El último comando etarra

Gorka Otxoa, Javier Cámara, Miren Ibarguren y Julián López dan vida a los miembros de un comando etarra. / lp
Gorka Otxoa, Javier Cámara, Miren Ibarguren y Julián López dan vida a los miembros de un comando etarra. / lp

Dos meses después de su estreno en Netflix, 'Fe de etarras' llega a los cines

O. BELATEGUI

Fue la película que más dio que hablar en el Festival de San Sebastián, aunque fuera por su cartel y no por sus bondades cinematográficas. 'Fe de etarras' llega a los cines hoy tras estrenarse en Netflix el pasado 12 de octubre. No lo hace para competir en los Goya -ya tuvo un estreno 'técnico' en una sala para aspirar a la estatuilla-, sino porque sus productores -Netflix y Mediapro- deben pensar que hay un público potencial para una cinta que se atreve a hablar del fin de ETA desde el humor.

«Es una película que hemos intentado hacer desde hace mucho tiempo, se nota que se nos ocurrió en 2004. Tiene algo de cierre de ciclo», advierten Borja Cobeaga y Diego San José, director y guionista respectivamente de 'Fe de etarras'. «Hemos metido todo lo que queríamos, lo que nos faltaba por decir».

Javier Cámara, Gorka Otxoa, Miren Ibarguren y Julián López dan vida a los miembros de un comando que espera órdenes en el tórrido verano de 2010, justo cuando 'La Roja' ganó el Mundial de fútbol. Poco a poco la españolidad del ambiente irá calando en los terroristas y poniendo a prueba su adhesión a la banda. «Ellos dejan de ser de ETA cuando toman jamón, aunque sigan diciéndolo en voz alta. Eso define muy bien la película», apunta San José, compañero de Cobeaga desde los tiempos de 'Vaya semanita'. El filme arranca con una disertación sobre la pantxineta y a lo largo del metraje desfilan sabrosas croquetas y bacalao al pil pil. «Nuestro humor sobre el nacionalismo, la kale borroka o ETA siempre lo hemos visto desde una perspectiva cotidiana. Leímos mucho sobre la banda y la comida era fundamental. Triunfa lo cotidiano porque, en realidad, los etarras son personas. Por encima de las ideas están las pulsiones personales».

'Fe de etarras' no frivoliza sobre unos asesinos, sino que se detiene en una convivencia que logrará que los personajes tengan que tomar decisiones que desembocan en lo ideológico. «Nuestro humor surge del hartazgo de la sociedad vasca, de ahí el éxito de 'Vaya semanita', que hacía chistes sobre la violencia sorda del día a día», remarcan sus autores. Su nueva comedia «habla de cuando amas demasiado tu bandera y odias la del de enfrente».

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