Davide Livermore dimite, carga contra Cultura y alerta del peligro de cierre de Les Arts

Davide Livermore saluda a Plácido Domingo. /Jesús Signes
Davide Livermore saluda a Plácido Domingo. / Jesús Signes

El intendente lamenta la incapacidad para solucionar su contrato y cuestiona que se quiera mantener la calidad del coliseo y de la orquesta

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

«No voy a ser cómplice si hay un deseo de cerrar Les Arts». Así arrancó ayer Davide Livermore su alegato para dejar la intendencia del coliseo. Abandona. El 27 de enero de 2015 se presentó públicamente en el coliseo, aunque no agotará el contrato, que concluye en 2019. El director artístico era el único gestor de la etapa del PP que se mantenía en el cargo. Hasta ayer. Anunció su dimisión y ofreció sus motivos durante casi una hora. A la rueda de prensa acudieron alrededor de 150 personas, como trabajadores del edificio, compañeros del Centro de Perfeccionamiento de Plácido Domingo, el director musical Fabio Biondi, el director financiero, Francisco Potenciano, y Plácido Domingo.

En su renuncia Livermore cargó contra la Conselleria de Cultura a la que tildó de «incapaz» de dar una solución a su contrato, que la Intervención de la Generalitat, como avanzó LAS PROVINCIAS, considera incompatible. Livermore asumió la intendencia sin renunciar a su carrera de director de escena. Siempre se ha negado a dejar de trabajar en otros auditorios. En la auditoría del año 2015 se detectó «conflicto de intereses» entre las labores de intendencia de Livermore y el trabajo de director de escena en otros teatros. Aún así, él continuó en Les Arts y en otros auditorios. Cultura «ha sido incapaz de encontrar una solución al contrato a pesar de su interés por mantenerme en el cargo», apostilló.

En el último informe del auditor sobre la situación de 2016, la Generalitat volvía a rechazar el contrato de Livermore y, además, cuestionaba el funcionamiento del coliseo. El borrador de este estudio ha sido «el detonante» para que Livermore abandone el cargo y lo ha hecho horas antes de que se celebrara una reunión del patronato, que se ha trasladado a la próxima semana, en la que se planteaban nuevos estatutos para el auditorio valenciano y la puesta en marcha de un concurso público para la dirección artística. La aprobación de la convocatoria abierta entraña cierta desautorización al proyecto de Livemore. Éste dijo en una entrevista con LAS PROVINCIAS que no se iba a presentar a ningún concurso público porque los consideraba un parapeto.

El informe de la Generalitat apunta que Les Arts incumple la normativa del sector público empresarial de la Generalitat que establece que para las contrataciones hay que convocar procesos público y de acuerdo a los principios de mérito y capacidad. «Ni yo mismo ni el personal» de la casa está capacitado para elegir a Plácido Domingo o Gregory Kunde como estrellas de sus espectáculos», ironizó el intendente, quien aseguró que no se marcha por presiones en su gestión, que siempre ha ejercido «libremente» tanto con el actual gobierno de la Generalitat como con el anterior, ni por cuestiones presupuestarias, sino por razones de tipo administrativo que provocan una situación de la que no quiere ser «cómplice».

«No se si hay voluntad consciente o inconsciente de cerrar Les Arts», repitió. Livermore alertó del peligro de que el proyecto cultural del coliseo tal y como hoy desaparezca. Enumero las dificultades para sacar su trabajo adelante. «Cada día hay una traba y se cuestiona la labor del equipo de Les Arts». Puso ejemplos: «De las 58 solicitudes de contratación temporal de personal, (la Generalitat) sólo ha contestado a 14». Continuó: «No se ha conseguido la plaza de secretaría técnica de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, que ha quedado dos veces desierta por no poder ofrecer condiciones económicas de mercado». Dijo más: «Ha habido obstáculos para abrir una librería». Remató: «No es posible completar la plantilla en puestos clave como el de concertino». Ante esta situación, cuestionó que la voluntad del Consell para mantener la calidad del coliseo y de la orquesta: «¿Hay voluntad de terminar de la mejor orquesta de este país?». Él lo duda. Davide Livermore señaló que no ha hablado con el conseller de Cultura, Vicent Marzà, de su dimisión, porque el interlocutor directo de Les Arts con el departamento de Campanar es el secretario autonómico, Albert Girona. Con él mantuvo a primera hora de ayer una conversación «intensa, inteligente y clara» de la que no quiso dar más detalles, pero, al parecer, Girona no le hizo cambiar de opinión.

Desde Cultura nunca han ocultado que si el contrato es incompatible, Livermore debería ceñirse a la intendencia del coliseo para cumplir la ley. Él siempre se ha negado trabajar en exclusiva con el auditorio valenciano. Ayer no cambió el discurso: «Yo estoy aquí por ser un artista, no por ser un funcionario». En este punto, nombró casos como los de Plácido Domingo, Emilio Sagi, Àlex Rigola y Cecilia Bartoli, entre otros, que conjugan la dirección artística de festivales y auditorios con sus carreras individuales.

Livermore insistió en que se marcha porque cree que «van a llegar más limitaciones» al coliseo desde la Generalitat y no quiere ser «cómplice». Así, apuntó la posibilidad de que la institución se convierta en un edificio que se alquile para otros espectáculos y si así sucede, «¿qué va a aportar a la sociedad?», preguntó. «Mi último servicio es preguntar si Valencia y la Comunitat Valenciana quieren un teatro de ópera público al servicio de la ciudadanía», aseguró. Livermore propuso hacer «una reflexión sobre el futuro de las instituciones culturales públicas» y ha considerado que necesita «comprensión» y un «conocimiento muy específico». De lo contrario, si se elimina al alta calidad de su programación, puede quedarse como «una concha muy bonita con producciones de alquiler».

El fantasma de Schmidt

Preguntado por si ha temido alguna vez ha temido acabar como Helga Schmidt por las objeciones puestas por la Intervención de la Generaltiat, Livermore no dejó lugar a dudas: No. Defendió la labor artística de su predecesora, pero no entró a valorar «cuestiones legales» o judiciales.Como su predecesora, Livermore se marcha y deja el futuro de Les Arts en el aire. Desconoce quién asumirá las riendas temporalmente, pero deseó que el proyecto artístico del auditorio «pueda seguir adelante». A partir de hoy hay un vacío de poder en el interior del coliseo a tres días de alzar el telón de la temporada número 12.

El hasta ahora intendente alabó la labor de la plantilla de Les Arts que, en 2015, «tras un ERE, con un teatro en andamios (por la caída del trencadís, su retirada completa y su posterior instalación) y con la imagen de una operación policial digna de una producción estadounidense como icono se puso manos a la obra». El resultado «es una pretemporada única en España, ‘sold outs’ y una altísima calidad artística» y «con el menor presupuesto de la historia de Les Arts». En la despedida pública, Livermore recordó que Les Arts fue la primera institución cultural en hacer públicos los datos económicos en el portal de transparencia de la Generalitat y en aprobar un plan de igualdad.

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