Danza valenciana, de ida y vuelta

Danza valenciana, de ida y vuelta

Bailarines y coreógrafos de la Comunitat regresan a la capital para mostrar sus trabajos | Profesionales procedentes de Berlín, París y Bruselas, que actuarán en el festival Migrats, resaltan las dificultades para vivir de su trabajo en la región

NOELIA CAMACHOValencia

La celebración esta próxima semana de la primera edición de 'Migrats', un festival impulsado por Espacio Inestable y el Centro del Carmen, y en el que algunos coreógrafos y bailarines valencianos regresan del exilio creativo para mostrar sus montajes en la tierra que les vio nacer, es el claro ejemplo de que el sector de la danza en la región no ha atravesado sus mejores momentos. Sobre todo, por la pérdida de plataformas, la falta de producciones públicas, la inestabilidad laboral y la ausencia de un público fiel que apueste por este tipo de espectáculos para llenar el patio de butacas de los teatros.

El regreso a casa de nombres como Pep Garrigues, Néstor García o Irene Cortina escenifica que algo está cambiando en el panorama valenciano. Todos ellos 'emigraron', ya fuera por necesidad o por decisión personal, en busca de nuevas y mejores oportunidades para triunfar en la danza. Ahora vuelven, aunque de forma temporal. Tanto Garrigues como García y Cortina aseguran a LAS PROVINCIAS que su futuro no pasa, de momento, por a instalarse de nuevo en la región. Mantienen proyectos en Europa que les permiten desarrollar su profesión. Cortina, por ejemplo, ha creado una compañía de danza en Berlín junto con dos compañeros y suele contar con bailarines valencianos para que participen en sus espectáculos. Pep Garrigues, por su parte, se instaló en París tras pasar por la prestigiosa escuela P.A.R.T.S. de Bruselas, donde trabaja como coreógrafo y colabora con compañías europeas. Finalmente, Néstor García, que habla con este periódico desde Suiza, donde realiza un trabajo para un artista viusal, asegura que este campo es ahora donde desarrolla su actividad. Los tres saben lo complicado que es encontrar ese hueco en la industria y, sobre todo, pelear por mantenerlo. Porque no hace falta marcharse a lugares como Francia, Bélgica o Alemania, para encontrar las oportunidades negadas. Existen otras fórmulas para hacerse camino en la danza.

Una muestra significativa fue el éxito del 'Pinoxxio' de Ananda Dansa. La compañía, capitaneada por la valenciana Rosángeles Valls se alzó con hasta siete premios Max en 2016. Lo hizo sin haberse estrenado en Valencia. «Por fin», clamó Valls en la presentación del montaje a finales del año pasado. Iba a recalar durante siete funciones en el teatro Principal de la capital del Turia. Y lo iba a hacer después de haber estado triunfando en los Teatros del Canal de Madrid.

Pero Ananda Dansa, que fue distinguida en 2006 con el Premio Nacional de Danza, no es la única que ha encontrado fuera el reconocimiento. Otro ejemplo es del la coreógrafa alcoyana Sol Picó, quien también obtuvo este mismo reconocimiento en 2006, y que afincó su empresa en Barcelona. Otra compañía, como es el caso de Taiat Dansa, también sabe lo que es triunfar en el extranjero. No en vano, ha presentado varios de sus trabajos en Chicago o Nueva York.

La apertura del Centre Coreogràfic para 2018

Algo se está moviendo en la ciudad en lo que se refiere al sector de la danza. Un síntoma puede ser la próxima reapertura del Centre Coreogràfic, situado en el municipio de Burjassot, y que está prevista para el próximo año. No hay fecha concreta. En la actualidad, el espacio, que se clausuró en 2012 y ha sido utilizado como almacén, ha albergado los ensayos de algunos montajes, no tiene actividad. Su vuelta a la vida cultural es uno de los puntos que llevaba en su programa el actual director adjunto de Artes Escénicas, Roberto García.

