15 grandes escenas de cine que fueron improvisadas

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Momentos fuera de guion que se convierten en grandes iconos de los films

CONCHA MOLINA

En el mundo del cine, poco espacio queda para la improvisación. Tres segundos de fotograma implican a un equipo muy grande y un trabajo de meses, todo al servicio del momento en que el director da el aviso: "¡Acción!"

Sin embargo, hay casos que no cumplen esta norma. De repente, algo en escena falla o el personaje invade al actor que se deja llevar por la acción. A veces, directamente el director o guionista dejan un hueco en blanco en el papel. Un hueco que el actor debe rellenar.

Son muchos los factores que pueden traer al rodaje una de las palabras más temidas: Improvisación. No obstante, una palabra que nos ha traído algunos de los mejores momentos del celuloide, escenas que quedan grabadas en las retinas, demostraciones de talento por parte de los actores que el espectador cree una parte más del guion.

1. Robert De Niro en «Taxi Driver»

Resulta que uno de los monólogos más imitados en la historia del cine (cameo en Los Simpsons incluido) fue totalmente improvisado. Martin Scorsese dejó libertad al actor para que inventara el monólogo que el personaje mantiene consigo mismo frente al espejo. Un monólogo que nos dejó frases míticas como "¿Me estás hablando a mí?"

2. Leonardo DiCaprio en «Django Encadenado»

Tarantino es sinónimo de sangre. Pero en esta escena, el director no contaba con ella y menos todavía con sangre real. Leonardo DiCaprio se dejó llevar por su papel y golpeó la mesa llena de cristales provocando primero un efecto de impacto impresionante y segundo, una herida bastante sangrienta en su mano. Parece que incluso al resto de actores el momento les dejó helados, haciendo que la escena fuera de totalmente real.

3. Heath Ledger en «El caballero oscuro»

Contexto: el comisario Gordon consigue atrapar al Joker y logra ser ascendido. Entonces, toda la comisaría empieza a aplaudir. El guion no incluía el momento en el que el malvado aplaudía, pero Ledger decidió hacerlo. Sorprendió a todos en plató y dio una lección de improvisación más que justificada para la personalidad de su personaje. Otro dato curioso: En la escena del interrogatorio en la que Batman golpea al Joker, Ledger pidió a Christian Bale que no fuera demasiado compasivo (sin pasarse) para hacer una interpretación más realista.

4. Malcolm McDowell en «La naranja mecánica»

La escena del secuestro, la violación y el saqueo de la casa estaban descritas en el guion y así se repitieron varias veces. Sin embargo, Stanley Kubrick no quedaba convencido del resultado: Cuatro minutos de gemidos y golpes resultaban algo sencillos para el director. Entonces, pidió a McDowell que cantara. Y así lo hizo y aportó el contrapunto perfecto para hacer una escena macabra a ritmo de Singing in the rain.

5. Julia Roberts y Richard Gere en «Pretty Woman»

Uno de tantos ejemplos de cómo algo fuera del guion se acaba convirtiendo en el icono de todo un film. El momento en el que Gere cierra la caja del collar del "cuarto de millón" fue improvisado, ni siquiera Roberts se lo esperaba. El gesto de él y la risa de ella quedaron tan naturales que el director decidió dejarla.

6. Woody Allen en «Annie Hall»

Como director, protagonista y guionista del film, Woody Allen podía hacer lo que quisiera. Para qué engañarnos. El excéntrico personaje (cuya frontera con el excéntrico Woody Allen está algo desdibujada) estornuda sobre 2.000 dólares de droga. No avisó a ninguno de sus compañeros de reparto, lo que hizo todavía más absurda la situación.

