La culminación de Bombas Gens

'El pulso del cuerpo. Usos y representaciones del espacio' presenta la obra de los grandes fotógrafos del siglo XX. / irene marsilla
'El pulso del cuerpo. Usos y representaciones del espacio' presenta la obra de los grandes fotógrafos del siglo XX. / irene marsilla

Dos nuevas exposiciones recorren la fotografía del siglo XX con obra de Cartier Bresson, Robert Frank y Francesca Woodman La apertura de la bodega medieval y el jardín rematan el proyecto del centro cultural valenciano

NOELIA CAMACHO

valencia. «La vida, aunque la tapemos, vuelve a salir». La frase, de la artista Cristina Iglesias, fue utilizada ayer por Susana Lloret, directora de la Fundación Per Amor a l'Art, para ejemplificar que Bombas Gens, el centro cultural valenciano abierto el pasado mes de julio, no para de crecer y fortalecerse. El proyecto de rehabilitación de la antigua fábrica de Marxalenes no sólo es, desde hace siete meses, un foco de atracción cultural en la capital del Turia, sino que ahora ha finalizado por completo su reconversión con la apertura de la bodega medieval y la instalación de un jardín que se unen, además, a sus salas de exposiciones y a su refugio.

La culminación de Bombas Gens es toda una realidad. Ayer mismo se presentaron ambas estancias. La primera, el espacio natural de 1.147 metros cuadrados, ubicado en la parte trasera de la antigua fábrica, ha sido diseñado por Gustavo Marina y muestra un enclave «frondoso y modernista». Además, se corona con una escultura de la propia Cristina Iglesias que se integra en el espacio. En su homenaje a «la memoria y al agua», dijo Iglesias, la artista se inspira en el río Turia para crear una instalación en el suelo del jardín formada por dos acequias que crean una curva. Por el hierro fundido de su superficie desemboca un caudal acuoso que camina sobre un fondo que recuerda a las raíces y a los fondos de los ríos. Este espacio, además, quiere funcionar como «una sala de exposiciones más», añadió Lloret.

No es la única nueva estancia que completa todo el proyecto artístico de la antigua fábrica de bombas hidráulicas. El hallazgo de la bodega medieval, datada a finales del siglo XV y con una superficie de 39 metros, ha permitido rehabilitar un nuevo y sorprendente enclave. «Es cierto que la vida vuelve a salir y este espacio es el ejemplo de ello. Descubrimos esta estancia en un lugar donde iba a ir un aparcamiento para diez plazas. Pero la Fundación quiso que se mantuviera. No es algo habitual porque, en la mayoría de construcciones se aboga por tapar», confesó ayer la arqueóloga Paloma Berrocal, encargada de devolver a la vida a una bodega que muestra los restos de una balsa utilizada para la pisada de la uva y una especie de estancia donde se almacenaba el vino. «Formaba parte de una gran alquería que estuvo en funcionamiento hasta el siglo XVII y pertenecía a una importante familia», aseguró.

Las nuevas estancias sólo podrán conocerse mediante la reserva de una visita guiada gratuita

Ambos espacios, la bodega y el jardín, sólo se podrán mediante visita guiada gratuita, que tendrá que ser solicitada por los interesados. Es más, Bombas Gens ha establecido una colaboración con el Ayuntamiento para realizar un recorrido por los vestigios medievales que dé comienzo en Bombas Gens y que visite también las dos alquerías que se ubican en el barrio.

En este sentido, con estos nuevos espacios, la institución culmina la última fase de la rehabilitación de la fábrica, aunque la Fundación inaugurará en los próximos meses un edificio de nueva construcción situado al lado del centro cultural dedicado a la ayuda y al apoyo a jóvenes en riesgo de exclusión social.

Pero en Bombas Gens, el arte sigue siendo el puntal de la programación cultural. Para ello, dos nuevas exposiciones con los fondos de la Fundación per Amor a l'Art vuelven a llenar las paredes de la antigua fábrica. La primera es la que ha seleccionado, de entre más de 8.000 negativos, las fotografías que el artista norteamericano Joel Meyerowitz (Nueva York, 1938) realizó en Málaga entre 1966 y 1967. Tras seis meses disparando a ciegas -no podía revelarlas- presenta un centenar de imágenes donde retrata la vida en las calles en plena dictadura. Meyerowitz reúne en 'Hacia la luz' su visión personal de aquellos días en los que quiso empaparse de la cultura flamenca y gitana en la ciudad andaluza.

En este sentido, Bombas Gens enlaza esta muestra con otra exhibición que reúne a los grandes genios de la fotografía del siglo XX. En 'El pulso del cuerpo. Usos y representaciones del espacio', donde invita a reflexionar sobre la «creación de lugares y las distintas formas de habitar el espacio, como algo que produce y afecta al cuerpo», afirmó ayer la directora del espacio cultural, Nuria Enguita.

Así, en esta exhibición se pueden apreciar desde las instantáneas realizadas en España durante los años 30 por Cartier-Bresson, quien también las tomó en Alicante, a la vida en la calle menorquina que capturó Helen Levitt o la Valencia de los años 50 que capturó con su objetivo Robert Frank.

Pero esta muestra fija también su mirada en la reflexión que David Goldblatt realizó sobre el Apartheid; el conflicto sobre las ciudades nuevas y habitadas que surgen de las imágenes de Yto Barrada o la visión sobre las periferias y los lugares de ocio retratados por Xabier Ribas. También hay espacio para las creaciones de Bernd and Hilla Becher; Luigi Ghirri, Victoria Civera, Elger Esser, Francesca Woodman o Matt Mullican, entre otros. «Son imágenes que retratan la calle y el espacio público como lugar de juego, de encuentro y de celebración, pero también de reivindicación, junto a instantáneas que plasman la naturaleza, el paisaje y el mundo industrial y tecnológico», añadió Enguita.

Ambas exposiciones estarán abiertas al público hasta el 20 de enero del próximo año y forman parte de la colección propia del centro cultural.

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