No es el único paso que camina en una dirección que pasa por recuperar la influencia de la danza en la Comunitat. Este año Cultura resucitó el festival Dansa València, un certamen que en los últimos años había languidecido. Con la edición de 2017, la cita escénica recuperaba los valores de su fundación en 1998 y se erigía como un escaparate para las compañías valencianas y nacionales.Además, hace escasas semanas se conocía que el festival contaba con nueva coordinadora artística, Mar Jiménez Nadal, elegida entre las personas que presentaron candidatura al proceso abierto para seleccionar al responsable. De esta forma, esta gestora cultura se hará cargo de la próxima edición a través de un contrato que puede ser prorrogable por tres años consecutivos.

Con este escenario, y para dar un pequeño impulso más al sector, el Instituto Valenciano de Cultura convocó este ejercicio ayudas para el fomento de la danza con un valor de 344.000 euros, un incremento del 5,85 % con respecto al 2016 y del 63,81 % en relación con lo que se destinó en 2015.

Pero para muchos bailarines y coreógrafos de la Comunitat estos ejemplos son excepciones. «Es la primera vez que muestro mi trabajo en Valencia», confiesa a este periódico Néstor García, uno de los profesionales que participará en Migrats, donde se mostrarán piezas de pequeño formato para lograr atraer al público a la danza. «En Bruselas, donde resido en la actualidad, puedo vivir de la danza. En Valencia, no podría», argumenta. Para Garrigues, además, influye el hecho de que aquí hay que compaginar los proyectos escénicos con otros trabajos alternativos. «En París, donde estoy instalado, hay una especie de salario de estatus intermitente del gobierno que compensa el sueldo si, un mes, sólo has trabajado quince días. Eso te permite pagar el alquiler, el agua, la luz y la comida de tu día a día. En cambio, cuando hace unos años regresé a Valencia, tuve que trabajar en bares para poder vivir. Ese es uno de los problemas», asegura. Además, confiesa que, cuando le propusieron el proyecto de Migrants, comenzó a preparar una pieza, «lo que iba a suponer mi regreso a casa, mi 'coming back'. Llevaba cinco años sin actuar en Valencia. Pero me he dado cuenta de la realidad: aquí no hay tiempo ni dinero para lo que yo quería mostrar. Así que me ha tocado adaptarme», asegura.

Irene Cortina nunca ha dejado de contar con los profesionales de la danza valencianos para su compañía, que fundó con otros dos compañeros en Berlín. «El problema de España es que no hay incentivos para las empresas. No hay apoyo a los autónomos», afirma. Este, la falta de un público fiel a este tipo de montajes y la ausencia de producciones - «hay poca programación de danza»- son otra de las razones por las que cree que «hay muchos deberes por hacer. También la inestabilidad laboral. «Cuando yo era más joven, veías que había compañías con profesionales que estaban dados de alta en la seguridad social. Eso ahora no pasa», argumenta.

Un nuevo certamen

De la mano de Espacio Inestable y el Centro del Carmen, esta semana se estrena Migrats (en breu) un certamen que devuelve a la cartelera valenciana las creaciones de una serie de coreógrafos y bailarines que migraron a distintas ciudades de Europa con el fin de probar, hallar otras formas y modelos de trabajo o simplemente intentar encontrar nuevas oportunidades. La iniciativa pretende convertirse en plataforma y trampolín del talento valenciano que dejó su tierra por voluntad o por necesidad.

El ciclo cuenta con la presencia de creadores y compañías que no frecuentan el circuito alternativo y tampoco el oficial, de manera que su obra, de no consigue aún esa visibilidad que reclaman los profesionales. Así, el programa, que se presentará mañana de manera oficial en el Centro del Carmen, recoge una selección de propuestas que invita a las compañías a seguir trabajando e indagando acerca de las posibilidades de la danza. Entre otros, se podrá disfrutar del trabajo de artistas valencianos como Pep Garrigues, Néstor García, Alicia Cubells, Vicente Gisbert o Irene Cortina. La coordinación artística del proyecto lo han formado Rocío Pérez, Tatiana Clavel, Santi de la Fuente, Maribel Bayona y Jacobo Pallarés. Los tres primeros profesionales de la danza y profesores de los dos conservatorios de danza de Valencia, y los dos últimos, codirectores de Proyecto Inestable. La cita tendrá lugar del 8 al 19 de noviembre y se desarrollará tanto el museo como en la sala privada.

Fotos

Vídeos