La historia, al rescate del Metropol

Fachada del antiguo cine Metropol. / irene marsilla
Fachada del antiguo cine Metropol. / irene marsilla

Sus defensores argumentan la condición de edificio del Gobierno de la II República

PACO MORENO VALENCIA.

Laurel y Hardy, conocidos por el gran público como 'El Gordo y el Flaco', fueron los protagonistas del estreno del cine Metropol el 27 de octubre de 1934. Bueno, más bien una de sus películas titulada 'Compañeros de juerga'. Antes, el público había disfrutado de un documento sobre Noruega y una de misterio llamada 'El solitario' pero la pareja de moda fueron el plato fuerte que ofreció el periodista Vicente Miquel Carceller al público.

Ochenta y cuatro años después, el mantenimiento del edificio de la calle Hernán Cortés construido en 1882 y transformado en una gran sala de cine por el arquitecto Javier Goerlich está en pleno debate. La empresa propietaria quiere construir un hotel derribando toda la finca, el Ayuntamiento aspira a que se conserve la fachada y un cada vez más numeroso Salvem el Metropol defiende que se conserve todo, para declararlo Bien de Relevancia Local y forzar así a su rehabilitación.

Para ello, la asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio, una de las impulsoras del nuevo salvem, ha difundido un informe entregado al Ayuntamiento donde resume los principales argumentos para la conservación de la finca, no incluida en el catálogo del Plan General ni en el posterior del Plan del Ensanche. Se trata precisamente de su historia, de los acontecimientos que pasaron en el interior del cine.

Una empresa quiere derribar la finca por completo para construir un albergue juvenil

Octubre de 1934 fue un periodo convulso en España. En la misma edición de LAS PROVINCIAS donde un anuncio mostraba el programa del estreno del Metropol se hablaba de los destrozos causados en Oviedo por la rebelión de los mineros, de la entrada de la Legión en la ciudad y de actos de sabotaje como embarrancar un barco para impedir el acceso al puerto de Avilés.

La ciudad tenía una animada vida cultural, con el estreno de las grandes películas de la época dorada de Hollywood. En el Olympia pasaban 'La Reina Cristina de Suecia' con la mítica Greta Garbo como principal atracción para los espectadores.

Pero la tensión política lo impregnada todo. En una academia de la calle Bisbe, 5, se ofrecían clases para presentarse al examen de guardias de asalto. Cuatro mil plazas en todo el país con un sueldo de 3.250 pesetas como todo atractivo.

Menos de dos años después del estreno del Metropol, el 18 de julio de 1936 se produjo la sublevación militar y el golpe de Estado en España que desembocó en la Guerra Civil. Dos días después, UGT y CNT se organizaron conjuntamente bajo el nombre de Comité Unificado Revolucionario, formando milicias armadas de obreros y empezando a controlar los lugares estratégicos de la ciudad de Valencia.

Los mismos sindicatos controlaron el Comité Ejecutivo de Espectáculos Públicos en Valencia, que se incautó ilegalmente de todos los cines y teatros de la ciudad, que pasaron a ser gubernamentales. El propósito era controlar y programar todos los espectáculos para que alentaran a la lucha y la permanencia de la II República.

El argumento de Círculo por la Defensa del Patrimonio es que ese comité representaba al Gobierno, por lo que «todos sus edificios se consideran gubernamentales», con lo que puede acogerse a la Ley de la Memoria Democrática Valenciana: «Tendrán consideración de lugares de la memoria democrática de la Comunitat Valenciana aquellos espacios, inmuebles o parajes, por haberse desarrollado en ellos hechos de singular relevancia por su significación histórica, simbólica o por su repercusión en la memoria colectiva de la lucha de los valencianos por sus derechos y libertades democráticas desde la proclamación de la II República». De momento, el Ayuntamiento se muestra favorable a la negociación con la empresa y no por la imposición a la empresa, dado que podría suponer el pago de una cuantiosa indemnización.

La alternativa planteada por el alcalde Ribó es que se mantenga la fachada y algún elemento de interior del estilo 'Art decó', lo mismo que reiteró ayer el concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià. El problema es que un informe de la Conselleria de Cultura no obliga a ello al no encontrar valores patrimoniales, lo mismo que otro encargado por el Consistorio en el inicio del debate.

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