Enrique Ponce, torero: «Tenemos que dar la cara, defender y divulgar la fiesta allí donde vamos»

Enrique Ponce, en una entrevista reciente. / Txema Rodríguez
Enrique Ponce, en una entrevista reciente. / Txema Rodríguez

El diestro valenciano, Premio Nacional de Tauromaquia 2017, sostiene que los toros son «una seña de identidad de España y también de Cataluña»

ÁLVARO SOTO

A Enrique Ponce le hace especialmente feliz que el jurado del Premio Nacional de Tauromaquia le haya concedido el galardón «por una brillante temporada en la que ha alcanzado éxitos incontestables en las principales ferias taurinas»: su cuarta puerta grande en Madrid, un indulto en Málaga y triunfos en Bilbao, Almería, Ciudad Real, Murcia y Salamanca. Y es que, después de 28 años en los ruedos, el torero valenciano (Chiva, 1971) continúa en lo más alto del escalafón. «A mi edad, estas noticias las saboreas más», explica el diestro desde México, donde viajó, desde Ecuador, para despedir a su amigo y compañero Miguel Espinosa, 'Armillita', fallecido el lunes.

Con ocho años Ponce toreó su primera Becerra y en 1990 tomó la alternativa en Valencia apadrinado por Joselito y con el Litri como testigo. El jurado también ha reconocido a Enrique Ponce, que se considera «torero a tiempo completo», por su contribución «a la proyección de la tauromaquia como patrimonio cultural español».

-Cuando empezaba en el toreo, ¿creía que iba a alcanzar tantos éxitos?

-Yo nunca fui conformista y siempre quise conseguir lo máximo y ser una gran figura, pero puedo decir que he logrado más que lo que había soñado. Dios me ha dado fortuna porque es difícil mantenerse tan alto durante tanto tiempo. Es verdad que hay una base mental, física y espiritual, y que yo me preparo como el primer día, pero es un milagro. El talento te lo da Dios, pero hay que estar pensando en el toro todo el tiempo. Y por supuesto, vas adquiriendo la experiencia necesaria.

-El premio reconoce «su magisterio tanto dentro como fuera de los ruedos».

-Yo vivo en torero y siento en torero. Ser torero es una actitud ante la vida y vivir por y para el toro conlleva unas responsabilidades. Yo soy torero con el alma y no me conformo con dar pases en la plaza porque eso no es ser torero. Tenemos que dar la cara, defender y divulgar la fiesta allí donde vamos.

-Vargas Llosa dice de usted que es el representante de la mejor tradición del toreo clásico.

-Tener una larga trayectoria implica conocer a grandes personalidades. No solo en la plaza hay que estar a la altura.

«Este premio es para Valencia, para todos mis partidarios que sufren y disfrutan conmigo»

-¿Es más difícil defender los toros en estos tiempos?

-No está siendo tan difícil. Hay radicales a los que no vamos a cambiar porque tienen su mente cerrada. Pero la mejor defensa de los toros es transmitir y divulgar la fiesta porque aún sigue habiendo mucha gente que no la conoce. El toro es un animal único que vive, se cría y existe para las corridas y la fiesta tiene muchas características, económicas, culturales, ecológicas y de valores que la hacen fundamental. No es fácil convencer, pero la gente joven está concienciada, tiene ganas de aprender y se están moviendo para bien, por ejemplo, en las redes sociales.

-¿Se ve toreando dentro de diez años?

-No me veo delante de los toros. Bueno, hace diez años tampoco creía que ahora iba a seguir toreando (risas). Pero sí que estaré vinculado a los toros junto con mi familia. He nacido torero y moriré torero. Vivo el presente y solo me planteo un poquito el futuro.

-¿Qué porvenir le augura a la fiesta?

-Le auguro un buen futuro. No estamos boyantes, pero no lo estamos en muchos aspectos: económicos, sociales, políticos. La fiesta es la belleza, la verdad, y mientras haya un toro bravo y un hombre vestido de torero, habrá fiesta. Soy optimista. Lo único que pido es que los políticos no la politicen. Forma parte de nuestro patrimonio. El que no quiera, que no vaya, pero que respete, porque es la esencia de la cultura de España y la hemos exportado al mundo. Estoy en México y algo que me une con los mexicanos es la fiesta. Me gustaría que los políticos no le corten las alas a los toros cerrando plazas o creando reglamentos absurdos como el de Baleares, que es un insulto.

«Una forma de mostrar rechazo a la cultura española es rechazar la fiesta»

-¿En algunas regiones, se ataca los toros para atacar a España?

-Ese es el problema. Una forma de mostrar rechazo a la cultura española es rechazar la fiesta. Los toros son una seña de identidad de España y también de Cataluña, como de todas las regiones. Cataluña forma parte de España, me parece una región preciosa con una cultura muy grande y con una idiosincrasia que me encanta. Además, tiene una gran afición. Cataluña es una maravilla. Yo soy valenciano y español y como español, me siento orgulloso de Cataluña allá donde voy.

-¿Qué significa Valencia en su carrera?

-Todo. Este premio es para Valencia, para todos mis partidarios en mi tierra que sufren y disfrutan conmigo. Va por ellos.

-¿Se siente querido por los aficionados?

-Está claro que un torero no puede contentar a todos, pero yo me siento un privilegiado porque he sentido el cariño y el respeto de la afición, y eso se consigue cuando tienes una trayectoria larga. Yo creo que la gente me aprecia porque no me meto en líos. A estas alturas, ya no quiero convencer a los que no he podido convencer antes. Me conformo con que mis partidarios se sientan orgulloso de su torero.

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