Los efervescentes días del cancán

Una sala de la muestra que trae por primera vez a España la cartelería completa del genial artista francés./Ignacio Hernando
Una sala de la muestra que trae por primera vez a España la cartelería completa del genial artista francés. / Ignacio Hernando

El bullicioso espíritu de la 'belle époque' reflejado en los estampas de Toulouse-Lautrec y sus coetáneos. Una colección completa de su popular cartelería recala por primera vez en España

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Con apenas una treintena de carteles Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901) captó como nadie el espíritu hedonista y alocado de la 'belle époque'. Aquellos efervescentes días de cancán y champán que daban la bienvenida al cabaré, el coche, el avión, los medios de masas y la publicidad. Solo existen en el mundo dos colecciones completas con toda la cartelería del artista francés, y una de ellas recala por primera vez en España. Estará hasta mayo en las salas Fundación Canal en Madrid.

«Lucen aquí mucho mejor que en el museo de Ixelles. Nunca la había visto así de bien», se felicitó Claire Leblanc, conservadora del museo belga y comisaria de una muestra que reúne 65 piezas y celebra como «Lautrec elevó el cartel a la categoría de arte». Confronta sus carteles con los artistas de su entorno y ofrece una sugerente mirada a una era feliz y cambiante que abría las puertas a la modernidad «no sólo en las artes, sino también en el cambio de mentalidad y de apertura a los placeres de la vida», dice la comisaria.

Dispuestas en una escenografía que recuerda a los cabarés y terrazas retratados por Lautec, reúne los 33 carteles realizados por el genial dibujante y pintor postimpresionista. Se confrontan con otros 32 realizados por coetáneos como Alphonse Mucha, Jules Cheret o Theophile-Alexandre Steinlen. Unas estampas que ofrecen un vívido retrato de la efervescente vida del París de finales del siglo XIX y principios del XX, de un sueño que truncaría abruptamente el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Todas las obras proceden del Museo de Ixelles (Bélgica), celoso propietario de una de las dos únicas colecciones completas de carteles de Toulouse-Lautrec existentes en el mundo. La otra está en la Biblioteca Nacional de París. Es lo más popular de la producción de Lautec, que en 36 años de vida y 20 de carrera dejó un millar de pinturas y acuarelas, 5.000 dibujos y 370 litografías, incluidos los carteles de la exposición.

Al romper los cánones estéticos imperantes con su estilo intenso y altamente reconocible, «su obra supuso un antes y un después en la historia del arte y ejerció una enorme influencia en artistas clave del siglo XX», dice Leblanc. Hijo de una relación consanguínea y aquejado de una grave deformidad en sus piernas, «la supo compensar con una enorme sed de vida», asegura la conservadora, que destacó su «cercanía» con las mujeres que retrató «a pesar de no tener una vida sentimental feliz».

Nuevos prismas

La exposición ofrece una óptica novedosa tanto de la obra de Lautrec como del reflejo de la época que retrata. «Es un momento crucial para el lanzamiento de la modernidad, cuando entre 1890 y 1914 parece que todo se ha conjurado para la felicidad», explica la comisaria. Los carteles de Toulouse-Lautrec y sus coetáneos reflejan innovaciones técnicas y cambios sociales, culturales y morales, y descubren los placeres en la bulliciosa noche parisina.

Unos cambios mostrados a través de cuatro secciones. La primera, 'Los placeres de la noche', recorre las veladas que Lautrec adora y que la explosión demográfica convirtió en una fiesta con espectáculos plenos de sensualidad, música y humor. Una noche en la que reina el espíritu de libertad que encarnan el cantautor Aristide Bruant o la actriz Jane Avril, grandes estrellas retratadas por Lautrec, como la bailarina de cancán La Goulue que aparece en un cartel de 1891 encargado por el director del Moulin Rouge. «Le dio carta blanca y con esta estampa Lautrec se hizo famoso y encadenó encargos de todas las estrellas de la época», explicó la comisaria.

'Los placeres de los escenarios', refleja la popularización de las artes escénicas más cultas. Cómo a las salas tradicionales, frecuentadas por las clases acomodadas, se unen pequeños espacios que ofrecen un repertorio de espectáculos más popular y variado. Aquí emerge Sarah Bernhardt, «que acudirá a Lautrec siempre que necesite promocion», según Leblanc, y el icónico cartel que realizó para 'El gato negro', el teatro-cabaré.

'Los placeres literarios y artísticos' retrata la eclosión en ambos campos, fruto de la nueva modernidad y la expansión de la imprenta y la prensa. La vida de literatos, faranduleros y artistas plásticos alcanza una popularidad insólita y se difunde a través de carteles que promocionan publicaciones, teatros, periódicos y salas de arte.

'Los placeres modernos. El consumo', cierra el recorrido con carteles que dan cuenta del nacimiento de la sociedad consumista que experimentó un gran auge gracias al aumento del poder adquisitivo de la ciudadanía y a la consiguiente expansión del comercio. El cartel se revela como una potente herramienta publicitara para 'vender' los nuevo placeres.

Ficha

Qué: Toulouse-Lautrec y los placeres de la belle époque.

Dónde: Fundación Canal. C/ Mateo Inurria, 2. Madrid. www.fundacioncanal

Cuándo: Del 8 de febrero al 6 de mayo de 2018

Cuánto: Entrada gratuita

Temas

Madrid

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