Una empresa privada compra por medio millón el edificio que alberga el mural de Josep Renau

El mural de Renau pasa a manos de una empresa privada. / Irene Marsilla
El mural de Renau pasa a manos de una empresa privada. / Irene Marsilla

Una de las ofertas por el palacete se hace efectiva y la Generalitat se queda fuera de la venta por no llegar a tiempo

NOELIA CAMACHO Valencia

En las manos de una empresa privada se encuentra el futuro del mural de Josep Renau (Valencia, 1907-Berlín, 1982), ubicado en un palacete de la calle Caballeros de Valencia, y el único de estas características que se conserva en la ciudad.

Ha sido la oferta de una mercantil, de la que se desconoce su procedencia y dedicación, la que ha sido aceptada por el juzgado encargado de cerrar el concurso de acreedores en el que estaba inmerso el inmueble, en venta desde hace más de cuatro años. El interés por el edificio no era nuevo y, finalmente se ha materializado. Aunque, según ha podido saber LAS PROVINCIAS, después de que este diario alertara de que ninguna institución pública había mediado para evitar que esta pieza única pudiera perderse -no tenía ningún tipo de protección. La Generalitat tomó las riendas y mostró su disposición a adquirir la pieza.

Según fuentes de Presidencia, se buscó igualar la oferta e, incluso superarla para adquirir un palacete expcepcional en pleno centro de la ciudad. Sin embargo, su propuesta no ha sido tenida en cuenta por llegar demasiado tarde. Según fuentes conocedoras del caso, la preocupación llegó tan 'in extremis' que no pudo ni presentarse ante el juzgado. Es más, el proceso iba a finiquitarse a principios de este mes y, pese al interés real del departamento de Presidencia de la Generalitat, no ha sido posible al haber ya una oferta formal por el inmueble, que se ha vendido por cerca de medio millón de euros. No hay que olvidar que fue este departamento el único estamento público que se interesó por la pieza. Es más, como pudo saber este periódico, la Dirección General ya recibió en 2016 un informe en el que se le alertaba del peligro de desaparición de la obra. En ese momento, la contestación del departamento que tutela Carmen Amoraga fue la de «solicitar al Ayuntamiento de Valencia a que proceda a realizar las anotaciones oportunas en la correspondiente ficha del catálogo del inmueble, a efectos de velar por su adecuadaca conservación».

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La oferta de esta empresa privada no se hará efectiva del todo hasta que no pase por los procedimientos jurídicos y administrativos que requiere el proceso. Es decir, aún cabe recurso por alguna de las partes si, al final, no ven correcta la proposición de compra realizada por esta mercantil.

Aunque es difícil que el proceso se paralice tras cerca de cuatro años, lo que sí está claro, según estas mismas fuentes, es que el mural de Renau se va a conservar. De momento, todo parece indicar que la oferta de la empresa se va a materializar. Obrará en su poder una pieza excepcional. Su atribución fue mérito de Manuel García, experto en el artista valenciano. El fresco, que se encuentra en el techo del baño, es muy colorido y refleja numerosos animales y siluetas humanas. El mural es de la década de los 30 y fue un encargo de los propietarios a Renau para personalizar la dependencia de la casa. Aunque en la actualidad no presenta un estado muy favorable. El tapiz requiere de una restauración considerable ya que padece grietas y humedades. Además, se le ha practicado una especie de «eccehomo», es decir, personas no profesionales han repintado algunas áreas, algo que se aprecia a simple vista.

Y es que del creador se conoce su faceta como cartelista, pero no como muralista. Ni en Valencia ni en el resto de España se tiene constancia de otro fresco del pintor. El creador valenciano fue uno de los artistas plásticos más prestigiosos de la cultura internacional. Durante la guerra civil realizó carteles de propaganda a favor de la República. En 1936 es director general de Bellas Artes y se le encomendó la tarea de salvaguardar el patrimonio artístico nacional durante la Guerra Civil y bajo su responsabilidad se trasladaron las obras del Museo del Prado a las Torres de Serranos y al Real Colegio del Corpus Christi.

La obra, pendiente de ser declarada bien de relevancia

Tras más de cuatro años, parece que el mural de Josep Renau, el único de estas características que se encuentra en la ciudad y que fue pintado por el artista valenciano en sus inicios, tiene más claro su futuro. Tras conocerse que podía caer en las manos equivocadas, el Ayuntamiento de la ciudad se decidió por impulsar la catalogación como Bien de Relevancia Local (BRL) del fresco, logrando así que no pueda ser maltratado. Fue un paso celebrado por todos los amantes del arte y las entidades que, durante años, habían alertado del peligro de la pieza. Aunque aún tardará unos tres meses en hacerse efectiva, esta tipología afectará a las pinturas murales y a los elementos ornamentales vinculados a ellas en el Palacio de Santángel. Mientras llega, desde el Consistorio también afirmaron que iban a estar alerta y que la propia comisión de Patrimonio del Gobierno municipal iba a mostrar su no rotundo a cualquier tipo de modificación que se quisiera hacer en el edificio o en el mural.

Al interés de la Generalitat, que llegó apenas 10 días antes de que se hiciera efectiva la aceptación de una de las varias ofertas por el inmueble, hay que añadir que ya en septiembre de 2014, el Consell Valencià de Cultura mostró su preocupación por el mural. Desde la comisión de las artes se remitió una carta a la Dirección General de Patrimonio para conocer cuáles eran los planes de la Conselleria de Cultura respecto a la pieza de Renau.

Hasta el cine se ha fijado en la obra. 'El arte en peligro', de Endora Producciones, se preestrenará el próximo 26 de marzo y muestra la vida del artista. Para ello, llegó a entrar en el edificio para grabar.

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