Concha Velasco: «Soy una actriz de raza, no puedo dejar el personaje colgado en una percha»

La actriz Concha Velasco, caracterizada del personaje de 'El funeral'. / gerardo sanz
La actriz Concha Velasco, caracterizada del personaje de 'El funeral'. / gerardo sanz

La gran dama de la escena, que recala en Valencia con 'El funeral', niega su retirada y se define como «meticulosa y muy pesada»

NOELIA CAMACHOVALENCIA.

Ha dormido apenas unas horas porque terminó tarde de rodar 'Las chicas del cable'. A la actriz Concha Velasco no se le agotan las pilas. Incluso, aunque tenga la voz algo tomada, sigue siendo la gran dama no sólo del teatro, sino de la televisión o el cine en España. Hace apenas unas semanas, cuando presentaba la obra de teatro 'El funeral', saltaron todas las alarmas. Se habló de su retirada de los escenarios. Ella lo niega, aunque es consciente de que, dentro de dos años, cuando termine la gira de 'El funeral' -la obra que desde el 4 al 15 abril la traerá a Valencia- ya tendrá 80 años. «Cuando llegue a esa edad, me lo voy a pensar», argumenta. Mientras, llegará a la capital del Turia con una obra en la que da vida a una actriz fallecida que regresa de los muertos para colarse en su funeral. La dirige su hijo, Manuel M. Velasco y se rodea de un elenco joven aunque comparte escenario con otro gran intérprete como es Antonio Resines.

-Resuélvale la duda a todo el mundo, ¿Concha Velasco se retira o no?

-No. Eso fue algo que dije en Valladolid mientras presentaba 'El funeral'. Lo que pasa es que tengo dos años de contrato, que incluyen una gira, estrenar en el teatro La Latina de Madrid... Me lo estoy pasando muy bien con esta función. Sólo aseguré que, cuando tenga 80 años me lo pensaré. Pero cómo voy a dejar esta profesión.

-¿Cómo llevó el revuelo que se formó cuando se habló de su adiós a los escenarios? ¿Sintió de nuevo el cariño del público?

-Me llenó de satisfacción personal porque recibí el cariño de la gente, de la prensa, hubo incluso amigos me dijeron que venían desde Almería a Valladolid sólo por verme actuar. Pero no puedo pensar en retirarme si estoy ahora en un montaje precioso, con efectos especiales. Puede que, en aquel momento, que coincidió con que me dieron la Medalla de Oro de Valladolid, me sentía un poco tontita y se malinterpretaron mis palabras. Pero 'El funeral' es una obra que ya estaba planeada. Yo le había pedido a mi hijo que me hiciera un espectáculo sobre una actriz que se muere, que ve su entierro y que fuera muy divertida.

-¿Ha llegado un momento en el que necesitaba reír y reírse de sí misma?

-Yo venía de hacer 'Reina Juana', 'La vida por delante', 'Hécuba', con la que estuve en el Principal de Valencia. Y a mí es que los papeles me afectan. Yo soy una actriz de raza, que no deja colgado el personaje en una percha. Mi nieto siempre me dice que tiene dos abuelas: la artistas y la de casa. Y, ahora, quería hacer algo divertido. Este papel es de una actriz que muere, pero no tiene nada que ver conmigo. El único problema que tiene es que yo me río mucho con lo que pasa en escena. Piensa que, por ejemplo, después de hacer 'Reina Juana' yo no me podía ni mover.

-En 'El funeral' el espíritu de la intérprete se aparece para solucionar problemas y pedir explicaciones, ¿Concha Velasco es también es de querer ajustar cuentas?

-No. Esta no es una función reivindicativa, no quiero reivindicar nada ya. Este es un montaje divertido y sobrenatural. Yo digo que es como 'Los cazafantasmas', ese tipo, humor, pero no quiere sentar cátedra. Que nadie busque ningún tipo de referencias sobre mi vida porque no las hay. Es un personaje maravilloso.

-Pese a que, la podemos ver en 'Cine de barrio' en televisión y, actualmente está grabando la nueva temporada de 'Las chicas del cable'. ¿Para usted, el teatro es sanador?

-El teatro es mi pasión, desde que tenia diez años, ya sea como bailarina o como actriz, es lo único que he hecho. El día 5 de abril, que ya estaré en Valencia, hará cuatro años que estaba en la UCI recuperándome de una enfermedad. Aunque ahora noto que me fatiga mucho estudiar. En 'Las chicas del cable', por ejemplo, nadie te pregunta si te sabes o no el papel. Pero en el teatro yo tengo aún una exigencia más personal. Hago hasta ensayar a los técnicos. Soy muy meticulosa y muy pesada, más que los que me rodean. Siempre quiero que el espectador vea la mejor función cada día.

-Aparte de sus proyectos en teatro y televisión, creo que también va a rodar una película. ¿El secreto del éxito está en no parar de trabajar?

-Es la única receta. Trabajar y, también, la pasión por lo que haces. Tengo la suerte de poder compaginar todas esas cosas.

-En esta función la dirige su hijo Manuel, ¿no ha pensado nunca en dirigir usted con la larga experiencia que tiene sobre las tablas?

-No. Y podría hacerlo por mi experiencia. Pero a mí lo que me gusta es ser actriz, vivir otras vidas. Yo soy muy exigente y Manuel también lo es. Aunque he decir que yo, para trabajar, tengo que llevarme bien con el compañero. Si no es así, no puedo hacerlo. O se va él o me voy yo. Si no te llevas bien es peor que un matrimonio.

-Llega en unos días a Valencia. Ha trabajado mucho por esta ciudad. ¿Cómo la reciben en este tierra?

-Tengo tantos recuerdos de Valencia. El público es maravilloso. En el Olympia estuvimos dos años con 'Hello, Dolly'. Mi camerino era una guardería. Cuando vine con 'Las manzanas del viernes', me acuerdo de ese Paco Marsó celebrando el éxito con agua de Valencia... Son muchos recuerdos.

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