Las compañías también cargan contra la política teatral del Ayuntamiento

Las formaciones artísticas se suman a las críticas de las salas privadas y reprueban el cierre del escenario de las Naves y la línea de ayudas

MARTA BALLESTER VALENCIA.

Crear en la Comunitat sigue costando «más de lo que debería». Para muchas compañías «es una lucha constante» subsistir de las artes escénicas en su ciudad. Las formaciones artísticas arremeten contra la política teatral que está llevando a cabo el Ayuntamiento. «Estamos muy en desacuerdo con el rumbo que está tomando Acción Cultural. Los criterios a la hora de establecer qué entidades reciben ayudas económicas son subjetivos y cuestionables», manifestaron ayer en la presentación del ciclo de danza del Teatro Principal las directoras y coreógrafas de la compañía Taiat Dansa, Meritxell Barberá e Inma García.

Un espectáculo como el suyo, 'Man Ray', que ha recibido ayudas del Instituto Valenciano de Cultura (IVC) y que ha coproducido el Festival El Grec, ha sido excluido de recibir subvención por parte de su fuente más cercana, la del Ayuntamiento de Valencia. «Es una cosa que sorprende y más cuando se exponen los criterios y ves que se escapan de cualquier tipo de objetividad», expresó García. Argumentan sus declaraciones a través de las puntuaciones recibidas en cada baremo valorado para recibir la ayuda económica. Los puntos que tienen en cuenta el número de bailarines, de equipo que hay detrás o la presencia femenina al frente del espectáculo, donde justamente en Taiat Dansa cuenta con dos mujeres directoras y coreógrafas, son cosas innegables, pero tal y como expresaron las artistas a LAS PROVINCIAS, «cuando hacen una valoración del proyecto a nivel artístico, juzgan su interés o evalúan su parte social, lo califican con un cero, cuando precisamente 'Man Ray' pone en valor la figura de la mujer a lo largo de la historia del arte».

«Esta denuncia la hacemos pública después de haber pedido explicaciones y reuniones cara a cara con los máximos responsables de la concejalía, pero tras las negativas consideramos que es un asunto a resaltar , porque se trata de una institución pública y su cuestionable gestión no sólo nos afecta a nosotras, otras muchas compañías con trayectorias se han quedado sin subvención por su parte», apuntó Barberá.

De hecho a esta reivindicación también se sumó la directora y productora de la compañía Titoyaya, Verónica García, quien alegó que ellos, después de todo su trabajo dentro y fuera de la Comunitat, tampoco han «recibido ninguna ayuda de Acción Cultural por el espectáculo de 'Lluita'». A las productoras les consta que otros muchos compañeros cuestionan las políticas actuales, pero lejos de dar nombres, quieren que «se rompa el silencio en el sector».

La dirigente de Acción Cultural, la concejal María Oliver, no acepta estas críticas. «Estas decisiones las toma un comité de expertos y cuatro quejas sobre 90 solicitudes no definen nuestras políticas», defendió la edil, a quien no le consta que Taiat le haya solicitado una reunión.

Las críticas de las compañías valencianas se suman a las de las salas privadas de teatro de Valencia, quien el pasado octubre, como avanzó LAS PROVINCIAS, lamentaron que el Ayuntamiento retirara la subvención directa. «Esta concejalía no se da cuenta de las dificultades de las empresas. Hay un criterio político que excluye a las salas y por tanto a una parte del sector», dijo en aquel momento la presidenta de la Associació d'Empreses d'Arts Escèniques del País Valencià (AVETID), María Ángeles Fayos. «Hemos sostenido durante los últimos tiempos la cartelera escénica de la ciudad en sustitución de los teatros públicos», sostuvieron entonces los responsables como los de Sala Russafa o Espacio Inestable.

Taiat, como otras compañías de artes escénicas valencianas, también señaló a Acción Cultural por el cierre del teatro de las Naves, sin actividad en diciembre de 2016. «Que Espai Mutant esté mas de un año cerrado es bochornoso y más cuando la dirección anterior había hecho un magnífico trabajo. Es una pena. No hace falta que vengan otras personas nuevas para crear un proyecto como otro que ya existe en otra ciudad porque aquí tenemos suficiente personalidad», apuntaron Barberá y García, quienes lamentaron la «asfixia» del sector y la falta de estabilidad.

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