Émile Bravo: «Lo interesante es contar historias, no dibujarlas»

Émile Bravo. / irene marsilla
Émile Bravo. / irene marsilla

El historietista francés de madre valenciana, reconocido por haber rediseñado a 'Spirou', señala a Sento Llobell y Micharmut como sus referentes

N. CAMACHO VALENCIA.

Émile Bravo (París, 1964) es uno de los dibujantes más reconocidos en Francia, sobre todo por haberle devuelto casi la vida a uno de los personajes más olvidados de los últimos tiempos como era el del botones Spirou. Estos días, el ilustrador visita Valencia, una ciudad que conoce muy bien ya que su madre es natural de la Comunitat. «Vengo cada dos meses. Aquí he pasado veranos, tengo amigos de la infancia. En esta ciudad me siento como en casa», confiesa a LAS PROVINCIAS.

Participa en la primera edición de Heroes Comic Con Valencia. Con una larga trayectoria tras de sí, en los últimos tiempos Bravo adquirió una enorme notoriedad por haber rediseñado a un Spirou que había languidecido con el paso del tiempo. «Eso fue un encargo a varios ilustradores, que diseñáramos nuestro propio 'Spirou', en un tono libre. Parece que mi idea tuvo éxito pero ese dibujo está dentro de una colección», asegura como quitándose mérito. Pero lo tiene, y mucho. Sobre todo porque gracias a él descubrimos en 'Le Journal d'un ingénu' (2008) los orígenes de ese botones inventado por Rob-Vel 70 años antes.

Este historietista francés es todo un defensor de la tradición. En su bibliografía se encuentran títulos como las series de 'Une épatante aventure de Jules' y 'Aleksis Strogonov', entre otras. «A mí lo que me sigue gustando es el papel y el pincel», asegura. Y, aunque también utiliza los medios digitales, se considera un defensor de una manera más manual de dibujar. «Al final, no importa lo que utilices, todo eso son herramientas. Lo interesante es contar historias, no dibujarlas», afirma. Además, también resalta que a los adultos nos «desaprenden el dibujo». «Me interesa mucho la escritura, pero nadie se fija en las letras sino en lo que se cuenta. Y en la ilustración también debería ser así. El dibujo no deja de ser una forma de expresión», argumenta. Tanto es así que cita un ejemplo que, para él, es significativo de la importancia de las buenas historias. «'Persépolis', de la iraní Marjane Satrapi es una muestra de que se pueden contar cosas muy fuertes con un dibujo sencillo», afirma.

Pide no confundir el cómic y la ilustración con la parte más comercial y de negocio que tienen estos certámenes como el que hoy cierra sus puertas en Valencia porque, insiste, «lo interesante siempre es lo que se cuenta». Bravo, que regresa a Valencia cada dos meses, tiene como referentes a autores de la región como Sento, Micharmut o Daniel Torres. «En los años 70 y 89, aquí se vivió un momento de esplendor de la ilustración. Pero después desapareció. Todo eso se ha perdido», cuenta mientras desvela que, con apenas 19 años se presentó en la casa de Daniel Torres. «A mí me fascinaba el movimiento creativo de aquellos años, todo lo que pasaba en la movida», confiesa.

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