Enrique Ponce también sale a hombros en Valladolid

Enrique Ponce (izquierda) y Manolo Sánchez, saliendo a hombros de la plaza de toros de Valladolid.
Enrique Ponce (izquierda) y Manolo Sánchez, saliendo a hombros de la plaza de toros de Valladolid. / EFE

El de Chiva ejerció su magisterio en una faena cadenciosa, preñada de torería, temple y buen gusto

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Muy cariñoso el público toda la tarde con el torero de la tierra, al que arroparon en todo momento. Manolo Sánchez recibió una cerrada ovación, que recogió desde el tercio, al finalizar el paseíllo de un festejo en el que molestó mucho el viento.

Enrique Ponce abrió fuego con un toro de excelente clase y bondad en su embestida, aunque impresentable de pitones. El de Chiva, que había brindado cariñosamente a su compañero de cartel, ejerció su magisterio en una faena cadenciosa, preñada de torería, temple y buen gusto. Pulseó la dulce embestida de "Berberisco" sobre la diestra, lo llevó cosido a la muleta.

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Dijo ya que nones el tercero en banderillas, se cobijó en los tableros. Ponce fue haciendo al toro sin llevarle la contraria, le dejó la muleta en la cara, para provocar su embestida en un trasteo de menos a más. Viajó a los blandos la espada. Perdió los papeles con el descabello.

Se agarró bien Manuel Quinta con la vara, severo puyazo al quinto. Noble toro, pero de rebrincada embestida por su escasa fortaleza. Faena de templada arquitectura en el tercio, afianzando al claudicante animal. Vistoso epílogo, excesiva resultó su carga teatral, con continuos diálogos con el público. Soberbio volapié. Dos orejas al esportón, excesivo botín

Manolo Sánchez dejó algunas verónica con sello en su vuelta a los ruedos con "Galopón". Preciosa la media a modo de broche. Toro flojo con que el vallisoletano hizo un esfuerzo, todo en la corta distancia. Firmó buenos pasajes sobre la diestra, a media altura, pues no le pudo apretar, dentro de un conjunto que no llegó a coger altura. Lo cazó con la espada tras pinchar en el primer envite.

Sánchez se la vio con el cuarto, un toro deslucido, rebrincado, en la corta distancia. Le puso fibra el vallisoletano. Ligó sobre la diestra en varias tandas en el tercio. Metió la mano con habilidad dejando una estocada entera y atravesada. Sainete con el descabello, un calvario, perdió los papeles, escuchó los tres avisos.

El sexto fue un toro muy distraído en los primeros tercios, sin embargo, en la muleta rompió a embestir. Sánchez, que brindó la faena a uno de sus hijos, se desquitó del mal trago del toro anterior con un toreo al natural de mucha calidad.

Aprovechó la boyante embestida de "Esparramitón" también sobre la diestra, templándose en el tramo final. Feo metisaca y estocada trasera. Dos orejas excesivas a todas luces.

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