valencia da una energía creativa porque hay mucha luminosidad y mucha vida en las calles y eso inspira a los artistas. Como contrapunto, la vida relajada y tranquila que se lleva aquí a veces se adueña de los creadores y hacen productos a los que les falta una dosis de sangre y fuerza.

-Valencia entonces, ¿tiene algo que decir en el mundo del cómic?

-Desde luego. Hay muchos profesionales talentosos, editoriales, críticos y galerias que tienen un interés claro y sincero por el cómic. Cada vez más. Viviendo en Valencia es fácil que te veas inmerso en muchas actividades o ferias relacionadas con el tema. Es cierto que la crisis ha dañado al sector, pero yo como buen dibujante de cómic siempre he estado en crisis, por eso he diversificado mis tentáculos y trabajo de lo mío en diferentes áreas. Pero no hay que olvidar que la situación es catastrófica dentro del sector por eso desde las administraciones valencianas deben seguir apoyando la ilustración. Valencia siempre ha sido un referente nacional del cómic, se podría decir que es la ciudad de la ilustración y eso no lo deben dejar escapar.

-Precisamente, compagina su trabajo como dibujante con el arte electrónico. ¿Es este el futuro para muchos de la profesión?

-La electrónica ha influido en todo el mundo. Está dando salida a muchos artistas, pero para mi es otra herramienta, que si no hay contenido de fondo, no te da algo válido. Ahora se apuesta mucho por esto en festivales de música por ejemplo, pero hay que tener vista para sacar lo valioso de todo este magma. Yo tengo un estilo orgánico que me viene de trabajar en dibujos animados. Y tengo varios proyectos como videojockey.

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