7. Heath Ledger en «El caballero oscuro» (bis)

El Joker es un papel que da pie a la improvisación, en el que incluso es necesaria para crear esa sensación de inquietud incluso entre sus compañeros de reparto. Y Lether supo aprovecharlo con creces. Resulta que en la escena de la explosión del hospital, los explosivos fallaron. El plan era que explotaran mientras Lether caminaba, pero no lo hicieron. Entonces, el actor empieza a golpear el detonador y cuando todo explota de golpe entra corriendo al autobús. Un toque de humor negro que hace la escena perfecta.

8. Carrie Fisher y Harrison Ford en «Star Wars: Episodio V - El Imperio contraataca»

A un "te quiero" suele seguirle un "yo también". Al menos es lo que puede esperarse. Y así lo decía el guion. Sin embargo, el director le dijo a Ford que diera la respuesta que cree que su personaje daría: "Lo sé". No era lo esperado pero Solo no podía contestar de otra manera. En El retorno del Jedi los papeles se intercambian y es Fisher quien da esta respuesta.

9. Matt Damon en «Salvar al soldado Ryan»

El soldado Ryan (Matt Damon) confiesa al capitán (Tom Hanks) que no recuerda la cara de sus hermanos. Hasta aquí, todo estaba escrito. Sin embargo, la anécdota que cuenta a continuación fue improvisada sobre la marcha por Damon. A Spielberg le gustó la narración, grabó un par de tomas más y la incluyó en la cinta.

10. Viggo Mortensen en «El señor de los Anillos: Las dos torres»

La patada de Aragorn (Vigo Mortensen) a un casco no estaba en el guion. Tampoco que se rompiera un par de dedos como pasó. El grito de frustración al creer que Merry y Pippin estaban en ese montón de cadáveres quedó totalmente realista, teniendo en cuenta el dolor que debió producirle dar una patada a un casco de metal.

11. Roy Scheider en «Tiburón»

"Necesitará otro barco más grande", fue el plus que añadió Scheider a la escena de Spielberg. El guion tan solo estipulaba que debía quedarse pasmado ante el tamaño de la bestia. Propósito más que cumplido al incluir esa frase.

12. Anthony Hopkins en «El silencio de los corderos»

La agente Claric (Jodie Foster) se llevó un buen susto cuando al acabar su narración sobre cómo había matado a un encuestador del censo, Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) hace ese ruido con la boca que no estaba en el guion. Un sonido que permite alcanzar el clímax en un momento tenso de por sí, en el que el psicópata cuenta cómo se había comido el hígado de una de sus víctimas.

13. Marlon Brando en «El Padrino»

El diálogo, los movimientos de cámara y las luces estaban guionizadas. Lo que no estaba sobre el papel era la presencia del gato en brazos de El Padrino. Se dice que apareció espontáneamente en el set y Coppola decidió incluirlo en los brazos del duro de Corleone. Lo que aporta es un contrapunto imprescindible entre la dureza del personaje contrasta con el juguetón minino al que acaricia.

14. Jack Nicholson en «El resplandor»

Jack Torrance (Jack Nicholson) utiliza un hacha para romper la puerta donde está su esposa. Violencia pura. Entonces, cuando asoma su cabeza dice una frase fuera de guion. Todo el mundo recuerda el "Aquí está Johnny" que dice con esa cara de loco. Fuera de Estados Unidos esta frase no se entendió, aunque no hiciera falta para entender la escena. Se trata de una frase que Johnny Carson siempre decía al inicio del programa The Tonight Show. La incluyó Nicholson de su cosecha para darle ese punto macabro a la situación.

15. Robert Lee Ermey en «La chaqueta metálica»

En un principio, Robert Lee no iba a hacer el papel del sargento de artillería Hartman pero Kubrick vio una cinta de él haciendo exactamente lo que el personaje hace en la escena: insultar a sus reclutas. Resulta que el actor había sido sargento en el ejército y tenía algo de experiencia en ello. "Algo de experiencia" queda insignificante frente a la friolera cuatro minutos de improperios que improvisa. Aunque el director le había dado las pautas, muchas de las cosas que dice son de cosecha propia.

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